TESTIMONIO
SOBRE EXPERIENCIAS SINODALES.
Pedro Pierre, Guayaquil, octubre de 2024.
PRIMERO:
UNOS AGRADECIMIENTOS
Hace 48 años que acompaño las Comunidades Eclesiales
de Base (CEBs) de Ecuador. Las quiero agradecer por todo lo que he recibido y aprendido
de ustedes. He recibido de sus miembros una vida nueva por la fe que han ido
construyendo en mí.
En las parroquias que me ha tocado estar, he hecho la
experiencia de una Iglesia sinodal, es decir una Iglesia en manos de ustedes
los seglares. Estas parroquias son San Martín de Porres en Guayaquil, Nueva
Guinea en Nicaragua, La Argelia en Quito e ISAMIS (Iglesia San Miguel de
Sucumbíos) en la Amazonía ecuatoriana.
Agradezco también la confianza que me ha brindado la
Articulación Continental de las CEBs al pedirme participar como tutor en la
Escuela Oscar Romero e incluirme en el Equipo de Articulación. Agradezco
igualmente el Estado Ecuatoriano por haberme otorgado la nacionalidad
ecuatoriana.
Por todo esto, agradezco por tener una vida más
humana, más cristiana y más sacerdotal.
LOS
3 EJES PRINCIPALES DE MIS COMPROMISOS
Los 3 ejes de mis opciones de vida son Jesús de
Nazaret, el Reino y la Comunidad. Jesús Nazaret que fue laico y Mesías del
Reino, es para mí la mayor expresión del ser humano por sus relaciones
armoniosas con los demás, la naturaleza y Dios. El Reino como ‘lo único
absoluto’ (ver Mateo 6,33) como lo escribió en 1975 en su Carta encíclica del
papa Pablo 6° ‘El anuncio del Evangelio’ (8): “Cristo ha venido por el Reino…
El reino es pues lo único absoluto; el resto es relativo”. Por esta afirmación
aprendí a hacer acontecer el Reino de Dios desde los pobres organizados en CEBs
y organizaciones populares. Descubrí que “el Reino no se detiene”.
En cuanto a la
Comunidad, sean eclesial o social, ella es el lugar donde encuentro los
criterios para confirmar e iluminar mis decisiones sobre del camino a seguir a
seguir como persona, como cristiano y sacerdote. Actualmente me guían en mis
opciones 2 Comunidades mayores: las CEBs de Ecuador y el Equipo Coordinador de
Organizaciones Populares de Guayaquil. Las CEBs somos “el primer núcleo
eclesial”, tal como lo afirmaron los obispos de América Latina en su reunión de
Medellín (Colombia, 1968). El Equipo de Coordinación de OO.PP. de Guayaquil es
otra voz de Dios que me guía en mi fe y mis compromisos.
LAS
CEBs SOMOS “UNA EXPERIENCIA DE IGLESIA SINODAL”
En 2015 el papa Francisco lanzó la ‘sinodalidad’ como
proyecto de reforma eclesial de nuestra Iglesia católica para que estemos, los
bautizados, más atentos a “los signos de los tiempos”, signos que son hoy los
llamados de Dios para colaborar a la edificación del Reino inaugurado por
Jesús.
La sinodalidad es otro nombre de la ‘democracia’, para
que volvamos a ser, según el ejemplo de Jesús y de las primeras Comunidades
cristianas, un Pueblo de iguales y con iguales responsabilidades en nuestra
Iglesia según la misión de nuestro bautismo. Por este sacramento se nos ha
hecho a todas y todos “profetas, sacerdotes y reyes-pastores”. La sinodalidad
es el compromiso de cumplir a cabalidad, personal y colectivamente estos 3
compromisos. Lo hemos realizado con suficiente efectividad, ya que la Asamblea
Eclesial de América Latina y del Caribe (México, 2021) nos han reconocido, como
CEBs, “un ejemplo de Iglesia sinodal”. Nos confirman que, como CEBs, somos
“sal, luz y fermento” en la Iglesia toda para que sea sinodal y testimonio
claro y esperanzador del Reino.
Este Reino no es más ni menos que la construcción de
la fraternidad universal inscrita en la naturaleza humana, en la naturaleza que
nos rodea y en el cosmos que nos abriga. Ese es el culto que quiere Dios:
Juntos en nuestras Comunidades, ofrecernos a él como Pueblo fraterno hasta
serlo universalmente. Ese es el desafío de la sinodalidad que nos heredaron
Jesús, las primeras Comunidades cristianas y nuestros mártires
latinoamericanos.
Nuevamente ¡gracias mil! y que
sigamos apoyándonos en la construcción de esta fraternidad sinodal hasta que se
haga la costumbre en nuestra Tierra. Personalmente les seguiré obedeciendo. Las
y los abrazo tierna y fraternalmente.