lunes, 6 de abril de 2020

Semana Santa en familia 2 Celebración penitencial


S E M A N A   S A N T A   E N   F A M I L I A

Desde  las  CEBs.  Pedro  Pierre.


“ DIOS  SACA  VIDA  HASTA  DE  LA  MUERTE ”


2.  MIÉRCOLES  DE  RECONCILIACIÓN


“Reconozcan su pecados unos ante otros y recen unos por otros para que queden sanos” (Santiago 5,16).


PREPARACIÓN de la celebración
Materiales
-        Mesa con mantel, flores, vela…
-        Hojas de papeles y bolígrafos.
-        Fósforos y ‘plato’ para quemar hojas de papeles
Símbolos
-        Pequeña rama muerta (o sin hojas).
-        Hojas verdes de plantas o árbol.
Cantos


MOTIVACIÓN
Esta pandemia del coronavirus nos da la oportunidad de estar en familia como nunca lo hemos estado. Aprovechemos esta situación para fortalecer nuestra unión y nuestro amor mutuo y purificar nuestras debilidades y errores.
He aquí una propuesta de celebración penitencial en familia. Así nos encontraremos con nosotros mismos, con los demás miembros de la familia, con los que nos rodean, con la naturaleza y con Dios. Eso es la reconciliación que buscamos y vamos a lograr entre todos los de la familia.

1ª parte :  LEAMOS  UNAS  REFLEXIONES  SOBRE  LA REVIÓN  DE  VIDA

“No hay más que un modo de ser feliz: vivir por los demás”.


OBJETIVO DE LA CELEBRACIÓN PENITENCIAL
-        Reconocernos pecadores e incapaces de llevar solos una vida según Dios,
-        Aceptar o pedir la ayuda de otros para conocernos tales como somos,
-        Perdonarnos unos a otros de corazón,
-        Saber que podemos contar unos con otros para llevar una vida nueva tanto en lo personal como en lo familiar y comunitario.


               La felicidad que todos buscamos  es el resultado de 4 armonías: armonía consigo mismo, armonía con los demás, armonía con la naturaleza y armonía con Dios. A esta conjunto de maneras de vivir, Jesús la llamó el Reino. Detallemos cada una de estas armonías, para ver cómo logramos construirlas.

1.      ARMONÍA CONSIGO MISMO: ‘Dios vio que todo cuanto había hecho era muy bello’ (Génesis 1,31).
a)     La armonía consigo mismo se consigue amándose, o sea, valorarse, sentirse bien y ser positivo consigo mismo.
b)     Detallemos lo que significa ‘amarse a sí mismo’:
-        Amar mi cuerpo: ¿Sé valorarlo, respetarlo, cuidarlo, desarrollarlo, dominarlo, dirigirlo...?
-        Amar mi inteligencia: ¿Sé apreciarla, cultivarla, hacerla trabajar, desarrollarla...?
-        Amar mi voluntad: ¿Sé conocerla, orientarla, hacerla obedecer, mantenerla fiel a lo propuesto...?
-        Amar mi corazón: ¿Sé sentirlo, gozar sus emociones, controlarlo, orientarlo...?. o.

2.      ARMONÍA CON LOS DEMÁS: ‘Si no vivo para servir no sirvo para vivir’ (Marcos 10,43-45).
a)     La armonía con los demás consiste en vivir en fraternidad, verdad y justicia con los de casa, colegio, calle, trabajo, recreo...
b)     Detallemos lo que significa la ‘armonía con los demás’:
-        En casa: ¿Sé dialogar, colaborar en las tareas materiales, ser amables, participativos, pacientes, respetuosos, perdonarse...?
-        En la escuela y el colegio: ¿Estudiar, interesarme, investigar? ¿Sé ser buen/a compañero/a, hacer las paces, organizarse, tener iniciativas, practicar actividades deportivas y culturales...?
-        En la calle: ¿Ser buen vecino, tener aseada la casa y su alrededor, colaborar en actividades, reunirse en organizaciones...?
-        En el trabajo: ¿Ser responsables, cumplidos, honestos, solidarios, organizados, no malgastar el dinero....?

3.      ARMONÍA CON LA NATURALEZA: ‘Yahvé puso a Adán y Eva en el jardín del Edén para que lo cuidaran y lo cultivaran’ (Génesis 2,15).
a)     La armonía con la naturaleza consiste en apreciarla, admirarla, cuidarla, promoverla, porque gracias a ella vivimos, comemos, nos curamos…
b)     Detallemos lo que significa la ‘armonía con la naturaleza’:
-        ¿Tengo flores, plantas, arbustos en mi casa?, ¿Tengo un trato cariñoso con los animales?, ¿Sé guardar la basura?, ¿Es ordenada nuestra casa...?
-        ¿Sé cuidar los árboles?, ¿Sé no destruir plantas ni desperdiciar las cosas? ¿Sé ir a pasear en la naturaleza?....

4.      ARMONÍA CON DIOS: ‘Mira cómo te tengo grabado/a en la palma de mis manos’ (Isaías 49,16).
a)     La armonía con Dios consiste en mantenerme en comunión con él, que es fuente de vida y de amor, sentirlo cerca, amigo, compañero de camino.
b)     Detallemos lo que significa ‘amar a Dios’ sobre todas las cosas:
-        ¿Es Dios importante para mí, lo más importante?
-        ¿Tengo signos y símbolos religiosos en la casa?
-        ¿En que actos de devoción individual y colectica participo?
-        ¿Sé rezar, leer la Biblia, participar de los sacramentos, cultivar mi fe?
-        ¿Participo de alguna pequeña comunidad cristiana, para conversar entre vecinos afín de conocernos, conocer la Biblia, colaborar en las necesidades, ser solidarios con otras organizaciones humanitarias?...

Pregunta: ¿Qué es lo que más nos llama la atención de estas reflexiones?


  parte :  DESARROLLO  DE  LA  CELEBRACIÓN  PENITENCIAL


1. DIÁLOGUEMOS ENTRE TODOS
1.      En estos días de cuarentena, ¿qué cosas bonitas estamos viviendo en nuestra familia?
2.      ¿Tenemos dificultades para sentirnos bien en cada uno de nosotros mismos? Expliquémonos.
3.      ¿Qué dificultades estamos teniendo para relacionarnos bien como pareja, entre padres e hijos, entre hijos?
4.      ¿Qué dificultades tendríamos que superar para llevarnos mejor entre pareja, entre padres e hijos, entre hijos?

2. PALABRA DE DIOS. Mateo 18,15-22: Perdonar siempre.
1.      ¿Qué palabras de Jesús nos llaman más la atención?
2.      ¿Cómo nos aplicamos a nosotros estas palabras de Jesús?

3. PASOS DE LA RECONCILIACIÓN

1º paso: Pedir perdón y perdonar: Seamos creativos con las siguientes orientaciones.
-        Quién siente la necesidad de pedir perdón, lo puede hacer en este momento en 4 etapas.
-        Las 4 etapas: 1. Señalar a quién se quiere pedir perdón. 2. Se explica los motivos de la petición de perdón y se termina diciendo: ‘Te pido que me perdones’. 3. Se contesta: “¡Sí, te perdono y te quiero!”. 4. Se dan un signo (¿abrazo?) de reconciliación.
-        Esperamos que terminen quienes quieren ser perdonados.

2º paso: Quema de hojas con nuestros ‘pecados’.
-        Cada uno escribe en una media hoja de papel las debilidades, fallas, maldades que ha cometido en estos días.
-        Se dobla las hojas y se las pone en un plato para quemarlas.
-        Allí se puede rezar la primera parte del ‘Yo confieso’, dejando el final de dicha oración para más después.
-        Se queman las hojas de papel.
-        Rezamos el final del ‘Yo confieso’: de 2 en 2 ponemos las manos sobre nuestras cabezas, diciendo: “Dios todo misericordioso, ten piedad de nosotros, perdona nuestros pecados y mantennos en la vida eterna. Amen.

3º paso: Compromisos para una vida nueva
-        Con la rama sin hojas y con las hojas verdes, en el centro de la mesa.
-        Tomamos cada uno una o varias hojas verdes y nos preguntamos en silencio: ¿Qué compromisos hago para mejorar nuestra vida y nuestras relaciones de familia?
-        Cada uno colocamos nuestra/s hoja/s verde/s en la rama seca diciendo nuestro/s compromiso/s.

4º paso: Abrazo de paz y bendición
-        Podemos rezar lentamente el Padrenuestro, prestando más atención a la petición: “Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.
-        Terminamos por un fuerte abrazo y bendiciéndonos unos a otros.
-        Podemos decirnos cómo nos sentimos ahora unos con otros.
-        Canto




Anexo: ENTENDER EL SIGNIFICADO DE LA CELEBRACIÓN PENITENCIAL

PRESENTACIÓN
La práctica del sacramento de la confesión individual ha disminuido bastante… Si tratamos de entender su importancia, lo iremos valorando más.

Conclusión
Las prácticas de celebración colectiva de este sacramento le han dado una nueva vida y vitalidad. No podemos pedir perdón a Dios sin reconciliarse con nuestros hermanos. La dimensión comunitaria de esta práctica nos ayuda a revisar nuestra vida, reencontrarnos con Dios, reconciliarnos como hermanos y fortalecernos en nuestros compromisos cristianos.


Anexo :  SENTIDO  DE  LA  CELEBRACIÓN  PENITENCIAL

               Al estar confinados en nuestra casa, encontramos una nueva manera de confesarnos y perdonarnos. Recordemos que como bautizados somos ‘profetas, sacerdotes y reyes-pastores’. Hemos de saber que hay muchas maneras de confesarnos: En la misa varias veces pedimos perdón a Dios… que ha de escucharnos y perdonarnos. La confesión individual y secreta con un sacerdote comenzó a realizarse a partir del segundo milenio de la era cristiana.
               El Concilio Vaticano 2 (Roma, 1962-65) hizo entrar aires nuevos y olvidados en nuestra Iglesia. Promovió las celebraciones comunitarias de la confesión, como también la absolución colectiva. Se descubrió también que podíamos confesarnos y perdonarnos entre nosotros mismos. Y también que el sacerdote podía confesar varias personas a la vez, si así lo deseaban.
               Con esta celebración penitencial en familia, actualizamos la práctica de la confesión para nuestros tiempos y nuestras necesidades. Pues todos somos necesitados del perdón y reconciliación. Ninguna forma de confesarse puede considerarse exclusiva. En este sentido volvamos a Jesús y a las primeras comunidades cristianas.

A. VOLVAMOS A LOS ORÍGENES DEL CRISTIANISMO
-        En las primeras comunidades cristianas había sólo 2 ritos cristianos que llamamos ‘sacramentos’: el bautismo y la fracción del pan o eucaristía.
-        Había celebraciones del perdón, reconciliación, reintegración a la comunidad con ocasión de la celebración de la Semana santa. De allí la ‘obligación’ que se puso de confesarse a lo menos una vez al año.
-        La práctica de la confesión se fue iniciando y generalizando en el segundo milenio, o sea, después del año 1.000, a partir de iniciativas de los monjes.

B. LOS DISTINTOS NOMBRES DE ESTE SACRAMENTE
Este sacramento tiene 4 nombres diferentes según se insiste en una o otra de sus particularidades.

1.      Sacramento de la confesión: Se refiere a la comunicación con el sacerdote.
2.      Sacramento de la penitencia: La palabra ‘penitencia’ se refiere a cambio y conversión. Uno reconoce sus pecados para evitar de caer nuevamente en ellos.
3.      Sacramento del perdón: ‘Perdonar’ significa volver a dar amor por encima de las ofensas.
4.      Sacramento de la reconciliación: Reconciliar es ‘hacer las paces’ con uno mismo, con los demás y con Dios.

C. PALABRAS DE DIOS relacionadas con este sacramento
-        “Ocultar sus faltas no conduce a nada; el que las reconoce y renuncia a ellas, se hace perdonar” (Proverbios 28,13).
-        Parábola del que no perdonó a su compañero: Mateo 18,23-32.
-        Padrenuestro… ¡donde cambiamos las palabras de Jesús!
Mateo 6,12: “Perdona nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”.
Lucas 11,4: “Perdona nuestros pecados porque también nosotros personamos a todo aquel que nos debe”.
-        “Si decimos que no tenemos pecado, nos estamos engañando a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Pero si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad” (1 Juan 1,8-9).

D. NECESIDAD DE LA CONFESIÓN
               Para no dejarnos arrastrar por la maldad Y el pecado, tenemos que encontrarnos con nosotros mismos, sentirnos en comunión con Dios y poder confiar en los demás. La Confesión es signo de este proceso que nos lleva a un arrepentimiento, la seguridad del perdón de Dios y la decisión de tener una vida nueva.

1.      Encontrarse consigo mismo
       Toda vida tiene sus debilidades y sus caídas: Somos débiles, limitados, pecadores. Para vivir bien, hay que, primero, mirarse como en un espejo y reconocer nuestra situación, nuestras fallas, nuestras culpas. No podemos vivir bien si escondemos nuestra maldad. Esta experiencia de la verdad con nosotros mismos es el comienzo de nuestra liberación, de nuestra reconciliación con nosotros mismos y de nuestra comunión con Dios.

2.      Encontrarnos con los demás y con la naturaleza
       Dios ha puesto en nuestro camino comunitario: Nadie puede vivir sólo; estamos ligados los unos con los otros y nos necesitamos mutuamente. En este sentido, vivir es convivir. El encuentro con otros y la unión con ellos nos aseguran una vida mejor. Cuando fallamos, sepamos reconciliarnos unos con otros y aprendamos a perdonar: nos salvamos juntos.
       En cuanto a la naturaleza, ella es ‘nuestra madre’: Además de belleza y sabiduría, nos regala la vida, la comida, la curación. Sepamos valorarla, respetarla y cuidarla: Así nos respetaremos y cuidaremos a nosotros mismos.

3.      Reconciliarnos con Dios
       La comunión con Dios es el secreto de la felicidad: Si venimos de él, con él tenemos que caminar. Esta comunión con él es el resultado de las distintas armonías con uno mismo, con los demás y con la naturaleza, porque somos una sola unidad. Si nos reconciliamos con nosotros mismos y con los demás, estamos reconciliados con Dios. Esa es nuestra lucha permanente: haciendo la verdad consigo mismo y con los demás, estaremos reconciliados con Dios.

       Que esta felicidad sea la gracia de este día.


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