lunes, 22 de febrero de 2016

Guías para SEGUIR A JESÚS 2a etapa El camino de Jesús



  etapa :  EL  CAMINO  DE  JESÚS.


 I N T R O D U C C I Ó N.


HEMOS TERMINADO LA 1ª ETAPA
               Inquietos por conocer y seguir a Jesús, hemos “venido a ver” cómo era una primera aproximación. Hemos escuchado una llamada de este Jesús que va por delante de nosotros ayer como hoy.
               Vamos a dar unos pasos más en el camino de Jesús. Para esto la provincia norteña de Galilea es y será siempre la referencia absoluta: allí vivió Jesús la mayor parte de su ministerio como profeta del Reino. Iremos recorriendo con él estos caminos polvorientos y encontrarnos con las gentes más sencillas, más pobres y más explotadas. Es con ellos y desde ellos que quiso poner en marcha y hacer realidad el Reino de Dios.

LAS 3 CARACTERÍSTICAS DEL CAMINO DE JESÚS
La cercanía con Jesús nos va a desvelar con más profundidad la verdad sobre su persona, su mensaje y su proyecto. Las 3 características del camino de Jesús son las siguientes.
  1. Impulsado por el Espíritu
Tenemos que captar claramente cómo y por quién se deja guiar Jesús. Descubriremos que trata de ser atento y dócil al espíritu que lo habita: el Espíritu Santo. Jesús se conecta casi naturalmente con esta fuerza interna que lo orienta: es un impulso que lo lanza en la aventura del Reino de Dios.
Con este mejor conocimiento de la vitalidad del Espíritu en Jesús, podremos nosotros ponernos también en contacto con este Espíritu Santo que nos habita y quiere ser nuestro guía y nuestra fuerza segura. Así vamos a entender mejor las opciones de Jesús y poder hacerlas nuestras también.
  1. Fiel al Padre
El Espíritu Santo es el portavoz del Padre. Este Espíritu va a ayudar a Jesús a responder más fielmente a la voluntad del Padre, a la misión que él le ha confiado. Jesús tuvo que discernir cuál era el mejor camino para hacer realidad el Reino. No se equivocó, pero no estuvo libre de tentaciones: se le presentaron varios caminos que no construían el Reino, a pesar de las fáciles y apetitosas apariencias.
Así tomaremos conciencia que las tentaciones de Jesús son también las nuestras… las que muchas veces cierran el camino del Reino y de la felicidad: son falsos caminos que se disfrazan de paraísos encantadores. Estas pruebas y tentaciones nunca terminan.
  1. Enviado a los pobres
El Dios de la Biblia es el Dios de los pobres: pobres porque son víctimas de la injusticia y de la maldad; por eso Dios se pone del lado de ellos. Esta ha de ser también la opción de Jesús: construir el Reino con y a partir de los pobres.
Esta radicalidad de Jesús nos confirmará por dónde tenemos que caminar también nosotros. Optar por los pobres quiere decir no sólo ponernos a su lado de vez en cuando, sino elegir una cierta austeridad de vida, hacer nuestras sus causas y sus opciones, pensar, actuar y creer a la manera de ellos… al ejemplo de Jesús.

¡ Qué felicidad es caminar con Jesús: esa es la buena apuesta !



 Tema  9 :  IMPULSADOS  POR  EL  ESPÍRITU  DE  DIOS.


Motivación inicial
               Con ocasión de su bautismo, Jesús sintió una fuerte comunión con Dios, un llamado apremiante a actuar y una fuerza que lo empujaba a decidirse ya. Esta triple experiencia marca el cambio de vida de Jesús: de carpintero de pueblo, Jesús pasa a ser profeta itinerante a servicio del Reino. Mantendrá con su Dios una relación íntima de Padre-Madre: los llamará cariñosamente ‘Abba’ que significa ‘Papito’. Sentirá este impulso del Espíritu para continuar siempre adelante sin mirar hacia atrás. Lo entregará todo al servicio del Reino. Este ejemplo de Jesús nos va a seducir también a nosotros.


1ª parte: PREPARACIÓN PERSONAL

  1. Motivación
¿Siento a veces en mí una fuerza que me empuja hacia adelante, hacia los demás, hacía Dios?

  1. Lectura de la Palabra de Dios: Marcos 1,9-11: El Espíritu desciende sobre Jesús.

  1. Profundización de la lectura bíblica:
-        El bautismo de Jesús. Junto con otros de sus compatriotas que buscaban una renovación personal, social y religiosa, Jesús viene al Jordán para hacerse bautizar por Juan. ¿Qué me sugiere esta decisión de Jesús de ser bautizado? ¿Cómo me siento animado a seguir caminando con el grupo?
-        “Los cielos se rasgan”. Los compatriotas de Jesús sentían ‘los cielos cerrados’: desde tiempos no había profetas… Con Jesús, ‘los cielos’ se abren. ¿Cómo entiendo esta imagen? ¿He sentido alguna vez que Dios me abrió camino hacia su misterio?
-        El Espíritu desciende sobre Jesús. Para los judíos, el Espíritu era el “aliento de Dios”, su “fuerza creadora”, su “amor vivificador”. ¿Qué cambios se produjeron en Jesús con ocasión de su bautismo? ¿Cuándo personalmente he sentido en mí la fuerza del Espíritu?
-        “Tú eres mi Hijo amado”. Con ocasión de su bautismo, Jesús siente una especial comunión con Dios. ¿Cómo tradujo en su vida Jesús esta particular comunión con Dios? ¿He sentido alguna vez esta fuerte cercanía de Dios conmigo?
-        Actuación filial de Jesús. La relación filial de Jesús con Dios marcó su manera de hablar y actuar. Por ejemplo, cuando rezaba Jesús, ¿cómo llegó a llamar a Dios? ¿Cómo se tradujo para Jesús en compasión por los demás esta relación filial con Dios? Y yo, ¿cómo llamo a Dios cuando rezo? ¿Mi relación con Dios me lleva a una preocupación por los demás?
Puedo hacer un momento de oración.


2ª parte. Comentario: “LA EXPERIENCIA DECISIVA DE JESÚS”.

               Los evangelistas coinciden en afirmar que la actividad profética de Jesús por las aldeas de Galilea comenzó a partir de una experiencia intensa de Dios que Jesús vivió después de ser bautizado por Juan en el río Jordán. Esta experiencia cambió radicalmente su vida. Ya no se quedó mucho tiempo junto al Bautista. Tampoco volvió a su trabajo de artesano en la aldea de Nazaret. Movido por un impulso incontenible, comienza a recorrer Galilea anunciando a todos el proyecto de Dios y despertando en los más pobres y desgraciados una esperanza nueva.
               Es sorprendente observar cómo describe Marcos la primera aparición de Jesús en su relato. No dice nada de su nacimiento ni de su infancia: no habla tampoco de genealogía alguna. Jesús aparece como uno más en medio de las gentes que vienen al Jordán a recibir el bautismo de Juan. Nada se nos dice que podamos destacar de él. Sólo que “llegó desde Nazaret de Galilea”, una aldea pequeña e insignificante, de algo más de 200 habitantes, perdida en una región montañosa y cuyo nombre nunca es mencionado en los libros sagrados de Israel.
               Jesús llega “para ser bautizado por Juan”. Esto significa que comparte su visión sobre la situación crítica que vive Israel: el pueblo necesita una conversión radical para acoger a su Dios que está ya próximo a llegar. Comparte también la esperanza del Bautista: pronto conocerán todos la irrupción salvadora de Dios; Israel será restaurado, la Alianza quedará renovada, las gentes podrán vivir una vida digna, propia del pueblo de Dios. A Jesús le atrae colaborar con esa acogida de todo el pueblo de Dios que está ya próximo en llegar.
               Al salir del agua, Jesús va a vivir una experiencia difícil de expresar y que Marcos trata de evocar para sus lectores empleando diversos recursos literarios. Según el relato, Jesús ve que “los cielos se rasgan”. El pueblo llevaba mucho tiempo con la impresión de que los cielos estaban cerrados. Una especie de muro impedía a Dios comunicarse con su pueblo. Ya no había profetas. Nadie era capaz de escuchar la Palabra de Dios. Israel sufría la más dura de las sequías. Yo no llovía sobre el pueblo la Palabra consoladora de Dios. Algunos recordaban, tal vez, la súplica del profeta Isaías: “Ojalá rasgaras el cielo y bajases” (63,19).
               Ahora los cielos se rasgan. Dios no se puede contener por más tiempo. Se va a comunicar de manera directa con Jesús. En el relato se habla de una doble experiencia. En primer lugar Jesús “ve al Espíritu descender sobre él mismo como una paloma”. Luego oye una voz del cielo que le dice: “Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco”. Si queremos comprender en toda su hondura la actuación de Jesús, hemos de profundizar un poco en esta doble experiencia.
  1. El “Espíritu” que desciende sobre Jesús es el “aliento” de Dios que crea y sostiene la vida, la “fuerza vivificadora” que cura y anima a todo viviente, el “amor” de Dios que lo renueva y transforma todo. Por eso Jesús, lleno de este Espíritu de Dios, no se va dedicar a condenar y destruir, sino a curar, liberar de “espíritus malignos” y dar vida. El evangelio de Juan pone en sus labios palabras que resumen de manera admirable su actuación: “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (10,10).
A lo largo de nuestro recorrido iremos viendo cómo el Espíritu de Dios conduce siempre a Jesús a introducir vida y salud, a luchar contra el sufrimiento, el mal y la desgracia, a liberar a las personas del miedo y de la desconfianza, a acoger a los leprosos y excluidos de la convivencia, a ofrecer el perdón a los pecadores, a bendecir a los niños, a defender a las mujeres…
En el relato se dice que este Espíritu “desciende como una paloma”. No sabemos lo que se quiere evocar con esta expresión. Tal vez quiere destacar la fuerza creadora del Espíritu de Dios que, ya al comienzo de la creación, “aleteaba sobre las aguas” (Génesis 1,2). Quizá quiere decirnos que el Espíritu desciende suavemente sobre Jesús, como lo hacen las palomas, pues movido por ese Espíritu Jesús acogerá a todos con sencillez y gran respeto, “sin quebrar la caña quebrada ni apagar la mecha que se está extinguiendo” (Mateo 12,18-21).
  1. Enseguida, lleno del Espíritu de Dios, Jesús oye una voz. Lo mismo que el Espíritu, también la voz viene de esos cielos que han quedado abierto para siempre. Se dirige directamente a Jesús y le dice: “Tú eres mi Hijo amado, en ti me compadezco”.
Todo es diferente lo vivido por Moisés en la montaña del Horeb, cuando el joven pastor se acerca tembloroso a la zarza ardiendo. Dios no le dice a Jesús: “Yo soy el que soy”, sino “Tú eres mi Hijo amado”: tu ser entero está brotando de mí; eres mío; yo soy tu padre. El relato subraya el carácter gozoso y entrañable con que habla Dios: “Tú eres mi Hijo querido, en ti me complazco”: Te quiero entrañablemente; me llena de gozo que seas mi Hijo.
Jesús responderá a lo largo de su vida con una sola palabra: “Abbá, padre querido”. En adelante no lo llamará con otro nombre cuando se comunique con él. Es lo que le nace dese dentro: Abbá. Una expresión que en la familia de Galilea evocaba habitualmente el cariño, la intimidad y la confianza del niño en su padre.
Al seguir los pasos de Jesús iremos descubriendo en él 2 actitudes fundamentales ante Dios, su Padre: una confianza total y una docilidad incondicional.
-        Jesús actúa siempre confiando espontáneamente en Dios. Busca su voluntad sin recelos, cálculos ni estrategias. Esa confianza le hace vivir de manera creativa, innovadora y audaz. Libre de cualquier tradición, costumbre o noema que le impida abrir caminos al Reino de Dios.
-        Por otra parte lo veremos actuar con una docilidad incondicional. Para él lo primero es el proyecto del Padre: una vida digna y dichosa para todos, empezando por los últimos. Nadie ni nada le apartará de ese camino. Lo veremos siempre identificado con su Padre, encarnando su compasión hacia todos.
Viendo actuar a Jesús iremos aprendiendo quién es Dios, cómo es, cómo nos siente, cómo nos busca, qué quiere para todos nosotros. Al ahondar en sus gentos concretos podremos decir: así se preocupa Dios de las personas, así se acerca a los que sufren, así busca a los perdidos, así bendice a los pequeños, así acoge, así comprende, así perdona, así nos ama.
               Bien puedo hacer un momento de silencio meditativo.


3ª parte: REUNIÓN DE GRUPO

ACOGIDA MUTUA Y FRATERNA

SALUDO: El animador saluda y presenta el tema con su motivación inicial.

‘VER’ DESDE NUESTRA VIDA PESONAL
  1. ¿Cómo sentimos a veces en nosotros una fuerza que me empuja hacia adelante, hacia los demás, hacía Dios?

‘ILUMINACIÓN’ EVANGÉLICA
Lectura de Marcos 1,9-11: El Espíritu desciende sobre Jesús.
  1. ¿Qué pasó en el bautismo de Jesús?

‘ACTUAR’ POR EL PROYECTO DE JESÚS
  1. Conversión personal: Mirando a Jesús en su bautismo, ¿cómo entendemos mejor nuestro propio bautismo?
  2. Compromiso: Siguiendo el ejemplo de Jesús, ¿a qué nos empuja el Espíritu Santo?

ORACIÓN-‘CELEBRACIÓN’ COMUNITARIA.
  1. Sugerencias para la oración: Nos repartimos las diferentes partes.
-         Se explica los símbolos presentes en la mesa.
-         Momento de silencio donde nos disponemos a rezar.
-        Alguien dice:
Estamos haciendo nuevas experiencias: Jesús está en medio de nosotros; reconocemos a Dios como nuestro Padre; el Espíritu nos habita. ¿De qué podemos dar gracias?
Pronunciemos alguna oración espontánea de acción de gracias.
-        Alguien lee la siguiente oración. Repetiremos las expresiones que más nos gustan.
Estamos aquí, Padre, en familia porque nos has convocado en torno a tu Hijo.
Tu Espíritu nos ayuda a vivir en ti con confianza y docilidad.
Danos el gozo de la amistad y la alegría desbordante,
Porque, como hijos tuyos, nos sabemos hermanos.
Si no nos quedamos contigo, todo quedará en palabras, ideas bonitas,  proyectos vacíos.
-        Repetimos frase por frase
Señor, danos tu Espíritu porque/
Donde no hay Espíritu surge el miedo,/
Donde no hay Espíritu la rutina lo invade todo,/
Donde no hay Espíritu la esperanza se va,/
Donde no hay Espíritu no podemos reunirnos en tu nombre,/
Donde no hay Espíritu se olvida lo esencial,/
Donde no hay Espíritu se introduce normas/,
Donde no hay Espíritu el futuro se oscurece,/
Donde no hay Espíritu no puede brotar la vida./
Señor, danos tu Espíritu./
Podemos hacer unas breves oraciones de petición.

  1. Bendición y abrazo de paz.

DESPEDIDA. Se señala la fecha y la casa donde tendrá lugar la próxima reunión.



 Tema  10 :  FIEL  AL  PADRE.


Motivación inicial
               A cada una/o nos cuesta ser coherente entre lo que decimos o creemos y lo que vivimos. La fidelidad al Padre no es fácil para nadie: ni para nosotros, ni para Jesús. Si pensamos que Jesús siempre tuvo todo claro, nos equivocamos. El relato de sus tentaciones está aquí para recordárnoslo. Jesús tuvo que preguntarse cuáles son los caminos adecuados para que acontezca el Reino… porque se le presentaron caminos equivocados. A nosotros Jesús nos indica cuáles son las mayores tentaciones y cómo superarlas.


1ª parte: PREPARACIÓN PERSONAL

1.      Motivación
¿Dónde me es más difícil ser coherente entre mis palabras o mis ideales y la realidad de mis actuaciones?

2.      Lectura de la Palabra de Dios: Mateo 4,1-11: Las tentaciones de Jesús.

3.      Profundización de la lectura bíblica:
-        Las tentaciones de Jesús. Jesús fue descubriendo su misión poco a poco, como también los pasos a dar para cumplirla correctamente. Además tuvo que enfrentar la posibilidad de seguir caminos equivocados. ¿Cómo me siento frente tanto a Jesús tentado como a las tentaciones que se le presentaron? ¿Qué está claro? ¿Qué no entiendo bien?
-        La escena. Se entiende que se trata de una construcción literaria… pero que refleja la realidad por la que tuvo que pasar Jesús. ¿Pienso que Jesús ha sido verdaderamente hombre como nosotros? ¿Estas tentaciones de Jesús son también las mías?
-        Las respuestas de Jesús. Las tentaciones presentan los caminos inadecuados para conseguir el Reino de Dios. Son 3:
1. La búsqueda del interés personal,
2. La utilización de la religión para nuestro beneficio y
3. La búsqueda del poder, de la fama y del dinero.
En sus respuestas para superar las tentaciones, ¿qué herramienta utiliza Jesús? En momentos de decisión importante o dificultades grandes, ¿es para mí la Palabra de Dios un criterio decisivo?
-        “No sólo vive de pan el hombre”. El Reino no consiste sólo en resolver problemas materiales. ¿Qué espacio tiene en mi vida la preocupación por las cosas materiales, la posesión de bienes, el dinero?
-        “No tentarás al Señor tu Dios”. El Reino no se consigue mediante grandes logros ‘negociados’ con Dios. ¿Sé ser sencillo en mis actividades? ¿Pido milagros a Dios?
-        “Adorarás al Señor tu Dios” en exclusividad. Según el relato de la 3ª tentación, ¿en dónde está escondiéndose el diablo? El Reino nos prohíbe pactar con la injusticia, la explotación, la corrupción, la dominación… o sea los grandes males de nuestra sociedad. Mi cuota de poder y mis talentos son para servir… A la luz de esta 3ª tentación, ¿en qué complicidades puedo caer sin darme cuenta?
Puedo hacer un momento de oración.


2ª parte. Comentario: “LAS TENTACIONES DE JESÚS”.

               Los cristianos de la primera generación se interesaron muy pronto por las “tentaciones de Jesús”. No querían olvidar el tipo de pruebas, seducciones y luchas que tuvo que superar para mantenerse fiel a Dios. El recuerdo de las tentaciones de Jesús les aportaba luz y fuerza para resistir a las tentaciones de su tiempo, sin desviarse de su única tarea: construir un mundo más humano siguiendo sus pasos.
               La escena está concebida como una discusión exegética entre Jesús y el diablo. Los 2 emplean la Palabra de Dios y citan textos de la Biblia, incluso el “diablo” (¡!). No es difícil ver que esta especie de “juego de letrados” no está describiendo un episodio aislado, ocurrido en un lugar y en un momento concreto. Aquí se concentran las grandes tentaciones que ha experimentado Jesús durante toda su vida profética.
               Las tentaciones nos son propiamente de orden moral. Su verdadero trasfondo es más profundo. El tentador pone a prueba la actitud última de Jesús ante el Padre:
-        ¿Cómo ha de vivir su tarea? ¿Buscando su propio interés o escuchando fielmente su Palabra?
-        ¿Cómo ha de actuar? ¿Dominando a los demás o poniéndose a su servicio?
-        ¿Cómo ha de orientar su vida? ¿Buscando su propia gloria o la voluntad de Dios?
Las respuestas de Jesús son breves y concisas. Jesús responde destacando lo única necesario y esencial: la fidelidad a Dios.
  1. La primera tentación
Acontece en el “desierto”, a ras del suelo. Después de un largo ayuno dedicado a la búsqueda de Dios, Jesús siente hambre. Es entonces cuando se acerca el tentador para sugerirle algo bien inocente y bueno. Si eres Hijo de Dios has de confiar en el Padre, pues, sin duda, se preocupará de satisfacer las necesidades más básicas de su “Hijo amado”, incluso de forma prodigiosa: “Si eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se transformen en pan”.
Jesús, desfallecido pero lleno del Espíritu, reacciona con rapidez: “No sólo vive de pan el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Se da cuenta que el tentador le está sugiriendo actuar pensando en sí mismo y no en el proyecto de Dios. No seguirá ese camino. No vivirá buscando su propio interés. No utilizará a su Padre de manera egoísta. Se alimentará de la Palabra viva de Dios. Sólo multiplicará panes cuando vea a la gente pasando hambre.
Ciertamente lo primero que necesita una persona es comer. Pero las necesidades del ser humano no se satisfacen sólo alimentando el cuerpo. Precisamente para liberar del hambre, la miseria y la indignidad a quienes no tienen pan, hemos de escuchar a Dios para despertar en el mundo hambre de justicia, compasión y solidaridad con los últimos.
Siempre que los seguidores de Jesús buscamos nuestro propio interés, olvidamos en proyecto del Reino de Dios, nos desviamos de Jesús. Siempre que sus seguidores anteponemos nuestro bienestar a las necesidades de los últimos, olvidamos la Palabra de Dios que nos llama a vivir como hermanos.
  1. La segunda tentación
Tiene lugar en “el alero del templo”, probablemente una especie de mirador en el muro exterior del templo, que daba hacia la hondonada del torrente del Cedrón. El tentador le pone hacer su entrada triunfal en la ciudad santa, descendiendo de lo alto como Mesías glorioso. ¿Puede haber un comienzo más digno y solemne para iniciar su actividad de Hijo de Dios? No ha de tener miedo de lanzarse al vacío. Dios es su Padre. Ha de confiar en él. El tentador le recuerda el salmo 91: Los ángeles “cuidarán de él” y “lo llevarán en brazos”. No correrá ningún riesgo.
La respuesta de Jesús es contundente: “No tentarás al Señor tu Dios”. No será un Mesías triunfador. Nunca pondrá a Dios al servicio de su gloria. No buscará “señales en el cielo” para impresionar a las gentes. Pondrá su poder curador al servicio de los enfermos y desgraciados. Precisamente porque confía en su Padre, asumirá todos los riesgos y peligros que sean necesarios. Cuando está próxima su ejecución, no pedirá a su Padre un ejército de ángeles que lo libere de la muerte. Seguirá su camino hasta la cruz (Mateo 26,53-54).
Es tentador utilizar a Dios viviendo la religión como un sistema de creencias y prácticas que proporcionan seguridad en medio de las dificultades de la vida. Sin embargo no es ese el camino que para seguir Jesús. Para colaborar en su proyecto del Reino de Dios es necesario superar la tentación de refugiarse en la religión para salir a la vida y asumir compromisos arriesgados, confiando en el Padre como él.
Siempre que los seguidores de Jesús ponemos a Dios al servicio de nuestra propia gloria, buscando nuestro éxito y superioridad sobre los demás, nos estamos desviando de Jesús. Cuando pretendemos seguirlo pensando que la práctica de nuestros deberes religiosos nos despensa del esfuerzo y el compromiso para un mundo más humano y justo, nos alejamos de él.
  1. La tercera tentación
El diablo lleva a Jesús a “un monte muy alto”. Desde allí le muestra “todos los reinos del mundo con su gloria”. Jesús puede intuir las guerras, injusticias, abusos y sufrimientos sobre los que se asienta esa gloria; por eso desea tanto instaurar el reino de la paz y la justicia de Dios. Sin embargo el diablo le dice que todo está controlado por él. Por eso le hace una oferta asombrosa: le dará todo el poder y la gloria de este mundo sólo con una condición: “si te postras y me adoras” Jesús tendrá que seguir los caminos de abusos e injusticias que llevan a tener poder mundano.
Jesús reacciona violentamente: “Vete, Satanás, porque está escrito: ‘Adorarás al Señor, tu Dios, y sólo a él les dará culto’”. El Padre no lo llama a dominar los reinos de la tierra al estilo del emperador de Roma, sino a servir a quienes viven oprimidos por los que tienen poder. El Reino de Dios no se imponer con poder, se ofrece con amor.
Es muy tentador andar tras el poder y la gloria al estilo de los poderosos de la tierra. Pero si pretendemos seguir a Jesús por esos caminos, viviremos prostrados ante el diablo, no adoraremos al verdadero Dios, al que sirve Jesús. Buscar el poder y la gloria olvidando el sufrimiento de los débiles, los humillados y los vencidos, lleva a las idolatrías más ridículas.
Los seguidores de Jesús hemos de ahuyentar a cualquier tentación de poder, vanagloria y dominación, gritando como Jesús: “Vete, Satanás. El poder mundano es siempre una tentación diabólica. Cuando caemos en ella, nos estamos desviando gravemente de él.
               Bien puedo hacer un momento de silencio meditativo.


3ª parte: REUNIÓN DE GRUPO

ACOGIDA MUTUA Y FRATERNA

SALUDO: El animador saluda y presenta el tema con su motivación inicial.

‘VER’ DESDE NUESTRA VIDA PESONAL
  1. ¿Dónde nos es más difícil ser coherentes entre nuestras palabras o nuestros ideales y la realidad de nuestras actuaciones?

‘ILUMINACIÓN’ EVANGÉLICA
Lectura de Mateo 4,1-11: Las tentaciones de Jesús.
  1. Resumamos entre todos las 3 tentaciones que tuvo que enfrentar Jesús?

‘ACTUAR’ POR EL PROYECTO DE JESÚS
  1. Conversión personal: ¿Cuál de estas tentaciones está más presente en nuestras vidas?
  2. Compromiso: ¿Qué medios vamos a utilizar para no caer en las tentaciones que se presentaron a Jesús?

ORACIÓN-‘CELEBRACIÓN’ COMUNITARIA.
  1. Sugerencias para la oración: Nos repartimos las diferentes partes.
-         Se explica los símbolos presentes en la mesa.
-         Momento de silencio donde nos disponemos a rezar.
-        Retomemos las 3 respuestas de Jesús:
1. “No sólo de pan vive el hombre”. Por una parte, todos buscamos nuestro bienestar y, por otra, muchos pasan hambre, desempleo, humillación…
2. “No tentarás al Señor, tu Dios”. A veces buscamos poner a Dios a nuestro servicio; no nos arriesgamos por el Reino; es débil nuestro compromiso para una sociedad solidaria.
3. “Adorarás al Señor, tu Dios, y sólo a él le darás culto”. Recordemos, según monseñor Oscar Romero, que adorar a Dios y darle gloria a él es “hacer que el pobre viva con dignidad”.
Hagamos algunas peticiones para una mayor fidelidad al proyecto de Dios, a su sueño con nosotros.
-        Alguien lee la siguiente oración y repetimos la parte que nos ha llamado la atención
Señor Jesús, llenas nuestras deficiencias e ilumina nuestro camino.
Danos luz para descubrir los obstáculos y fuerza para superarlos.
Danos audacia para encontrar nuevos caminos y audacia para seguirlos.
Danos capacidad para aceptar que otros sigan otras sendas,
Capacidad para esperar a los que caminan lentamente,
Capacidad para apoyar a los que se cansan,
Capacidad para comprender a los que se marchan.
Así, Señor Jesús, seremos tus compañeros de camino
Y sentiremos que tú caminas a nuestro lado.
-        Repetimos frase por frase la siguiente oración
Jesús, Hijo querido del Padre/
Queremos permanecer atentos a tu Espíritu/
Con tanta confianza que podamos abandonarnos a ti/
En cualquier situación que se presente./

  1. Bendición y abrazo de paz.

DESPEDIDA. Se señala la fecha y la casa donde tendrá lugar la próxima reunión.



 Tema  11 :  ENVIADO  A  LOS  POBRES.


Motivación inicial
Vamos a ver a Jesús después de su bautismo. Enseguida comienza su ministerio de profeta del Reino. Para Juan Bautista el centro de su mensaje era la conversión religiosa: invitaba a la gente a volver a la práctica de la ley de Moisés. Para Jesús, lo importante es construir la fraternidad desde la dignidad y la fe de los pobres. Para esto Jesús les ayuda a liberarse de todo lo que más les limita y destruye: la enfermedad, la explotación, la maldad y el desconocimiento de Dios. Esa es la misión a la que lo impulsa el Espíritu. Veamos.


1ª parte: PREPARACIÓN PERSONAL

1.      Motivación
¿Qué lugar tienen los pobres y las personas necesitadas en mi vida?

2.      Lectura de la Palabra de Dios: Lucas 4,14-21: Enviado a los empobrecidos.

3.      Profundización de la lectura bíblica:
­         Reunidos en la sinagoga del pueblo. Jesús iba todos los sábados a la sinagoga de Nazaret para reunirse con sus vecinos, conocer la Palabra de Dios, juntos dar gracias a Dios e invocar su. ¿Me reúno con el grupo con estos propósitos?
­         Jesús en la sinagoga. Un día en la sinagoga, Jesús toma la iniciativa de dar su propia interpretación de la Escritura que le toca leer y se la aplica a él. ¿Cuándo comencé a ser activo con la interpretación de la Palabra de Dios, aplicándola a mi persona, a la manera de Jesús?
­         Ungido por el Espíritu. Jesús se siente “ungido” por el Espíritu, es decir, consagrado y enviado para una misión. ¿A quiénes envía el Espíritu a Jesús? ¿Recuerdo las palabras que pronunció sobre mí el sacerdote? ¿Para qué he sido ungida/o el día de mi bautismo?
­         Los destinatarios. “¡Más claro no canta el gallo”! La misión de Jesús va a 4 grupos de personas: ¿cuáles son estos 4 grupos? Personalmente, hoy, ¿a quiénes me envía el Espíritu?
­         Aportación de Jesús. Jesús une siempre lo espiritual con la material, lo individual con lo social. ¿Qué Buena noticia aporta Jesús a los pobres? ¿Qué tipo de liberación aporta Jesús a los cautivos y a los oprimidos? ¿Qué aporta Jesús a los ciegos? ¿A qué me siento llamado para seguir a Jesús?
Puedo hacer un momento de oración.


2ª parte. Comentario: “EL PROGRAMA DE JESÚS”.

               Antes de comenzar el relato de la actividad de Jesús por las aldeas de Galilea, Lucas presenta de manera clara cuál es su programa de actuación. Le interesa mucho, pues es precisamente el programa que han de tener ante sus ojos los que siguen a Jesús. No está orientado a adquirir poder, lograr prestigio o ganar dinero. Es un programa suscitado por el Espíritu de Dios, que empuja a Jesús hacia los pobres y desgraciados. ¿Será un día nuestro programa?
               Según el relato, Jesús, “lleno de la fuerza del Espíritu”, comienza a recorrer las aldeas de Galilea donde vive la gente más pobre e indefensa: los que necesitan escuchar la Buena Noticia de Dios que lleva Jesús en su corazón. Muy pronto se hace presente en Nazaret, el pequeño pueblo “donde se ha criado”. Allí se encuentra con su madre querida y sus familiares más cercanos. También saluda a sus amigos y amigas de la infancia. En este pueblo desconocido y sin relieve alguno Jesús va a proclamar solemnemente su programa.
               Jesús se mueve en Nazaret como uno más que comparte la fe sencilla de su pueblo. Por eso, al llegar el sábado, entre en la sinagoga “según su costumbre”, para reunirse con todos a pronunciar las plegarias del día sagrado de descanso y escuchar la Palabra de Dios que alimenta la fe de aquel pueblo.
               No sabemos con precisión como discurría esta reunión del sábado en un pueblo pequeño como Nazaret en los años 30. Seguramente todo no estaba tan reglamentado como años más tarde, pero probablemente se seguía ya el mismo ritmo: al comienzo un tiempo dedicado a la oración con plegarias como el ‘Shemá’ y la ‘Dieciocho bendiciones’; a continuación una lectura tomada de algún libro de la Ley; después lectura y comentario de algún texto tomado de los profetas; por último la explicación del texto leído y, tal vez, el planteamiento de cuestiones que afectaban a la vida de todo el pueblo (ayuda a los pobres, preparación de la peregrinación a Jerusalén, arreglo de caminos…).
               Lucas describe con todo detalle la actuación de Jesús según el ritual acostumbrado. Llegado el momento se levanta para hacer la lectura, recibe el libro del profeta Isaías, lo desarrolla, selecciona el pasaje y hace la lectura. Al terminar enrolla el libro, lo devuelve al ayudante y se sienta. Lo sorprendente es que, después de leer un pasaje largo del libro de Isaías, no se nos dice nada de la explicación ofrecida por Jesús. La verdadera explicación la irá dando con sus gestos de bondad y solidaridad con los últimos.
               Hasta aquí todo ha discurrido de forma ordinaria, como todos los sábados, pero para terminar la lectura, Lucas crea un clima de tensión y expectativa: Jesús se sienta sin decir una sola palabra; todos los que están en la sinagoga clavan los ojos en él. Su persona es más importante que el texto. Por eso sólo dice: “Hoy se cumple esta Escritura que acabamos de escuchar”. Comienza un nuevo tiempo. Quienes sigan de cerca la actuación de Jesús descubrirán que en él se cumple lo anunciado por Isaías.
               ¿Cuál es el pasaje que Jesús lee a sus vecinos para que pueda entender mejor el Espíritu que lo anima, las preocupaciones que lleva en su corazón y la tarea a la que se quiere dedicar cuerpo y alma? Se trata de un texto que, seguramente, todos han escuchado más de una vez y que recoge unas palabras pronunciadas para consolar a los exiliados al volver del destierro de Babilonia (Isaías 61,1-2).
               “El Espíritu del Señor está sobre mí. Él me ha ungido”. Jesús se siente lleno del Espíritu de Dios. “Ungido”, es decir, empapado, impregnado por su fuerza y su amor. Por eso, sus seguidores llamamos a Jesús “el Cristo”, es decir, “el Ungido” y por eso nos llamamos “cristianos”, o sea, “ungidos”. Aunque con frecuencia lo olvidamos, es una contradicción llamarnos “cristianos” y vivir sin el Espíritu que anima a Jesús.
El Espíritu no deja a Jesús encerrado en sus propios intereses. Lo empuja hacia 4 grupos de personas que sufren: los “pobres”, los “cautivos”, los “ciegos” y los “oprimidos”. No hemos de olvidarlo. El Espíritu de Dios está en Jesús, pero no de cualquier manera. Está enviándolo en dirección a los más necesitados.
-        El Espíritu me ha enviado “para anunciar a los pobres la Buena Nueva”. Esta es la primera tarea de Jesús: comunicar a los pobres la Buena Noticia que Dios quiere introducir en el mundo su justicia y su compasión. Los pobres, los más indefensos y abandonados, son los predilectos de Dios y serán también los predilectos de Jesús. A ellos se dedicará por los caminos de Galilea. No tenemos escapatoria. Los discípulos de Jesús, o somos de los pobres o dejamos de ser sus discípulos.
-        Me ha enviado “a proclamar la liberación de los cautivos”. El profeta hablaba de la liberación de los cautivos que habían vivido como esclavos en el destierro, pero el término “liberación” tiene un sentido más amplio y sugiere una liberación integral, incluso una liberación de la esclavitud del pecado. De hecho Jesús se dedicará en Galilea a liberar a la gente del pecado y de todo lo que le impide vivir con dignidad. Así hemos de ser sus discípulos: liberadores y creadores de una vida más digna.
-        Me ha enviado “a devolver la vista a los ciegos”. La expresión sugiere metafóricamente la tarea de ayudar a las personas a recuperar la visión para volver a ver la luz de la salvación, después de haber vivido encerrados en toda clase de oscuridades. Es lo que Jesús hacía al liberar a la gente de miedos y desconfianza que no les dejaban ver la salvación de Dios. También sus discípulos hemos de vivir aportando esa luz salvadora de Dios.
-        Me ha enviado “a liberar a los oprimidos”. Curiosamente Lucas introduce aquí esta frase trayéndola de otro pasaje (Isaías 58,6), donde se explica que el ayuno que de verdad agrada a Dios no consiste en hacer mortificaciones, sino en introducir la justicia  en la sociedad liberando a los “oprimidos” de los abusos e injusticias que padecen. De esta manera, el texto que está leyendo Jesús adquiere un tono de búsqueda de justicia social. No podemos seguir a Jesús sin trabajar por una sociedad más justa.
La lectura termina por una frase que tiene un carácter más englobante. Me ha enviado “a proclamar el año de la gracia del Señor”. Se llamaba “año de gracia” al “año jubilar” que se celebraba cada 49 años en Israel. Este año de gracia se perdonaban las deudas a quienes se había arruinado, se devolvía las tierras a los que se habían visto obligados a venderlas y se liberaba a quienes se había vendido como esclavos para pagar sus deudas. No sabemos si en realidad se llevó alguna vez este deseo de un año jubilar, pero se convirtió en símbolo de ese gran ideal de mantener a la sociedad libre de injusticias y desigualdades insoportables.
       A Jesús le sirve para explicar que su venida a Galilea quiere inaugurar un tiempo de gracia, de perdón, de liberación, de llamada a la justicia y a la solidaridad fraterna. Es importante señalar que el texto que está leyendo Jesús continuaba así: “A proclamar un año de gracia del Señor y un día de venganza para nuestro Dios”. Pero intencionalmente Lucas omite esta última frase que habla de “un día de venganza”. El tiempo de Jesús es un tiempo de gracia, no de venganza, un tiempo de perdón no de condenación. En Jesús se encarna Dios para ofrecer su perdón, no para poner en marcha su venganza.
               Bien puedo hacer un momento de silencio meditativo.


3ª parte: REUNIÓN DE GRUPO

ACOGIDA MUTUA Y FRATERNA

SALUDO: El animador saluda y presenta el tema con su motivación inicial.

‘VER’ DESDE NUESTRA VIDA PESONAL
1.      ¿Qué lugar tienen los pobres y las personas necesitadas en nuestra vida?

‘ILUMINACIÓN’ EVANGÉLICA
Lectura de Lucas 4,14-21: Enviado a los empobrecidos.
2.      Según esta lectura, ¿cuál es la misión específica a la que fue enviado Jesús por Dios?

‘ACTUAR’ POR EL PROYECTO DE JESÚS
3.      Conversión personal: Después de estas reflexiones, ¿a qué nos sentimos llamados personalmente?
4.      Compromiso: ¿Qué vamos a tener que cambiar en nuestras vidas para cumplir con nuestra misión bautismal de ser profetas, sacerdotes y reyes-pastores?

ORACIÓN-‘CELEBRACIÓN’ COMUNITARIA.
  1. Sugerencias para la oración: Nos repartimos las diferentes partes.
-         Se explica los símbolos presentes en la mesa.
Momento de silencio donde nos disponemos a rezar.
-         Alguien comienza diciendo: Recordemos los grupos a quienes fue enviado Jesús por voluntad del Padre: los pobres, los cautivos, los ciegos y los oprimidos.
-         Alguien lee sólo la siguiente oración:
Te bendecimos, Padre, por el don del Espíritu en el mundo entero.
Te bendecimos por Jesús, tu Ungido, lo mejor que hemos recibido de ti.
Fue el hombre ‘espiritual’ por excelencia: Vivió evangelizando a los pobres,
Devolviendo la vista a los ciegos, liberando a los cautivos y a los oprimidos.
Que nos llenes, Padre, de tu Espíritu: Espíritu de fuerza para luchar por la verdad, la justicia y el amor,
Espíritu de luz para comprender y perdonar a todos, Espíritu de valentía para servir y amar,
Espíritu de paciencia y de fe para perseverar.
-         Después de cada petición de perdón repetimos: ‘Perdón, Señor, perdón’.
Perdón, Señor, porque somos pesimistas y nos fijamos demasiado en lo negativo. Perdón, Señor, perdón.
Perdón, Señor, porque nos creemos autosuficientes y confiamos demasiado en nuestras fuerzas. Perdón,…
Perdón, Señor, porque somos escépticos y nos cuesta creer y confiar en ti.
Perdón, Señor, porque no miramos al futuro con esperanza, demasiados ocupados y preocupados del presente.
Perdón, Señor, porque nos quejamos mucho y no sabemos maravillarnos.
Perdón, Señor, porque huimos del esfuerzo y nos cansamos pronto.
Perdón, Señor, porque lo queremos todo enseguida y no sabemos trabajar en silencio.
-         Repetimos frase por frase:
Espíritu de Dios, Espíritu de la sinagoga de Nazaret:/
Tú eres el Espíritu de Jesús/
Y de los que hemos sido ungidos para luchar con ellos./
Ven, Espíritu de los pobres, ven sin tardar,/
Úngenos con tu aceite perfumado,/
Empapa nuestros corazones de tu amor,/
Envíanos a los pobres desde ya/
Para llevarles la alegría de Jesús,/
Para que logren lo que se merecen en justicia/
Y para hacer con ellos un mundo nuevo a tu medida./

  1. Bendición y abrazo de paz.

DESPEDIDA. Se señala la fecha y la casa donde tendrá lugar la próxima reunión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario