martes, 7 de abril de 2020

3 Semana santa en familia Jueves santo


S E M A N A   S A N T A   E N   F A M I L I A

Desde  las  CEBs.  Pedro  Pierre. Guayaquil, 2020.


“ DIOS  SACA  VIDA  HASTA  DE  LA  MUERTE ”


3.  Jueves  santo : 
NUESTRO  SERVICIO  ES  ORGANIZAR  EL  COMPARTIR.


En verdad he deseado muchísimo comer esta Pascua con Uds.’ (Lucas 22,15).


OBJETIVOS DE LA CELEBRACIÓN DE HOY
1.      Recordar la antigua alianza de Moisés con Dios
2.      Recordar la nueva alianza sellada por Jesús.
3.      Celebrar la continuidad con nosotros.
4.      Comprometernos a hacerla crecer mediante el Reino.


LEAMOS PRIMERO LO SIGUIENTE.

  parte :  REFLEXIONEMOS SOBRE EL SENTIDO DE LA CENA PASCUAL

               Para comprender la Cena de Jesús hay que entender el sentido de la Cena pascual que todo el Pueblo judío celebraba todos los años. Era su fiesta nacional, o sea, el recuerdo de la salida de la esclavitud de Egipto unos 1.200 años antes.


A.  SENTIDO  DE  LA  CENA TRADICIONAL  DE  LOS  JUDIOS
               En el tiempo de Jesús, la Cena Pascual se celebraba cada año para recordar la salida de Egipto, la alianza con Dios en el desierto y la puesta en marcha de una organización igualitaria: eran los comienzos del Pueblo de Dios. Era la fiesta nacional de los Judíos: su origen como pueblo y nación. Desde los 12 años, Jesús celebró la Cena pascual todos los años hasta que en la última, le da un sentido y un contenido nuevo: pasará a ser nuestra misa.
En la última Cena, Jesús selló una alianza liberadora.
-        Es alianza porque recuerda el proyecto de Dios de que toda la Humanidad seamos su Pueblo y Él, nuestro único Dios.
-        Es liberadora porque somos infieles y nuestro mundo es muy injusto: sólo Dios y nuestra unión nos dan la capacidad de vencer el mal para formar este Pueblo fraternal en alianza con Él.
         La Cena de Jesús nos recuerda el pasado o sea la primera Pascua o salida de Egipto. Además nos compromete a construir de fraternidad cada día. También nos asegura que esta nueva y eterna alianza no fracasará, sino que avanza irresistiblemente hacia el triunfo definitivo del Reino por nuestros esfuerzos y la fuerza del Espíritu de Jesús.

B. LA CENA CELEBRADA POR JESÚS ES LA CENA PASCUAL DE LOS JUDÍOS, PERO RENOVADA
               Igual que su vida y su mensaje, la última Cena de Jesús se inscribió en la historia del Pueblo judío. Celebraron la primera Cena de Pascua al salir de la esclavitud de Egipto (Éxodo 12,1-14. En tiempos de Jesús esta Cena y Fiesta nacional tenían más de 1,200 años: recordaba la salida exitosa de la esclavitud de Egipto, la alianza en el desierto del Sinaí y la caminata a través del desierto hacia la ‘Tierra Prometida’, o sea, Palestina. La salida, o éxodo de Egipto, permitió al Pueblo judío darse las tres bases que lo que constituyen: una liberación, una alianza con Dios y un proyecto social igualitario. Todo esto conformó la Pascua judía.

1.      La Pascua es liberación
       El libro del Éxodo nos cuenta una doble historia: la de esclavitud por parte del Faraón, o rey de Egipto, y la de la liberación por parte de los descendientes de Abrahán, liderados por Moisés (Éxodo 1-15).

2.      La Pascua es también alianza con Dios
       Ahí está la dimensión religiosa de este proceso. La fe de estos esclavos que se liberaban, se originaba en la fe de Abraham: esta fe les permitió descubrir que Dios estaba presente y activo en esta liberación o éxodo. Reconocían su rostro permanente: era el Dios de los pobres, amaba a todos, pero protegía al débil, al explotado, al maltratado... Sellaron y celebraron esta alianza en el desierto (Éxodo 24).

3.      La Pascua es proyecto social
       La liberación de la esclavitud exigía una organización que impida, adentro de este nuevo pueblo, las condiciones y estructuras que hicieran posible la misma esclavitud de Egipto. De ahí provienen las distintas leyes sociales de los libros del Éxodo, Levítico y Deuteronomio (leyes sabáticas y jubilares en particular), resumidas en los 10 mandamientos (Éxodo 20-23): estas leyes institucionalizaban la igualdad entre los Hebreos.

               El rito que simbolizó los compromisos adquiridos, fue una cena con cordero, el animal propio de los pastores del desierto. Esta se renovaba anualmente recordando los compromisos: no volver a ser esclavos, seguir en Alianza con Dios y construir la fraternidad social (Éxodo 12). A lo largo de 1,200 años los Jueces, Profetas y los Sabios recordaron y purificaron estos ideales a pesar de las infidelidades y de las invasiones extranjeras. En la última Cena Jesús asumió toda esta herencia y la renovó llevándola a su perfección.


C. LA ‘ÚLTIMA CENA’ DE JESÚS CON SUS DISCÍPULOS COMIENZA CON EL LAVATORIO DE LOS PIES
1.      Recordemos cómo se celebraba la Cena pascual de los Judíos.
2.      ¿Qué significaba esta Cena pascual para los Judíos?
3.      Al iniciar la Cena, ¿qué iniciativa novedosa toma Jesús con sus discípulos?

Leamos cómo fue el lavatorio de los pies, en  Juan 13,1-17.
Dialoguemos entre todos.
1.      Cuándo Jesús va a lavar los pies a Pedro, este protesta: ¿Cuáles serán los motivos de la protesta de Pedro?
2.      ¿Qué explicación de su gesto da Jesús a todos los discípulos?
3.      ¿Cómo nos aplicamos a nosotros el mensaje de Jesús?
4.      Con el lavatorio de los pies, ¿a qué nos comprometemos?

Ahora realizamos el lavatorio de los pies
-        ¿A quiénes lavamos los pies? ¿Quién lava los pies? ¿O nos lavamos los pies entre todos?
-        También podemos dramatizar el lavatorio de los pies: ¿Quién hace Jesús? ¿Quién hace Pedro?


D. EL MEMORIAL DE LA ÚLTIMA CENA.

Acomodamos la mesa para realizar la Cena de Jesús.

Leamos a Pablo en su 1ª carta a los Corintios 11,17-34.
1.      ¿Qué reclama Pablo a los cristianos de Corinto?
2.      ¿Qué palabras de Jesús recuerda Pablo que dice sobre el pan y luego sobre el vino?
3.      ¿Qué significan las palabras de Jesús sobre el pan y sobre el vino?

Ahora hacemos memoria de la Cena de Jesús con lo que hemos preparado.
1.      ¿Qué oración hacemos antes de comenzar?
2.      ¿Quién reparte la comida y qué dice de ella?
3.      ¿Quién repararte la bebida y qué dice de ella?
4.      ¿Quién hace una oración de acción de gracias?
5.      ¿A qué nos estamos comprometiendo al hacer memoria de la Cena de Jesús?

Terminamos rezando el Padrenuestro, nos damos la paz y la bendición.
               ¿Cómo nos sentimos después de esta celebración?
Canto.


  parte :  LAS  NOVEDADES  QUE  TRAJO  JESÚS  EN  SU  ÚLTIMA  CENA.


A. “¡DESAPRENDER PARA REAPRENDER!”
               Estos tiempos de cuarentena son una buena oportunidad para la reflexión, el diálogo, la revisión de vida, un reencuentro con Dios: ¡Aprender y desaprender! Con el paso de los años, descubrimos que hay que desaprender cosas viejas e inútiles que se han ido acumulando con el paso de los siglos. Por ejemplo, puede ser que Jesús no haya “ordenado” ningún sacerdote, pues él mismo fue ‘laico’ toda su vida. Puede ser también que no haya proyectado ninguna institución eclesial, pues fueron los representantes de la religión oficial que lo mandaron a la cruz. Tal vez, todo eso y mucho más haya que desaprenderlo para actualizarnos.
               Lo que sí es seguro es que la construcción del Reino fue la verdadera misión de Jesús… ¿Nos hemos dada cuanta -¿nos sorprenderá?- que la palabra Reino ni consta en los credos que rezamos en nuestras misas? Juan Bautista hablaba de ‘pecado’; Jesús vino para el Reino, es decir la realización social del amor de Dios y la condición indispensable para la comunión con él. Eso sí, hay que reaprenderlo en este tiempo de Semana santa.
               La gran novedad de Jesús en la última Cena fue el lavatorio de los pies y el compartir del pan y del vino que relaciona con su muerte próxima. Jesús retomó el sentido de la Cena tradicional de los Judíos, pero le da una nueva dimensión.  Es liberación integral, alianza exitosa con Dios y fraternidad sin frontera en una única familia humana. Eso fue adquirido por Jesús. Jesús nos lo comunica si pasamos a seguir sus pasos, sus palabras, su manera de vivir, servir y dar la vida por los demás. Jesús es nuestro ‘salvador’ porque nos indicó el camino seguro de la salvación, o sea, la construcción del Reino.

B. LAS NOVEDADES QUE TRAJO JESÚS CON LA ÚLTIMA CENA

1.      Jesús confirmó que la Cena pascual es liberación, pero esta liberación es ‘integral’.
       La primera pascua fue una hazaña de liberación de la esclavitud después de unos 250 años de opresión. Jesús quiso una liberación más amplia, integral, o sea, liberación de todo lo que destruye a las personas, pero sobre todo sobre todo liberación de la raíz de todos los males que es el pecado en el corazón de cada persona. Hoy eso es el servicio de los cristianos: colaborar a la liberación material, social, económica, política, religiosa de todos los oprimidos.

2.      Jesús selló una nueva y eterna alianza
       La primera alianza del Sinaí fue un contrato, el compromiso de cumplir leyes -los 10 mandamientos -para poder continuar en alianza con Dios, leyes. A Dios se lo encontraba mediante Moisés, los sacerdotes y los levitas, la tienda de Encuentro divino, el templo, unas fiestas, los rituales y sacrificios…Con la ‘nueva alianza’ sellado por Jesús nos permite entra en contacto directamente con Dios.
-        Al hacerse hombre Jesús, nos indica que Dios está en nosotros y entre nosotros. Con Jesús ‘el cielo ha bajado a la tierra’.
-        Para entrar en contacto con Dios no necesitamos de intermediarios: sacerdotes, templos, ritos y sacrificios de animales, cumplimiento estricto de leyes: “Los verdaderos adoradores adoran al Padre en espíritu y en verdad” (Juan 4,23-24).
-        El verdadero culto que quiere Dios es la fraternidad universal, o sea, la justicia y la equidad.

3.      Jesús conformó un Pueblo nuevo encargado del Reino
       La primera ‘Pascua’ fue el arranque de la formación del Pueblo judío con 3 pilares fundamentales: libertad, alianza e equidad. ‘Equidad’ significa que cada uno logra tener lo que necesita. Era la mejor manera de no volver a la esclavitud.
       Con el proyecto del Reino, Jesús retoma este proyecto iniciado por Moisés y Miriam e intuido por Abraham y Sara. A lo largo de muchos siglos los cristianos pensaron que la religión y la institución eclesial eran los caminos para construir el Reino. Vemos que estas etapas ya no dan más. Descubrimos que Jesús vino para crear ‘el Movimiento, la Organización, la Comunidad para el Reino’. Eso estamos rescatando en los tiempos actuales. Desde 50 años las Reuniones Episcopales Latinoamericana van por esa dirección. Es el gran empeño del papa Francisco, inspirándose en el Concilio y las vivencias de las Iglesias latinoamericanas, por eso levanta tanta resistencia.
       Estas novedades pueden aparecer muy nuevas… pues el paso de los siglos nos ha alejado mucho de la fe y de la práctica de las primeras Comunidades cristianas. El Concilio nos ha devuelto a estas épocas de Jesús y de la primeras Comunidades, para volver ‘al primer amor’ y ser más fieles al mensaje de Jesús y a su misión: el Reino, ‘lo único absoluto’ (Mateo 6,33).

C. LOS CAMINOS QUE ABRE JESÚS

1.      El Reino es lo único absoluto
       Desde el primer capítulo de su Evangelio -el más antiguo-, Marcos (1,14) nos presenta que la misión es el Reino. Más de 100 veces, los Evangelistas van a poner esta palabra en boca de Jesús. Los nuevos ‘mandamientos’ de Jesús son las Bienaventuranzas. Los Evangelios están llenos de parábolas sobre el Reino. El mismo Jesús afirma categóricamente: “Busquen primero el Reino de Dios; lo demás vendrá por añadidura” (Mateo 6,33).
       En 1975, 10 años después de terminar el Concilio Vaticano 2, el papa Pablo 6° volvió a confirmarnos esta prioridad absoluta del Reino de Dios, en su Carta sobre “La Evangelización del Mundo Contemporáneo” (8): “Cristo anuncia ante todo un Reino, tan importante que, en relación a él, todo se convierte en “lo demás”… Solamente el Reino es pues absoluto y todo el resto es relativo”.

2.      Somos servidores de la liberación
       Con este tema de la liberación, quedémonos con el mismo papa Pablo 6° que en la misma carta afirma: “La Iglesia tiene el deber de anunciar la liberación de millones de seres humanos…, el deber de anunciar que nazca esta liberación, de dar testimonio de la misma, de hacer que sea total. Todo esto no es extraño a la evangelización” (30).
       Por esta razón, los obispos latinoamericanos desde su reunión en Medellín (Colombia, 1868) hasta la de Aparecida (Brasil, 2007) lanzaron la opción por los pobres, “preferencial y solidaria con sus causas” (Puebla 1134 y Mensaje 3). El papa Juan Pablo 2° lo confirmó solemnemente en sus carta sobre ‘El Trabajo humano” (8): “La Iglesia está vivamente comprometida en esta causa (la solidaridad), porque la considera como su misión, su servicio, como verificación de su fidelidad a Cristo”.
       Con el lavado de los pies de los 12 apóstoles (Juan 13)., Jesús quiso insistir en que la Cena Pascual nos compromete en un servicio. De la misma manera que él fue el modelo del Servidor sufriente, nosotros también somos servidores del Reino, hasta las últimas consecuencias. El lavado de los pies por Jesús no era sólo limpieza superficial, fue el signo de su servicio absoluto por el Reino, que lo llevó a la muerte. Se trata de un servicio liberador del pecado y de todo lo que nos esclaviza: la maldad, las injusticias, la marginación, el analfabetismo, los vicios, etc.

3.      Somos un Pueblo sacerdotal
       Al decir ‘hagan esto en memoria mía’ (Lucas 22,19), Jesús consagró a la Comunidad cristiana como Pueblo sacerdotal encargado de celebrar siempre “esta fracción del pan”: Es el comienzo de un nuevo culto: la Eucaristía. Con la muerte y resurrección de Jesús y con la venida del Espíritu Santo, se constituyó la primera Comunidad cristiana con los mismos tres compromisos de la Cena: de alianza, liberación e igualdad como signos del Reino. Iba a ser el Pueblo Nuevo que continúa la vida, el mensaje y la lucha de Jesús por el Reino. Cada Eucaristía nos compromete a continuar lo que Jesús resumió en la Cena Pascual: ser un pueblo fraternal, mantener la alianza con Dios y vivir un compromiso de liberación desde la igualdad. Eso es el culto que quiere Dios: ser un Pueblo fraterno que celebra su compromiso liberador como signo de su Alianza con Dios (Romanos 12,1).
       San Pedro nos confirma esta realidad de que somos un ‘Pueblo sacerdotal’, por nuestro bautismo, en su primera carta (2,9-10): “Pero ustedes son una raza elegida, un reino de sacerdotes, una nación consagrada, un pueblo que Dios hizo suyo para proclamar sus maravillas; pues él los ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. Ustedes antes no eran su pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; no habían alcanzado su misericordia, mas ahora les ha sido concedida su misericordia.”

               Que esta celebración del Jueves Santo fortalezca nuestra fe, aclare el sentido de la misa y nos comprometa, con Pueblo sacerdotal, en el servicio liberador por el cual Jesús murió y resucitó. Nuestro ‘servicio’ como cristianos en Comunidades es ‘organizar el compartir” en nombre de Dios y de su proyecto, el Reino. Esa es la misión que quiere Jesús para todos nosotros, individual y colectivamente.


No hay comentarios:

Publicar un comentario