miércoles, 1 de abril de 2020

Semana santa: 1. Resumen y 2. Más detallada


S E M A N A   S A N T A
Acorde a nuestros tiempos

Descripción: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiMcQJ7kBhbBMgGoPOfU2_obS0KEB56rI_Y0yGXjiHyqKI-Vsa5CrnW2wBpvsDajUsrdKNnhfKVYDPwMwydIMYkpcxuTvakdxBaibHbivbPRSu9IxbLiUhpHAojPs3LURu2KGRPpFcCIA8Q/s1600/semana+santa+2014.jpg


“ DIOS  SACA  VIDA  HASTA  DE  LA  MUERTE ”


CONTENIDO
Introducción: Presentación general de la Semana Santa
Significado de cada día.
1.      Miércoles de Ceniza o el Miércoles Santo: Día de encuentro y de reconciliación.
2.      Domingo de Ramos: La fiesta de los Excluidos.
3.      Jueves Santo: Nuestro servicio es el compartir organizado.
4.      Viernes Santo: La máxima crueldad por la máxima solidaridad.
5.      Sábado de Gloria: La resurrección es ahora.
6.      Domingo de Resurrección: Día del nuevo amanecer cristiano.



¡ F E L I C E S   P A S C U A S   D E   R E S U R R E C C I Ó N !

Pedro Pierre. Guayaquil. Actualización resumida: 2018. PR.


 P R E S E N T A C I Ó N   G E N E R A L.


“ Celebremos  nuestra  propia  Pascua,  o  sea,  nuestro  paso  a  una  vida  mejor “


            Celebrar la Semana Santa es celebrar nuestra propia Pascua, o sea, como Jesús, pasar a vivir una vida mejor, personal y colectivamente. Entrar en la Pascua de Jesús supone todo un proceso de comprensión, aceptación y compromiso. Por esto, la Semana Santa es nuestra semana mayor: Ahí se manifiestan el sentido de nuestra fe, la celebración de nuestra vida y el significado de nuestro compromiso cristiano. El Reino se construye a este precio para que podamos participar de él.


A. MENSAJE GENERAL Y COMPROMISOS

1.   Mensaje: ‘Si el grano de trigo no cae en tierra y no muere, queda solo; pero si muere da mucho fruto’ (Juan 12,24).
      Esa fue la experiencia de Jesús en su vida, muerte y resurrección. Ha de ser también la nuestra.

2.   Compromisos: En la Semana Santa nos comprometemos a dar 4 pasos de fe y de vivencia cristianas:
-        Recordar lo que le pasó a Jesús en la última semana de su vida,
-        Reconocer que Jesús sigue viviendo en nosotros su muerte y su resurrección,
-        Entrar en esta dinámica de un suplemento de vida y
-        Actualizar el Reino de Dios en la sociedad en la que nos encontramos.
La Comunidad cristiana es el espacio donde encontramos el sentido de la Pascua, la celebramos como actual y recibimos la fuerza para hacerla realidad personal y organizadamente.


B. LA PASCUA DE JESÚS ES SU MUERTE Y RESURRECCIÓN
            El Pueblo de Jesús celebraba la fiesta de la Pascua desde el tiempo de Moisés, unos 1250 años atrás, para festejar el Éxodo o salida de la esclavitud de Egipto: Era su ‘fiesta nacional’. Esta celebración tenía 3 tiempos: El recuerdo gozoso de las maravillas de Dios en el pasado, la proclamación de la fidelidad de Dios en el presente y el compromiso de seguir siendo el Pueblo de Dios libre, creyente e igualitario, en el futuro. Jesús asumió toda esta realidad en su persona y la llevó a su plenitud con su muerte y resurrección.

  1. La Pascua de los Judíos, que Jesús celebraba cada año, era la fiesta de su identidad como Pueblo de Dios.

a). La primera Pascua celebró el Éxodo y fue:
-        Liberación de la esclavitud de Egipto, o sea acción de gracias,
-        Alianza con Yahvé, el Dios liberador de los pobres, con el signo de la comida de un cordero, y
-        Compromiso de ser un Pueblo igualitario principalmente mediante los 10 mandamientos.
b). La Pascua de Jesús en la última Cena, selló:
-        Una nueva Liberación, la del pecado, yendo a la raíz de todo mal,
-        Una nueva Alianza, siendo él representante de la humanidad para reconciliarnos con Dios, y
-        Un nuevo Pueblo igualitario, o sea, la Iglesia, semilla y muestra del Reino.

  1. La Pascua de Jesús: ‘Si el grano de tierra cae en tierra y muere, da muchos frutos’ (Juan 12,24)
      En la última semana de su vida, Jesús resumió todo su mensaje (‘Habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo’, Juan 13,1), inauguró en su persona el Reino de Dios (‘Todo está cumplido’, 19,30) y confió a sus discípulos la misión de continua su obra (‘Si yo que soy el Maestro y el Señor, les ha lavado los pies, hagan ustedes lo mismo’, 13,14-15).


C o m u n i d a d,   s e r v i c i o   y   v i d a   n u e v a

‘Si el grano de trigo no cae en tierra y no muere,
queda solo; pero si muere da mucho fruto’ (Juan 12,24).

SIGNIFICADO  DE  CADA  DÍA.
Nosotros  recordamos  y  actualizamos  la  pascua  de  Jesús.


               Vamos, paso a paso, recordar los principales momentos de la última semana de Jesús. Así entenderemos mejor el sentido que Jesús quiso dar a sus últimos días. De esta manera podremos celebrar mejor lo que buscamos vivir al seguir sus pasos: alegrías y penas, fracasos y triunfos, desánimos y esperanzas, como un proceso de muerte y resurrección permanentes.

Miércoles  de  Ceniza  o  Miércoles  santo
ENCUENTRO  Y  RECONCILIACIÓN


Frase sugestiva: ‘No llegamos a la Pascua solos, sino juntos, y juntos con Jesús’.

               El Miércoles de Ceniza o el Miércoles Santo son días propicios para el encuentro y la reconciliación con Dios y con los demás. Una buena manera es mediante una celebración penitencial comunitaria. Nos da la oportunidad de presentar y vivir el sentido general de la Cuaresma y de la Semana Santa. Esto es la Pascua, en su triple dimensión: anteayer con Moisés, ayer con Jesús y hoy entre nosotros.

-        La primera “Pascua”, palabra que quiere decir ‘paso’, se originó con la salida de los Hebreos de la esclavitud de Egipto gracias a Moisés.

-        Luego el Pueblo de Moisés acostumbró celebrar el recuerdo de esta Pascua cada año. Jesús la celebró a partir de los 12 años con su familia y su Pueblo. En la última Cena, Jesús le dio un nuevo sentido y contenido: él es el ‘cordero’ inmolado, el pan es el símbolo de su cuerpo entregado en la cruz y el vino el símbolo de su sangre derramada para nosotros.
-        Y nosotros recordamos este pasado de Jesús y de su Pueblo, reconociendo la continuidad de esta Pascua entre nosotros y nuestro Pueblo, proclamándola y celebrándola como la Pascua actual de Jesús.


SIGNIFICADO  DE  LA  CUARESMA :  Un peregrinaje hacia la resurrección.

1.      Nos preparamos a celebrar personalmente y juntos los últimos días de la vida de Jesús: su pasión, muerte y resurrección. Ellos resumen el sentido de su vida, de su misión, de su personalidad. Hoy con Jesús podemos ser más fuertes que la maldad y la muerte, si lo queremos así.

2.      Esta preparación es al mismo tiempo una actualización: nos animamos, juntos con Jesús, a hacer realidad la Pascua de Jesús en nosotros y entre nosotros. Los 40 días que separan el Miércoles de Ceniza del Domingo de Resurrección nos recuerdan los 40 años de travesía del desierto por el Pueblo de Moisés y los 40 días de retiro de Jesús en el desierto. De esta manera, tanto el Pueblo de Moisés como Jesús se prepararon a vivir el futuro construyendo y abriendo los caminos que les iban a dar éxito a los ojos de Dios.

B.  EL  SIGNIFICADO  DE  LA  CENIZA
               Comenzamos este tiempo de la Cuaresma con el rito de la Ceniza. Al recibirla o imponérnosla, proclamamos, por ejemplo: ‘Me convierto a Jesucristo para construir su Reino’. Este compromiso nos ayuda a entender el sentido del rito de la Ceniza, afín de no quedarnos en una actitud pasiva y negativa.

1.      Para nosotros, en un primer tiempo, la ceniza nos aparece como símbolo de destrucción: es el signo de la destrucción de lo que se quema y de la debilidad de nuestra naturaleza humana. Pero sabemos también de los beneficios de la ceniza: es un abono eficaz, sirve en la fabricación del jabón natural, es una barrera infranqueable para las hormigas y otros pequeños bichos, sirve para la conservación de unos alimentos (al envolverlo en ceniza), etc.

2.      Antes de Jesús, en el Antiguo Testamento, los Judíos daban a la ceniza una triple significación:

a)     Era signo de la fragilidad del ser humano. Abraham, el padre de nuestra fe, rogó a Dios en nombre de las ciudades pervertidas de Sodoma y Gomorra, diciendo: ‘Señor, yo que soy polvo y ceniza,...’ (Génesis 18,27). Iba repitiendo lo que Dios había anunciado a Adán y Eva: ‘Eres polvo y al polvo volverás’ (Génesis 3,19). Notemos aquí que esta situación, ‘volver al polvo’, no era lo proyectado por Dios, sino la consecuencia de la maldad humana.

b)     La ceniza era también el signo del sufrimiento sobre el ser humano. Decimos que el dolor, los sufrimientos, las penas, las dificultades de la vida ‘nos hacen ceniza’. Tal fue la situación de Job que quiso manifestar su condición sentándose sobre cenizas: ‘Satán hirió a Job de una llaga incurable. Job, entonces, fue a sentarse en medio de la ceniza’ (Job 2,7-8). Notemos también aquí que es desde esta situación Job fue capaz de proclamar su fe en la resurrección de su propio cuerpo: ‘Yo me pondré de pie dentro de mi piel y en mi propia carne veré a Dios’ (19,26).

c)      En fin, la ceniza era también el signo exterior de la conversión y purificación. Jonás fue a anunciar a los ninivitas la destrucción de su ciudad si no se arrepintieran y cambiaran de manera de vivir. Entonces, ellos ‘creyeron en la advertencia de Jonás y ordenaron un ayuno. El rey se levantó de su trono y se sentó sobre la ceniza’ (Jonás 3,5-6). Sabemos que Dios perdonó a los habitantes de Nínive por haber hecho caso a las palabras de Jonás.

3.      Jesús habló una sola vez de ceniza, cuando maldijo a 2 ciudades rebeldes a su predicación: ‘¡Pobre de ti, ciudad de Corozaín! ¡Pobre de ti, Betsaida! porque, si los milagros realizados en ustedes se hubieran realizado en Tiro y Sidón, hace mucho tiempo que sus habitantes habrían hecho penitencia, vestidos de saco y sentado en la ceniza. Por eso, Tiro y Sidón, en el día del juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes’ (Lucas 10,13). Para Jesús, la ceniza era un signo de arrepentimiento y cambio de vida.

4.      San Pablo nos dio el verdadero sentido de la ceniza: Jesús es la meta de todo y debemos seguir su ejemplo.
       Escribió en la Carta a los Hebreos: “Cristo ha llegado como el sumo sacerdote con miras a los beneficios de estos nuevos tiempos... En efecto, la sangre de los toros y chivos y la ceniza de terneros con que se rociaba a los que tienen alguna culpa, los hacían santos y puros según criterios humanos. Pero Cristo hizo mucho mejor cuando se ofreció a Dios como víctima sin mancha: su sangre purifica nuestra conciencia de las obras muertas para que, en adelante, sirvamos al Dios vivo” (9,13-14). La verdadera salvación no viene de la ceniza, sino de nuestra adhesión y de nuestro seguimiento de Jesús.

               Así comprendemos ahora que el rito de la ceniza no es más que un camino hacia una vida nueva, un compromiso de seguir a Jesús, sobrepasando su significado negativo de destrucción y muerte. Dios nos llama a una vida nueva, a una esperanza y a la resurrección, como fue el ejemplo de Jesús. No somos ceniza, sino semilla de resurrección si vivimos conforme a nuestra naturaleza y al camino abierto por Jesús. Así sea para todos nosotros.


Domingo  de  Ramos :  LA  FIESTA  DE  LOS  EXCLUIDOS


A. EN TIEMPOS DE JESÚS: Jesús aceptó el homenaje de su Pueblo, los excluidos, pero montado sobre un burro.
       Antes del desenlace frustrado de su misión, Jesús protagonizó una entrada triunfal en Jerusalén. El Pueblo de los excluidos lo celebró como su Mesías, y lo reconoció y proclamó como su Rey y su Salvador.

1.    Las personas
-        Jesús: Tranquilo y montado sobre un burro.
-        Los Apóstoles: Felices de este triunfo popular, pero sin medir lo que estaba pasando.
-        La gente pobre, los excluidos: Manifestación a favor de Jesús, el Mesías, el cumplidor de las profecías.
-        Las autoridades: Desaparecer a Jesús lo más pronto posible.

2.    Los signos
-        El burro es el animal de los pobres, más inteligente de lo que pensamos.
-        Ramos = Ramas = Palmas. Árbol que queda siempre verde, siendo signo de vida y alegría.
-        Los mantos en el suelo: Importancia del personaje (‘alfombra roja’).
-        Vivas, consignas.

B. HOY NOSOTROS: Manifestación alegre de los pobres y excluidos por sus propios triunfos.
-        Burro: Montado por el más excluido del pueblo (Indígena, Negro, Mujer, Niño…).
-        Signos de alegría: Palmas, flores, cantos, colores…
-        Manifestación: Anuncio y denuncia (consignas, pancartas, tela…) de lo que pasa.
-        Somos el mismo Pueblo de los excluidos con la triple misión bautismal: Profetas, sacerdotes y reyes-pastores.


Jueves  santo :  NUESTRO  SERVICIO  ES  EL  COMPARTIR


A. AYER CON JESÚS: En su última Cena, Jesús anticipó la entrega de su vida en la cruz y su resurrección.
       Jesús hizo de la Cena de la Pascua el signo de su servicio y entrega, simbolizado por el lavado de los pies: Hacerse el servidor más sencillo. Este compromiso condujo Jesús hasta la entrega de su propia vida por el Reino. Compartió la Cena Pascual como signo máximo de su servicio a Dios y a los demás. Los apóstoles fueron encargados de continuar este compartir y este servicio: Eso es su sacerdocio.

1.      Celebración de la Pascua judía: Libertad, alianza e igualdad.

a).   Rito de comida de pie: El cordero era animal doméstico de los hebreos el desierto y en Palestina. Recuerdo de la salida de la esclavitud de Egipto.
b).   Lecturas bíblicas: Recuerdo del maná, símbolo mayor del compartir equitativo del Pueblo de Moisés. Salmos.

2.      Novedades aportadas por Jesús
a).   Lavado de los pies
-        Jesús es el ‘Siervo de Dios’ anunciado por Isaías: ‘Si yo que soy el Maestro y el Señor, les ha lavado los pies…’.
-        Los 12 apóstoles serán los 12 mayores servidores, como signos colectivos del Reino, siendo une Pueblo servidor del Reino.
b).   La 1ª misa
-        Anticipación de la muerte violenta de Jesús.
-        Signo del compartir con el pan y el vino.
-        Exigencia del servicio por el crecimiento del Reino.

B. HOY ENTRE NOSOTROS: Actualizar la Cena de Jesús mediante el compartir hasta la entrega de la vida.
       En la celebración de la última Cena, recordamos lo que hizo Jesús por el Reino: Entregar la vida al servicio del protagonismo de los pobres, simbolizado por el lavado de los pies, y el compartir del pan y del vino. Actualizamos la Cena de Jesús por nuestras actividades y nuestra vida de servicio y compartir por una Iglesia de los pobres y un Reino desde ellos.

  1. Memorial de la última Cena
       Al compartir el pan y el vino, reconocemos la presencia y entrega de Jesús en todo compartir y nos comprometemos a entregarlo todo, hasta la vida, al servicio del crecimiento del Reino. En cada misa lo afirmamos como una realidad actual y como signo de nuestra fe: ‘Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven Señor Jesús!’ Y nos comprometemos a adelantar la venida de su Reino.
-        Nuestro Dios es un Dios liberador.
-        El Reino es lo único absoluto: Merece la entrega de la vida.
-        Fiesta del sacerdocio: El sacerdote es el 1º servidor del crecimiento de la Comunidad.
-        El Sacerdocio es un compromiso colectivo: Compartirlo todo, en las buenas y en las malas.
-        Organizar un compartir con todos, durante la comunión, un pan bendito.
-        Tiempo de meditación frente al Santísimo: Dios está en el compartir del altar, que debe continuar en la calle, el trabajo y la sociedad.

  1. Signo del lavado de los pies
       Al lavarnos los pies, nos comprometemos a ser servidores los unos de los otros para que crezca el Reino.
-        El signo del Reino por excelencia es el servicio: ‘El más grande es aquel que mejor sirve’.
-        Buscar nuevos ministros y nuevos sacerdotes: Todo responsable es fundamentalmente ‘servidor’.
-        Se lava los pies a los 12 mejores servidores (mayores, adultos, jóvenes y niños) de la Comunidad: 6 varones y 6 mujeres. Estos y estas renuevan su compromiso de seguir sirviendo en la Comunidad.
-        Visitas a los enfermos, ancianos y presos.

  1. Signo de la fanesca
-        Hecha con 12 granos. Comida sana porque natural.
-        Reunión familiar.
-        Compartir entre vecinos y en la Comunidad.

  1. Signo del crisma, óleo perfumado
-        Signo de consagración de los bautizados, los confirmados y los ordenados sacerdotes.
-        Signo del testimonio en la Comunidad: ‘Sean el buen olor de Cristo’ (Efesios 5,2).
-        Signos de un sacrificio colectivo agradable a Dios: ‘Preséntense como una ofrenda agradable’ (Romanos 12,1).


Viernes  santo :  LA  MÁXIMA  CRUELDAD  POR  LA  MÁXIMA  SOLIDARIDAD


A. AYER CON JESÚS: ‘No me arrebatan la vida sino que la doy’. Es la última prueba y tentación.
       El Viernes Santo: Jesús asumió la suerte de los pobres hasta la muerte en la cruz. La solidaridad de Jesús con los pobres lo llevó a sufrir lo que sufren ellos: el desprecio, la humillación, la mentira, la injusticia, las torturas y la muerte cruel. Jesús aceptó que la causa de los pobres pasara por un fracaso momentáneo: su muerte en la cruz.

  1. Los motivos de condenación
-        Construir el Reino desde los pobres: Visión contraria a las autoridades religiosa de la época.
-        Un motivo religioso y 2 motivos políticos: ‘Quiere destruir el templo’ - ‘Agita a la gente’ - ‘Se rebela contra el emperador’.
-        Los causantes de la muerte de Jesús son personas y también estructuras de dominación (judías y romanas) de los pobres.

  1. La pasión de Jesús
-        Juicio manipulado, humillado, torturado, desaparecido…
-        Torturas: Flagelación, corona de espinos, golpes, humillaciones, burlas…
-        Camino al Calvario con la cruz a cuestas y crucifixión.

  1. ‘La locura de la cruz’: Para construir el Reino, Jesús
-        Optó por la pobreza digna.
-        Apostó por los pobres, capaces de construir el Reino.
-        Fue fiel a esta misión hasta el final, hasta la destrucción de su vida
-        Confió en el Dios de los pobres.

B. HOY ENTRE NOSOTROS: El ‘Siervo sufriente’ es hoy el Pueblo de los pobres que salva a la Iglesia y la Humanidad.
       Celebramos de la presencia de Jesús en nuestros sufrimientos y nuestra muerte por el Reino. Reconocemos la presencia de Jesús en todos los y las que sufren y mueren injustamente o por amor: ellos y ellas hacen presentes su pasión y su muerte. Celebramos esta unión e identificación de Jesús con nosotros y nosotras. No estamos solos en nuestros sufrimientos, dolores, padecimientos y, a veces, nuestra muerte, por el Reino: hacemos presente a Jesús en su servicio y su entrega total. Así lo decía San Pablo. 'Completo en mi carne lo que falta a la pasión de Cristo para su cuerpo que es la Iglesia’. Esta Iglesia somos nosotros, semilla y muestra indestructible del Reino.

  1. El Reino sigue un motivo de condenación

a).   Tanto en la sociedad…
-        Son excluidos los servidores no corruptos.
-        Son asesinados los líderes verdaderamente liberadores con su pueblo.
-        Los juicios manipulados, los malos tratos, la tortura siguen como medios actuales de las autoridades policiales y militares.
b).   …como en la Iglesia
-        En la mayoría de los casos, el poder clerical es para dominar y sacar ventajas y no para servir.
-        Los pobres, en particular las mujeres, siguen siendo los grandes excluidos y excluidas.
-        Se castiga a quienes construimos la Iglesia de los pobres.

  1. La cruz es signo de contradicción
-        Toda vida tiene sus numerosas ‘cruces’, por nuestras limitaciones y pecados. La sociedad nos impones muchas ‘cruces’, o sea sufrimientos.
-        La cruz puede ser signo de salvación cuando se la acepta como consecuencia de la solidaridad…

  1. Celebraciones del viernes santo

a).   El Vía crucis con veneración de la cruz
-        ‘Completo en mi carne lo que falta a la pasión de Cristo’. La pasión de Cristo continúa en nosotros y en nuestro pueblo.
-        Al venerar la cruz, que se deposite una flor como signo de esperanza.
b).   La meditación de las 7 palabras de Jesús en la cruz
-        Es el ‘testamento’ de Jesús.
-        Con 7 velas que se apagan una por una después de cada palabra.
c).   El descendimiento del cuerpo de Jesús de la cruz
       Dramatización que nos recuerda la dignidad y los derechos del cuerpo una vez muerto.
d).   La visita a las 7 Iglesias… La calle de las 7 cruces (en Quito).
       Relación con las 7 palabras de Jesús en la cruz.
e).   El santo entierro
       Procesión nocturna al cementerio con el cuerpo de Jesús y regreso a la capilla: ‘¡Hay muertos que nunca mueren!’.


Sábado  de  Gloria  y  Domingo  de  Resurrección :  LA  RESURRECCIÓN  ES  AHORA


A. AYER CON JESÚS

El Sábado de Gloria: Jesús salió resucitando de la muerte, de la maldad, de la injusticia.
En la cruz, Jesús había entregado su vida y su muerte en las manos de su Padre. Esta entrega hasta lo máximo se transformó en el triunfo del amor sobre el odio, de la verdad sobre la mentira, de la vida sobre la muerte: Eso es la resurrección.

El Domingo de Resurrección: Jesús envió a sus discípulos a entrar en esta dinámica.
Eso es el Reino hasta sus últimas consecuencias. Después de su resurrección, Jesús quiso que sus discípulos entraran en esta dinámica de la Pascua. El proyecto de Dios era un proyecto combatido a muerte. Pero ni a los sufrimientos ni a la muerte había que temer: Ese es el camino del Reino, asumiendo las causas de los pobres con todas las consecuencias que esto conlleva, sabiendo que el final será la resurrección. Eso es la Pascua, nuestra Pascua.

1.      Jesús no se quedó muerto sino que resucitó
-        La vida tiene sentido: La verdad es más fuerte que la mentira, la bondad más que la maldad, el bien más que el pecado, la vida más que la muerte, la alegría más que la tristeza…
-        El Reino tiene vida ‘para largo’.

2.      Jesús resucita para entregar el proyecto del Reino a sus discípulos y seguidores

B. HOY CON NOSOTROS

Sábado de Gloria: Celebramos la presencia de la resurrección y el crecimiento del Reino
       Nos alegramos por la resurrección de Jesús, y por todos los signos actuales que continúan y hacen presente su resurrección: en las personas, los grupos, las organizaciones, los Pueblos,… Recordamos las etapas de las alianzas de Dios con nosotros, desde la creación del mundo, Noé, Abraham, Moisés, los Profetas, los Sabios, Jesús, los Apóstoles. Recordamos nuestros héroes y mártires de ayer y de hoy. Nos alegramos también por haber entrado en este proceso con nuestro bautismo. Por eso renovamos nuestra alianza con Jesús y con la Comunidad y volvemos a bañarnos del agua purificadora, para continuar en este camino y esta lucha por construir el Reino.

Domingo de Resurrección: Celebración de la misión evangelizadora de la Iglesia
       Nos fortalecemos en el compromiso de una nueva Evangelización, según el modelo de Jesús con los 2 discípulos de Emaús: viviendo primero la amistad, compartiendo el pan de la Palabra y el pan de la mesa, celebrando la presencia del Resucitado en todas partes donde hombres y mujeres colaboran con su Reino. Confirmamos nuestra Opción por los Pobres, al vivir con los pobres, luchar con ellos contra la miseria y construir con ellos y sus organizaciones la civilización de la solidaridad desde las culturas oprimidas, su resistencia y sus sabidurías.

  1. La última palabra la tendrá la resurrección
-        No nos quedemos sólo con el Cristo sufriente: ¿Por qué la procesión del Viernes santo es más concurrida que la Vigilia pascual? ¡Nos identificamos todavía más con la muerte de Jesús que con su resurrección!
-        Estamos llamados a vivir, amar, luchar: Unir la fe con la vida, acción y oración, lucha y contemplación.

  1. Signos
-        El cirio pascual, las velas y el fuego: Símbolo de muerte y resurrección.
-        La bendición con agua: Paso de la muerte a la vida.
-        Añadir tierra y aire.
-        Repartir lazos blancos o flores blancas.
-        Envío para la evangelización (discípulos de Emaús: Amistad, palabra, compartir y celebración).


CONCLUSIÓN
Nos  comprometemos,  como  Iglesia,  a crear  un  mundo  mejor : Eso  es  el  Reino.

A. LA CELEBRACIÓN DE LA SEMANA SANTA NOS FORTALECE EN UN TRIPLE COMPROMISO
-        El compromiso personal de ser, por una parte, hombres nuevos y mujeres dignas, y, por otras, cristianos al servicio del Reino.
-        El compromiso eclesial de responder al proyecto de Jesús de ser Iglesia de los Pobres al servicio de la renovación de toda nuestra Iglesia, desde la Opción por los pobres y sus culturas.
-        El compromiso social y político de construir una sociedad más conforme a los valores del Reino.

B. ‘EL REINO ES LO ÚNICO ABSOLUTO’ (Pablo 6º)
               En definitiva, la Pascua de Jesús es el triunfo del Reino. El proyecto de Dios no podía fracasar. Éste triunfa con Jesús de todos los obstáculos. Nosotras y nosotros hemos heredado de este Reino: Al ejemplo de Jesús nos toca hacerlo realidad, al precio de nuestra vida, lenta o violentamente si fuera el caso.

  1. El Reino es de los Pobres
       Esto fue el gran mensaje de Jesús: El Reino se construye desde los pobres dignos y los que nos hacemos pobres con ellos. El Reino es dignidad personal y no borreguismo, el Reino es Comunidad y no individualismo, el Reino es compartir y no superación egoísta, el Reino es participación y no pasivismo, el Reino es creatividad y no copia del pasado…

  1. Somos Iglesia de los Pobres, para que toda la Iglesia lo sea
       La Iglesia está al servicio del Reino. Los pobres dignos y los que tienen el espíritu de los pobres somos sus integrantes. Para que seamos la Iglesia de Jesús, tenemos que ‘la Iglesia de los Pobres’ (Juan 23 y Juan Pablo 2º). Como Iglesia de los Pobres, nos unimos a todos los que construyen el Reino de Dios para alabar al Dios liberador de los pobres y celebrar su Reino que no se detiene.

  1. Somos semilla de una sociedad nueva que se asemeja a la utopía del Reino
       ‘El Reino es lo único absoluto’ (Pablo 6º). El Reino no está encerrado exclusivamente en ninguna Iglesia. Todas y todos las y los que trabajamos a favor de la vida, la justicia, la fraternidad, la verdad, estamos construyendo el Reino. Las Iglesias, Organizaciones y Pueblos que vivimos estos valores, somos el Reino de Dios hasta recibirlo plenamente de Cristo cuando él nos llame a compartirlo en plenitud. Esto es nuestra común tarea y vale la pena darla vida lenta o violentamente por esto.

Que esta Semana Santa sea verdaderamente nuestra Pascua, es decir el paso personal a una vida nueva, la solidaridad con todos los y las que sufren y mueren injusta o amorosamente, la celebración creativa de la resurrección de Jesús, y la entrada en una lucha colectiva por el Reino. Ayudémonos unos a otros para que sea verdaderamente así. Eso es nuestra salvación, don de Dios y fruto de una firme decisión. ‘Vengan los bendecidos por mi Padre y tomen posesión del Reino que ha sido preparados para ustedes desde el principio del mundo’ (Mateo 25,34).


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