miércoles, 28 de enero de 2026

Carta papal 'Los pobres son el centro de la Iglesia y de la sociedad'

 

L O S   P O B R E S   S A L V A R Á N   A L   M U N D O

“¡TE HE AMADO!” – ‘EL AMOR HACIA LOS POBRES’ (Papas Francisco y León 14)

Pedro Pierre, enero de 2026

CONTENIDO

Introducción: “Los pobres salvarán el mundo”

1.     Lo que entendemos con la palabra ‘pobre’

2.     Los pobres en la Carta del papa León 14

Conclusión: Una Iglesia a servicio de una sociedad fraterna y equitativa

INTRODUCCIÓN: “Los pobres salvarán el mundo”

Resumen de la Carta del papa León 14: Los pobres son el eje central de la Iglesia y de la sociedad.

He aquí la profecía que hizo en escritor francés famoso por los años 1940, Jorge Bernanos:

“Digo que el mundo será salvado por los Pobres, aquellos que la sociedad moderna excluye sin destruirlos, porque no son más capaces de adaptarse a ellos que es capaz de asimilarlos, hasta que su ingeniosa paciencia, tarde o temprano, tendrá razón de su ferocidad.”

La sabiduría popular lo había reconocido hace tiempos: “¡Pobrecito mi patrón que cree que el pobre soy yo!”

I. QUÉ ENTENEMOS CON LA PALABRA ‘POBRE’

Sería mejor hablar del ‘Pueblo’ de los Pobres y del sueño de Dios con ellos.

1.     ¿Quién es rico y quién es pobre?

-        Es pobre quien no acumula, comparte y vive en comunidad.

-        Es rico quien acumula no comparte y vive aislado.

2.     Jesús y las 2 ‘bienaventuranzas’ sobre los pobres

-        Lucas 6,21 “¡Felices ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios!”

-        Mateo 5,3: “¡Felices los que tienen el espíritu de los pobres, porque de ellos es el Reino de los cielos!”

-        Lucas 6,24: “¡Pobres de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo!”

Comentarios

-        Jesús habla de “los pobres”; no dice ‘¡Feliz el pobre!’ que sería individualista, sino aquel que tiene una identidad de pertenecer al ‘Pueblo de los Pobres’.

-        Cuando Jesús habla de los pobres, no habla de los que viven en la miseria, o sea, sin casa digna, sin trabajo fijo, con dificultad para conservar la salud y educarse. En Ecuador son unos 20%, es decir más de 3 millones de personas. Jesús era pobre, no mísero.

-        Jesús quiere una pobreza digna, sin miseria, con sus derechos básicos satisfechos.

-        Los que “tienen el espíritu de los pobres” son las y los que, teniendo ciertas comodidades, optan por vivir en la sencillez y la cercanía a los pobres, hacen suyos los proyectos y las causas de los pobres para que salgan de la miseria y pobreza indigna. Eso es la vivencia de ‘la opción por los pobres’.

-        La opción por los pobres fue claramente definida por los obispos latinoamericanos en su Reunión de Puebla (1979, México). “Invitamos a todos, sin distinción de clases, a aceptar y asumir la causa de los pobres, como si estuvieran aceptando y asumiendo su propia causa, la causa misma de Cristo (Mateo 25,40)” (Mensaje 3).

-        Los pobres y la verdad: “¿Qué es la verdad?”, preguntó Pilato a Jesús quién le decía que él daba “testimonio de la verdad” (Juan 18,35-36). Un gran teólogo belga, Van der Mersch, explica el significado de la verdad: “La verdad, Pilato, es estar del lado de los pobres”.

-        La pobreza es fruto no del destino ni de la falta de mérito de los pobres, sino de estructuras sociales y económicas injustas.

-        Los pobres son empobrecidos por un sistema injustos, son víctimas de una situación perversa que “hace a los ricos más ricos a costa de los pobres más pobres” (Juan Pablo 2°).

3.     Biblia: La historia del Pueblo de los Pobres de Palestina

-        Abraham y Sara:

. Son unos campesinos pobres, digamos varias familias ligadas entre sí, que deciden dejar su tierra por la opresión de los reyes que utilizaban la religión para justificarse.

. En esta búsqueda y puesta en marcha de mayor fraternidad y equidad, hacen la experiencia de un Dios amigo.

-        Moisés y Miriam

. Bajo su impulso, los descendientes de Abraham y Sara, esclavos en Egipto, deciden regresar a la Tierra donde habían llegado Abraham y Sara: Canaán o Palestina.

. Se proponen un triple objetivo: Vivir en libertad sin esclavitud, Organizar una repartición equitativa de los bienes y cumplir con una Alianza con Dios.

. En esta dinámica, hacen la experiencia de un Dios liberador con ellos.

-        Los profetas son los defensores de los pobres y del proyecto de Moisés y Miriam

. La profecía del ‘Siervo sufriente’ de Isaías presenta al pueblo judío en exilio en Babilonia llamado a ser la “luz de todas las naciones”, gracias a su fe en Dios y al cumplimiento de su alianza con él.

. Esta profecía se aplica a Jesús: El Reino es un proyecto de salvación de toda la humanidad mediante la fraternidad, la equidad y la fe en un Dios padre y madre.

. Hoy el ‘Pueblo de los Pobres’ es el ‘Siervo sufriente’, heredero del Reino inaugurado por Jesús y salvador de la humanidad por construir el proyecto del Reino.

II. LOS POBRES EN LA CARTA DEL PAPA LEÓN 14 (octubre 9 de 2025)

A. TÍTULO Y CONTENIDO: El corazón del Evangelio está en el amor a los pobres.

1.     Título

-        “Te he amado (Ap 3,9) – El amor hacia los pobres”. El papa retoma una frase del Apocalipsis donde se ve la preferencia de Dios por una Iglesia pobre y perseguida, donde Dios ama a cada uno de manera prioritaria… porque nadie es despreciable

-        Dios ama a todos los hombres y mujer, pero tiene una prioridad por los pobres porque son las víctimas inocentes de un sistema social que los empobrece

-        Para resumir, podríamos decir que el papa León 14 pone a los pobres en el centro de la Iglesia y de la sociedad. Los pobres no son una “periferia” que la Iglesia atiende por deber, sino el corazón donde se manifiesta su identidad.

2.     Contenido en 15 frases

Ver la realidad escandalosa de la pobreza creciente

1. “El cambio de época que estamos afrontando hace más necesario reconocer que la realidad se ve mejor desde los márgenes y que los pobres son sujetos de una inteligencia específica, indispensable para la Iglesia y la humanidad. Sólo desde esta cercanía real y cordial podemos acompañarlos adecuadamente en su camino de liberación.

2. Las mujeres son doblemente pobres. Entre ellas encontramos constantemente los más admirables gestos de heroísmo cotidiano. La falta de equidad es la raíz de los males sociales.

3. A veces se percibe en algunos movimientos o grupos cristianos la carencia o incluso la ausencia del compromiso por el bien común de la sociedad y, en particular, por la defensa y la promoción de los más débiles y desfavorecidos.

Iluminar esta realidad desde la fe cristiana

4. El cristiano no puede considerar a los pobres sólo como un problema social; éstos son una ‘cuestión familiar’, son ‘de los nuestros’.

5. La condición de los pobres representa un grito que, en la historia de humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia.

6. No estamos en el horizonte de la beneficencia, sino de la Revelación; el contacto con quien no tiene poder ni grandeza es un modo fundamental de encuentro con el Señor de la historia.

7. No se puede amar a Dios sin extender el propio amor a los pobres. El amor al prójimo representa la prueba tangible de la autenticidad del amor a Dios. Son dos amores distintos, pero inseparables.

8. Cuando la Iglesia se arrodilla para romper las nuevas cadenas que aprisionan a los pobres, realiza su vocación más profunda. Amar al Señor allí donde Él está más desfigurado, se convierte en signo de la Pascua.

9. La Iglesia, si quiere ser de Cristo, debe ser la Iglesia de las Bienaventuranzas, una Iglesia que hace espacio a los pequeños y camina pobre con los pobres, un lugar en el que los pobres tienen un sitio privilegiado.

10. Los pobres son quienes nos evangelizan para que todos reconozcamos la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos.

B. COMPROMISOS PARA NOSOTROS

1.     Optemos por una pobreza digna: “¡Soy pobre pero digno!”

-        Somos ricos cuando acumulamos bienes, o sea cuando dejamos de compartir, cuando explotamos a los demás y cuando dejamos de vivir en Comunidad de fe, fraternidad y solidaridad.

-        Jesús nos indica cómo utilizar el dinero: “¡Con ese maldito dinero, háganse amigos!” Recordemos el consejo: “¡El dinero y el poder corrompen!”

2.     Optemos por unirnos entre pobre para vivir la Alianza de Dios que comporta 3 objetivos

-        Apoyar para vivir en libertad, o sea libres de todo lo que nos destruye.

-        Organizarnos para vivir en fraternidad y equidad, para vencer el individualismo y la injusticia.

-        Reunirnos en Comunidades para profundizar nuestra fe y celebrar los avances del Reino entre nosotros.

3.     Optemos por ser el Pueblo de los pobres:

-        Viviendo en la sencillez;

-        Uniéndonos con los pobres organizados para superar la miseria y construir el Reino, o sea:

-        Luchando por una sociedad solidaria y equitativa, donde todos quepamos y tenemos lo necesario para vivir digna y fraternalmente.

4.     Optemos por celebrar juntos los avances del Reino entre nosotros

-        Porque el Reino es lo único absoluto

-        Y los pobres organizados son los grandes artesanos de su presencia y construcción entre nosotros y nosotras.

CONCLUSIÓN: ‘Los pobres salvarán al mundo’

1.     La profecía de Bernanos

“Digo que el mundo será salvado por los Pobres, y precisamente por esta clase de pobres que acabo de describir, aquellos que la sociedad moderna elimina a medida sin destruirlos, porque no son más capaces de adaptarse a ellos que es capaz de asimilarlos, hasta que su ingeniosa paciencia, tarde o temprano, le dio razón de su ferocidad.”

2.     El proyecto de Dios es el Reino fruto de los pobres organizados

-        Transformemos nuestra Iglesia en una Iglesia sinodal

. Donde todos somos iguales

. Con iguales capacidades en las decisiones y las responsabilidades.

-        Seamos Comunidades vivas al servicio de una sociedad solidaria y equitativa

. Porque eso es lo que quiere Dios, mediante una pobreza digna y una vida fraterna,

. Porque es lo que comenzó Jesús, es decir, el Reino,

. Porque es a eso que nos hemos comprometido con nuestro bautismo.

El papa León 14 invita a la Iglesia y a cada creyente a vivir una fe más encarnada, capaz de transformar la indiferencia en compasión y las palabras en gestos concretos. Nos anima a mirar la realidad con misericordia y a construir un mundo más justo y fraterno. Así devolvemos a la Iglesia su rostro evangélico: humilde, servidora y fraterna.

 

martes, 23 de diciembre de 2025

El Sacerdocio ministerial al servicio del sacerdocio bautismal


SACERDOCIO  BAUTISMAL  Y  SACERDOCIO  MINISTERIAL

Reflexiones  y  novedades

 Guayaquil, Pedro Pierre, revisado en 2025.

TEMÁTICAS

1.      El sacerdocio: Un nuevo culto centrado en el Reino (2013).

2.      El ejercicio del sacerdocio bautismal en las CEBs (2017)

He aquí 2 reflexiones sobre el sacerdocio: una como reflexión general y otra a partir de la experiencia de las Comunidades Eclesiales de Base, de 2013. Pienso que se complementan y ayudan a entender las preguntas y las novedades que existen actualmente en torno al ejercicio del sacerdocio bautismal.

1ª parte: EL SACERDOCIO, UN NUEVO CULTO CENTRADO EN EL REINO.

     En nuestra Iglesia católica la mayor crisis es la del sacerdocio. Hace 50 años, el Concilio Vaticano 2º destacó la importancia de volver a conocer al Jesús histórico y su opción por los pobres. Además, esbozó una nueva manera de entender y vivir el sacerdocio: reconoció la prioridad al sacerdocio común de los bautizados sobre el sacerdocio ministerial ordenado, y puso éste al servicio del primero. Pero no avanzó más. Entonces muchos sacerdotes se retiraron; otros fueron expulsados por pedofilia; los seminarios se fueron vaciando y las vocaciones sacerdotales declinaron sin que se vea un repunte. Por todas partes las comunidades cristianas se quedan sin sacerdotes y sin eucaristía…

               Al mismo tiempo los teólogos de todos los continentes se pusieron a reflexionar: ¿qué sacerdotes queremos para qué Iglesia? En América Latina, la Conferencia Episcopal Latinoamericana que se reunió en Aparecida, Brasil, 2007, insistió en que la Iglesia necesitaba de un “fuerte remesón”, debía emprender la reforma de las parroquias y fomentar por todas parte una gran misión continental, confirmaba la validez de las Comunidades Eclesiales de Base e invitaba a los obispos a promoverlas en sus diócesis. No se puede decir que estas orientaciones encontraron un gran eco, lastimosamente… En cuanto a los teólogos, ¿qué nos dicen?

A. LA GRAN TAREA DE JESÚS FUE HACER ACONTECER EL REINO

               Ya no se discute que la misión de Jesús fue el Reino y que el mayor empeño de la Iglesia, siguiendo a su Maestro, es también el Reino. Pero las estructuras todavía no han cambiado mucho: las parroquias siguen iguales que anteayer y los seminarios donde se forman los sacerdotes también.

1.     El Antiguo Testamento se centró en el culto y el cumplimiento de la ley

-           Al principio, en tiempos de los Patriarcas y las Matriarcas, quienes ejercían la función sacerdotal era los jefes de familias. Lo vemos con Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, Jacob y Raquel… Esa tradición no se perderá.

-           Luego al organizar Moisés el pueblo que había rescatado de Egipto, el ejercicio del sacerdocio fue confiado a la tribu de Leví, de la que Moisés y Aarón eran parte. Ellos se encargaron de cuidar las tablas de la Ley del Sinaí, celebrar las maravillas de Dios, quemar sacrificios de animales y ayudar a seguir los pasos de la Alianza con Dios.

-           El exilio en Babilonia durante más de 50 años trajo una nueva esclavitud sin la posibilidad de continuar como pueblo, sin templo, sin sacerdotes… Al regresar en Palestina, fueron los sacerdotes que reorganizaron el país y reconstruyeron la capital Jerusalén y el templo. A pesar de las muchas resistencias, se creó una clase sacerdotal y un culto centrado en la pureza de sangre y el cumplimiento estricto de la ley de Moisés. La mayoría de la gente del campo, muy pobres, no podían cumplir con todos estos requisitos y fueron marginados y despreciados por la clase sacerdotal dirigente.

2.     Con Jesús el proyecto de Dios se centra en la fraternidad universal

-           Jesús era un campesino pobre de una región marginal. Se sintió llamado a ser profeta itinerante a cargo de la construcción del Reino de Dios. Y de hecho comenzó a establecerlo entre los pobres de su región y de su país: Haciendo comunidades, ellos iban a ser los mejores obreros del Reino, con el apoyo de sus apóstoles y discípulos, varones y mujeres indistintamente.

-           Jesús no vino para reformar la religión judía ni su culto, sino darles un giro totalmente nuevo. Para él, a partir de presentar Jesús a un Dios padre y madre, el amor era el centro de todo, insistía a vivir y promover Comunidades al servicio de la construcción del Reino. “Busquen primero el Reino de Dios; lo demás vendrá por añadidura” (Mateo 6,33). El culto que quiere Dios es que seamos un pueblo fraternal que contagie todos los demás pueblos: “Ofrézcanse como un culto agradable a Dios” dice Pablo a los Romanos (12,1): toda la vida tiene que ser esa pasión por la fraternidad que se va ofreciendo personal y colectivamente a Dios.

-           De alguna manera desaparecieron el sacerdocio judío y el culto de los sacrificios. En el Nuevo Testamento ni Jesús ni los apóstoles son llamados sacerdotes, ni se los ve celebrar la ‘fracción del pan’. Si la carta a los Hebreos reconoce a Jesús el título de “sumo sacerdote” fue porque su vida y su muerte fueron una ofrenda agradable a Dios: el Reino se había inaugurado en la práctica de Jesús. Los apóstoles y demás seguidores de Jesús iban a ser los nuevos encargados de continuar su obra.

-           En las primeras comunidades, la fracción del pan era, por una parte, el recuerdo de la última Cena, símbolo del compartir que crea la fraternidad y la comunión con Dios, y, por otra, el compromiso de continuar la tarea de Jesús hasta las últimas consecuencias. Quienes eran los encargados de presidir dicha celebración, eran, como en tiempos pasados, los jefes de familias, varones y mujeres indistintamente.

-           Con las últimas cartas atribuidas a Pablo, se percibe la presencia de dirigentes sacerdotales de comunidades: diáconos, presbíteros y obispos. Con la asimilación al imperio romano en el siglo 4, pasaron a formar una nueva clase sacerdotal que se inspiró del Antiguo Testamento y de los cultos de la religión romana. Se rompía la tradición de Jesús contrario al ejercicio de un poder dominador, a la aceptación de privilegios personales, a la organización de una jerarquía alejada de los demás bautizados, a la celebración de un culto centrado en su ‘sacrificio’ en la cruz y a la necesidad de intermediarios obligados para relacionarse con Dios…

-           Así la Iglesia se fue alejando del proyecto del Reino para conformar una Iglesia con una élite ‘poderosa’ -el clero- que dominaba y tenía nuevas leyes: el derecho canónico copiado del derecho imperial romano. El culto regresaba a ser el de los sacerdotes judíos del Antiguo Testamento: el perdón de los pecados mediante la ‘repetición’ simbólica del sacrificio de Jesús en la cruz. Desaparecía la solidaridad de Jesús como consecuencia de su opción por los pobres, hasta ser tratado como los más rebeldes con su asesinato en una cruz, castigo de los desobedientes a las leyes judías e imperiales.

Conclusión: Eso se llamó ‘la cristiandad’ que iba a durar hasta el Concilio Vaticana 2°… y que perdura hasta nuestros días, porque las grandes orientaciones del Concilio no fueron aplicadas… menos en América Latina donde, a partir de Medellín, los Documentos de las Conferencias Episcopales, confirmaron las Comunidades Eclesiales de Base que se conformaron con otros grupos afines en la Iglesia de los Pobres de América Latina, soñado por el papa Juan 23.

B. LA CENTRALIDAD DEL REINO EXIGE UN NUEVO SACERDOCIO

Para volver a la tradición de Jesús y de las primeras Comunidades cristianas, hay que retomar y profundizar las orientaciones del Concilio Vaticano 2º: lo absoluto del Reino, la primacía del sacerdocio colectivo de los bautizados, la construcción de la fraternidad, las Comunidades que se ofrecen como nuevo culto agradable a Dios.

Desde 2015, el papa Francisco se empeñó a poner en marcha la ‘sinodalidad’, para lograr más corresponsabilidad en la Iglesia, para sustituir el clericalismo, el autoritarismo y el legalismo por la igualdad entre todos los bautizados, el acceso de ellos a la toma colectiva de decisiones y una pastoral centrada en la misión.

El punto de partida de esta transformación personal, colectiva y estructural de la Iglesia es el bautismo en una Iglesia ‘Pueblo de Dios’, o sea, comunidad al servicio del Reino. Eso es la consecuencia de la unción crismal.

1.     “Eres profeta, sacerdote y rey-pastor”

a)       Al ser ungido como ‘profetas, sacerdotes y reyes pastores’ en el día de nuestro bautismo, se nos trazó el camino correcto.

-           Somos ‘profetas’, individual y colectivamente, cuando proclamamos, en palabras de vida y de verdad y en los hechos, denuncias de lo que destruye el Reino y anuncio de todo lo que lo construye.

-           Somos ‘sacerdotes’, individual y colectivamente, cuando participamos de todas las ofrendas que hacemos personalmente, en grupos y en pueblos que celebran delante de Dios su fraternidad alegre.

-           Somos ‘reyes-pastores’, Individual y colectivamente, cuando nos constituimos en asociaciones, comunidades y sociedades vivas, equitativas, participativas, creativas y solidarias de una humanidad reconciliada entre sí, con los demás, con la naturaleza y con Dios.

b)       Nos consagramos sacerdotes y sacerdotisas de nuestro pueblo, sin poder ni privilegios, cuando nos dedicamos a cumplir con el mandato de Jesús que nos ha encomendado la tarea irrenunciable de construir y ofrecer el Reino de Dios.

2.     Todos somos sacerdotes como Jesús

a)     Como Iglesia somos el ‘Cuerpo sacerdotal’ de Jesús, es decir su presencia concreta, su continuidad real y su ampliación sacramental.

b)     Puede ser que unos y unas sean encargados, más específicamente y por un tiempo, de esta dimensión sacerdotal, pero no pueden ser detentores de poderes exclusivos ni de privilegios de clase ni ser intermediarios obligados para relacionarnos con Dios. Eso era la Antigua Alianza que terminó con Jesús. Con Jesús, se sirve a Dios ‘en espíritu y en verdad’ (Juan 4,23).

c)      Si las Comunidades nombran personas para ejercer un servicio sacerdotal, se encargarán de lo que nos dejaron las primeras comunidades al realizar la fracción del pan y continuar este compartir en toda la vida:

-           Anunciar que la muerte de Jesús fue su máxima solidaridad con el Reino comenzado a partir de los pobres.

-           Recordar la vida de Jesús como una ofrenda agradable a Dios, un acto sacerdotal único e irrepetible.

-           Continuar la obra del Reino como compromiso absoluto de los seguidores de Jesús.

-           Celebrar la resurrección de Jesús y la presencia del Padre en nuestros pequeños y grandes logros de nuestra existencia cotidiana.

-           Agradecer a Dios por habernos elegido para tal noble tarea…

d)     Todos varones y mujeres estamos llamados a continuar la ‘fracción del pan’ cuando:

-           ‘Anunciamos la muerte de Jesús’ en todas las muertes injustas de los que trabajan por un mundo de fraternidad, de justicia y de fe;

-           ‘Proclamamos la resurrección de Jesús’ tanto en las personas, los grupos y los pueblos que nacen a una vida nueva como en la naturaleza respetada, defendida y promovida como se lo merece;

-           ‘Invocamos a Jesús’ para que siga animando desde dentro la entrega generosa de la vida hasta la muerte, el crecimiento en dignidad, valentía y alegría de los creadores de una nueva humanidad, o sea, el Reino que avanza hacia su plenitud.

“Conocemos a Dios al partir el pan y Dios nos conoce en el partir del pan”, el pan eucarístico, el pan de la amistad y el pan de la mesa.

CONCLUSIÓN

Ese es la clase de sacerdotes, de seguidores, de pueblo y de Humanidad que quiere Dios. Eso fue el ejemplo y el camino de Jesús: ser un Reino de fraternidad universal en nombre de Dios padre y Madre. Nos toca continuarlo individual y colectivamente… con la fuerza del Espíritu. Como Jesús somos sacerdotes de Dios y de nuestro Pueblo. Ese es el culto inaugurado con Jesús en la Nueva Alianza y ofrecido en la cruz. Somos los herederos dichosos de tal proyecto humano y divino a la vez. No se detendrá porque tiene la fuerza de Dios.

2ª parte: EL EJERCICIO DEL SACERDOCIO BAUTISMAL EN LAS CEBs

Voy a hacer una reflexión sobre el ministerio sacerdotal en las CEBs. Pues, la crisis en nuestra Iglesia proviene principalmente de las actuales formas de ejercer el ministerio sacerdotal. Al participar de las CEBs, hemos descubierto, los sacerdotes, otra manera de vivir este servicio, aprendiendo a ser uno más que tiene mucho que aprender de sus propias hermanos y hermanos. La CEBs son sacramento del Reino tanto en la Iglesia como en la sociedad: germen y semilla de la Iglesia de los pobres y de una sociedad más fraterna, justa y cuidadora de la vida. Juntos con los miembros de las CEBs somos sacerdotes del Dios de la Vida.

            Pregunto: ¿puede nacer desde las CEBs un nuevo tipo de sacerdote que viva de otra manera su sacerdocio y ejerce con nuevas expresiones los sacramentos de la Eucaristía y el perdón?... que los seglares no pueden ejercer hasta aquí. A partir de mi experiencia, doy una respuesta positiva que voy a explicar.

            Entiendo que me meto en un terreno movedizo y ciertamente polémico… pero pienso que mis reflexiones no son las primeras ni mis experiencias las únicas. Juntos estamos abriendo caminos para toda la Iglesia, para el servicio del Reino y la mejor gloria de Dios, abiertos al ecumenismo y a las riquezas de las demás religiones.

A. LA CRISIS SACERDOTAL

1.     Antecedentes

a)     Jesús fue un laico. La carta a los Hebreos lo reconoce sacerdote y sumo sacerdote porque toda su vida fue un acto sacerdotal cuya culminación fue su entrega en la cruz. Jesús fue ‘sacerdote’, no a la manera de los sacerdotes de su época, sino a la manera de Melquisedec, “sacerdote del Altísimo y rey de Salén” (Jerusalén) que ofreció a Abraham “pan y vino” al que el mismo Abraham le pagaba tributo (Génesis 14,19-20).

b)     En Hechos y las Cartas, no aparece la palabra ‘sacerdote’ aplicada a los ministros cristianos: no podían identificarse con los sacerdotes del templo que habían colaborado con la muerte violenta de Jesús, es decir su asesinato. Aparece más bien el sacerdocio en su dimensión comunitaria (1 Pedro 2,9-10) y con el calificado de ‘presbíteros’ (como en el Concilio Vaticano 2°) en la trilogía obispos-presbíteros-diáconos de las tardías ‘Cartas pastorales’.

c)     El Concilio Vaticano 2° aparece la novedad que el primer sacerdocio es el de los bautizados, el “sacerdocio común de los fieles” como se lo llama, y no el sacerdocio ordenado. Y se indica que este sacerdocio ministerial u ordenado está al servicio del sacerdocio de los bautizados como su garante o garantía. Como sacerdotes ordenados somos la expresión sacramental visible, la confirmación del sacerdocio común de los fieles… y lastimosamente su sustitución. Se trata de devolverles su sacerdocio.

2.     Las desviaciones sacerdotales actuales de los ministros ordenados.

a)     En vez de servicio, el sacerdocio ordenado ha pasado a ser un poder dominador y en muchos casos una dictadura, en particular en las parroquias. Lo vivimos en carne propia como CEBs perseguidas

b)     En vez de igualdad, el sacerdocio ministerial se ha vuelto separación: de un lado los fieles y del otro el clero, formando una división y oposición bien poca evangélica.

c)     En vez de ser una evangelización liberadora al servicio del Reino, el ministerio sacerdotal se ha vuelto en la mayoría de los casos el gran negocio de los sacramentos y de la religiosidad popular, que copa todo el tiempo de la mayoría de los sacerdotes.

d)     Al tener la exclusividad de la Eucaristía y del perdón, el sacerdocio ha incursionado en lo sagrado y lo mágico. El sacerdote tiene la capacidad exclusiva de transformar el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo… cuando es más bien la invocación al Espíritu Santo que hace posible tal ‘consagración’. Y se crea el espacio de lo sagrado opuesto a lo profano, como si hubiera 2 niveles en la creación: este mundo y, aparte, otro mundo. Hay un solo mundo, una sola historia de la salvación y todo es sagrado porque todo es (menos la maldad) presencia de Dios.

e)     En cuanto al perdón, tiene una historia tumultuosa desde la práctica de las primeras comunidades, el invento de la confesión individual con los monjes irlandeses y los confesionarios del siglo pasado (y todavía del actual). “Confiésense unos a otros sus pecados”, decía Santiago (5,16) …

f)      No hablaremos del celibato sacerdotal, invención eclesiástica del principio del 2° milenio y que aparece ahora no solamente bastante fuera de foco sino totalmente desvaluado con los escándalos de pederastia y homosexualidad sacerdotales.

Conclusión: Con tal ejercicio del sacerdocio hemos regresado, gracias al emperador Constantino del siglo 4, al sacerdocio del Antiguo Testamento que Jesús no asumió, ni tampoco los autores del Nuevo Testamento, ni las primeras Comunidades cristianas.

B. UNAS EXPERIENCIAS “SACERDOTALES” EN LAS CEBs DE NICARAGUA

1.     ‘Ministros de la fracción del pan’.

a)     La expresión es mía y de ahora, pero se refiere a unas prácticas ‘sacramentales’ que se hicieron costumbre en la parroquia de Nicaragua (y en otros países), donde estuve durante 8 años en el Vicariato de Bluefields, en la Costa del Caribe.

b)     Era una parroquia inmensa: 130,000 habitantes organizados en unas 130 comunidades con su capilla y sus ministros, cuyo centro urbano tenía unos 15,000 habitantes. Era el único sacerdote con 4 religiosas y 4 diáconos y unos 3,000 ministros o servidores. Los ministerios o servicios eran 23 diferenciados… Los ministerios, la mayoría en equipo, se repartían en ‘eclesiales, sociales y cívicos’…

c)     Todas la Comunidades se reunían cada domingo y preparaban los sacramentos. En la ciudad había 8 sectores animados por un equipo de ministros. Luego se podía visitar en carro a unos 30 poblados con sus equipos de ministros. Finalmente visitaba una vez al año, a caballo, a pie o en bote unos 90 caseríos igualmente con sus equipos de ministros que se reunían todos los domingos y preparaban los sacramentos.

d)     En las Comunidades nació la necesidad de celebrar los principales días de la Semana Santa y en particular la cena del jueves santo. ¿Cómo hacer? Respuesta: ¿Cómo hiciera Jesús si estuviera hoy? Con los elementos comunes de una comida de fiesta: chicha y tortilla o café y pan de yuca… ¿Qué decir? Recordar lo que dijo e hizo Jesús… recordar también las comidas de hacían nuestros antepasados mayas… recordar todas nuestras comidas… e incluir el lavatorio de los pies. ¿Quién va a presidir? El responsable del equipo encargado de las celebraciones dominicales…

e)     Y así se comenzó a hacer la celebración de la Cena del Señor… no sólo en Semana Santa, sino también en momentos especiales de la Comunidad: la Navidad, la fiesta de la Comunidad, el aniversario de su fundación… con un folleto orientador. Al comunicar esto al obispo, no hizo ningún comentario: dejó hacer porque todo el Vicariato era organizado en una línea pastoral liberadora con miras a y desde las CEBs.

f)      La siguiente pregunta es también una afirmación: ¿No será esto el inicio del ejercicio bautismal del ministerio sacerdotal desde los laicos de las CEBs? Sí, es una nueva forma de sacerdocio reconocido, ‘ordenado’, confirmado y una nueva forma de celebrar la Eucaristía: Es el ejercicio del sacerdocio bautismal.

2.     El ministerio del perdón

a)     ¿Y los que quieren sentir el perdón de Dios? Varias veces, en la misma parroquia, frente a la imposibilidad mía de atenderlos, unos agonizantes o enfermos graves pidieron reunirse con el equipo de ministros de la Comunidad para pedir perdón y para que les perdonen o les hagan ‘sentir el perdón de Dios’.

b)     La doble celebración del perdón y de la unión de los enfermos. ¿Cómo hacer, qué decir, por quiénes? Resultado: La decisión de hacer una celebración de la palabra con tema del perdón por un “equipo de reconciliación”, la ‘confesión’ del agonizante o enfermo grave, el perdón del equipo imponiendo juntos las manos y rezando el final del ‘yo confieso’, la unción con el óleo de los enfermos por el animador de dicho equipo… Esta práctica se multiplicó rápidamente. Al enterrarse el obispo dijo: “Esto está prohibido por el Vaticano”. Respuesta: “Bueno, monseñor, usted se lo dirá personalmente al consejo parroquial”. El obispo nunca se lo dijo y, por lo mismo, siguió la celebración.

c)     Pregunta con respuesta afirmativa: ¿No será esto el inicio de una nueva manera de vivir el sacramento del perdón y de la unción de los enfermos?

C. EL CASO DE LA RELIGIOSIDAD POPULAR

En América Latina, la religiosidad popular tiene un sinnúmero de expresiones y manifestaciones… bien se puede decir con millones y millones de personas. El Documento de Pueblo recalcó su importancia, invitó a respetarla y purificarla al relacionarla con la Palabra de Dios y la transformación personal y de la realidad.

1.     El papa Juan Pablo 2ª

Recordemos primero lo que dijo el papa Juan Pablo 2° en su visita al Perú (Cusco) en el año 1985: “La religiosidad popular puede ser liberadora”.

2.     El sacerdocio bautismal

Bien se puede mirar la religiosidad popular como el espacio sacerdotal -bautismal, común- de los seglares (pero cada vez menor por la invasión y el control ejercido por el clero). Es el lugar donde se relacionan directamente con Dios (y donde Dios se relacionan directamente con ellos), donde se presentan como “ofrenda agradable a Dios” (Romanos 12,1), donde expresan su espiritualidad laical como profetas y profecía, sacerdotes y sacerdocio, y reyes-pastores y reinado de Dios, “bebiendo en su propio pozo” según la expresión de Gustavo Gutiérrez …

3.     ¡Viva la religiosidad popular liberadora!

El desafío de los sacerdotes ‘ordenados’ de cómo combinar y unificar este ministerio sacerdotal con la misión y la sinodalidad.

CONCLUSIONES

 

1.     Es tiempo de dejar de pensar los sacramentos -en este caso, el sacerdocio y el perdón- tales como existen actualmente.

2.     Hay que valorizar la religiosidad popular a su justo precio con todas sus implicaciones liberadoras y sacerdotales.

3.     Reafirmarnos que las CEBs, como Iglesia de los Pobres, inventamos una nueva forma de ser Iglesia en la base… sin ya imponer esto a todos los bautizados, pero sí cuestionar con propuestas alternativas la actual situación eclesiástica.

4.     Profundicemos el sentido cristiano-evangélico del sacerdocio y del perdón, desde las prácticas de las CEBs.

5.     Compartamos, entre países latinoamericanos, las experiencias parecidas a las 2 presentadas aquí.