lunes, 4 de noviembre de 2024

Experiencias sinodales vividas con alegría

 

TESTIMONIO SOBRE EXPERIENCIAS SINODALES.

Pedro Pierre, Guayaquil, octubre de 2024.

PRIMERO: UNOS AGRADECIMIENTOS

Hace 48 años que acompaño las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) de Ecuador. Las quiero agradecer por todo lo que he recibido y aprendido de ustedes. He recibido de sus miembros una vida nueva por la fe que han ido construyendo en mí.

En las parroquias que me ha tocado estar, he hecho la experiencia de una Iglesia sinodal, es decir una Iglesia en manos de ustedes los seglares. Estas parroquias son San Martín de Porres en Guayaquil, Nueva Guinea en Nicaragua, La Argelia en Quito e ISAMIS (Iglesia San Miguel de Sucumbíos) en la Amazonía ecuatoriana.

Agradezco también la confianza que me ha brindado la Articulación Continental de las CEBs al pedirme participar como tutor en la Escuela Oscar Romero e incluirme en el Equipo de Articulación. Agradezco igualmente el Estado Ecuatoriano por haberme otorgado la nacionalidad ecuatoriana.

Por todo esto, agradezco por tener una vida más humana, más cristiana y más sacerdotal.

LOS 3 EJES PRINCIPALES DE MIS COMPROMISOS

Los 3 ejes de mis opciones de vida son Jesús de Nazaret, el Reino y la Comunidad. Jesús Nazaret que fue laico y Mesías del Reino, es para mí la mayor expresión del ser humano por sus relaciones armoniosas con los demás, la naturaleza y Dios. El Reino como ‘lo único absoluto’ (ver Mateo 6,33) como lo escribió en 1975 en su Carta encíclica del papa Pablo 6° ‘El anuncio del Evangelio’ (8): “Cristo ha venido por el Reino… El reino es pues lo único absoluto; el resto es relativo”. Por esta afirmación aprendí a hacer acontecer el Reino de Dios desde los pobres organizados en CEBs y organizaciones populares. Descubrí que “el Reino no se detiene”.

 En cuanto a la Comunidad, sean eclesial o social, ella es el lugar donde encuentro los criterios para confirmar e iluminar mis decisiones sobre del camino a seguir a seguir como persona, como cristiano y sacerdote. Actualmente me guían en mis opciones 2 Comunidades mayores: las CEBs de Ecuador y el Equipo Coordinador de Organizaciones Populares de Guayaquil. Las CEBs somos “el primer núcleo eclesial”, tal como lo afirmaron los obispos de América Latina en su reunión de Medellín (Colombia, 1968). El Equipo de Coordinación de OO.PP. de Guayaquil es otra voz de Dios que me guía en mi fe y mis compromisos.

LAS CEBs SOMOS “UNA EXPERIENCIA DE IGLESIA SINODAL”

En 2015 el papa Francisco lanzó la ‘sinodalidad’ como proyecto de reforma eclesial de nuestra Iglesia católica para que estemos, los bautizados, más atentos a “los signos de los tiempos”, signos que son hoy los llamados de Dios para colaborar a la edificación del Reino inaugurado por Jesús.

La sinodalidad es otro nombre de la ‘democracia’, para que volvamos a ser, según el ejemplo de Jesús y de las primeras Comunidades cristianas, un Pueblo de iguales y con iguales responsabilidades en nuestra Iglesia según la misión de nuestro bautismo. Por este sacramento se nos ha hecho a todas y todos “profetas, sacerdotes y reyes-pastores”. La sinodalidad es el compromiso de cumplir a cabalidad, personal y colectivamente estos 3 compromisos. Lo hemos realizado con suficiente efectividad, ya que la Asamblea Eclesial de América Latina y del Caribe (México, 2021) nos han reconocido, como CEBs, “un ejemplo de Iglesia sinodal”. Nos confirman que, como CEBs, somos “sal, luz y fermento” en la Iglesia toda para que sea sinodal y testimonio claro y esperanzador del Reino.

Este Reino no es más ni menos que la construcción de la fraternidad universal inscrita en la naturaleza humana, en la naturaleza que nos rodea y en el cosmos que nos abriga. Ese es el culto que quiere Dios: Juntos en nuestras Comunidades, ofrecernos a él como Pueblo fraterno hasta serlo universalmente. Ese es el desafío de la sinodalidad que nos heredaron Jesús, las primeras Comunidades cristianas y nuestros mártires latinoamericanos.

            Nuevamente ¡gracias mil! y que sigamos apoyándonos en la construcción de esta fraternidad sinodal hasta que se haga la costumbre en nuestra Tierra. Personalmente les seguiré obedeciendo. Las y los abrazo tierna y fraternalmente.