CUARESMA 2025 : ES
UN TIEMPO PROPICIO
PARA CONVERTIRNOS AL REINO
“ Caminemos juntos en la esperanza por el
proyecto de Jesús ”
CEBs Guayaquil, Pedro Pierre, 2025.
CONTENIDO
Introducción: Papa Francisco
1.
Miércoles
de Ceniza: “Me convierto a Jesucristo para…”.
2.
Conversión
de la pareja
3.
Conversión
de la familia: Padres con hijos
4.
Conversión
de la familia: Hijos con padres
5.
Conversión
entre vecinos
6.
Conversión
con la naturaleza
7.
Conversión
colectiva
Conclusión: Volver a resucitar siempre
Anexos: 1. Mensaje de Cuaresma del papa Francisco
2. Cuaresma 2025: Convertirnos al Reino, Pedro Pierre.
INTRODUCCIÓN: “Caminemos
juntos en la esperanza”, papa Francisco
“En esta cuaresma, enriquecida por la gracia del Año
jubilar, deseo ofrecerles algunas reflexiones sobre lo que significa caminar
juntos en la esperanza y descubrir las llamadas a la conversión que la
misericordia de Dios nos dirige a todos, de manera personal y comunitaria.
1.
Antes
que nada, caminar.
El lema del Jubileo, “Peregrinos de
esperanza”, evoca el largo viaje del pueblo de Israel hacia la tierra
prometida, narrado en el libro del Éxodo; el difícil camino desde la
esclavitud a la libertad.
2.
En
segundo lugar, hagamos este viaje juntos.
La vocación de la Iglesia es caminar
juntos, ser sinodales. Los cristianos están llamados a hacer camino juntos,
nunca como viajeros solitarios.
3.
En
tercer lugar, recorramos este camino juntos en la esperanza de
una promesa.
“La esperanza que no defrauda” (cf. Rm 5,5),
mensaje central del Jubileo, sea para nosotros el horizonte del camino
cuaresmal hacia la victoria pascual.
Preguntémonos ante el Señor si somos capaces de
trabajar juntos al servicio del Reino de Dios. ¿Vivo concretamente la esperanza
que me ayuda a leer los acontecimientos de la historia y me impulsa al
compromiso por la justicia, la fraternidad y el cuidado de la casa común,
actuando de manera que nadie quede atrás?”
1. MIÉRCOLES DE CENIZA:
“ME CONVIERTO A JESUCRISTO PARA…”.
Mensaje para todos.
El papa Francisco nos dice:
-
“Jesucristo,
muerto y resucitado es, en efecto, el centro de nuestra fe y el garante de
nuestra esperanza.
-
En
esta cuaresma, enriquecida por la gracia del Año jubilar, deseo ofrecerles
algunas reflexiones sobre lo que significa caminar juntos en la
esperanza y descubrir las llamadas a la conversión que la misericordia
de Dios nos dirige a todos, de manera personal y comunitaria.”
Conversemos
1.
Para
ser mejores, ¿en qué aspectos tenemos que convertirnos?
Palabra de Dios:
Marcos 1,14-18: “El tiempo se ha cumplido: El Reino de Dios está cerca”.
2.
¿Qué
comenzó haciendo y diciendo Jesús al principio de su misión?
3.
¿Cuál
es la conversión a la que nos llama Jesús?
4.
¿Qué
compromiso tomamos en esta Cuaresma
Oración comunitaria
-
¿Qué
sentido sacamos del agua?
-
Signo
de la cruz con agua sobre la cabeza de los unos con los otros diciendo: “Me
convierto a Jesucristo para construir su Reino”.
-
Oraciones
entre todos.
Oración final:
Señor Jesús, en esta
Cuaresmo nos invitas a construir tu Reino con más empeño.
Que el agua de nuestro
bautismo nos transforme en discípulos tuyos para que tengamos una vida nueva
hecha de compasión y solidaridad.
Te
lo pedimos, Jesús, tú que vives con nosotros por los siglos de los siglos.
Amén.
Comentario 1: Vamos hacia una vida nueva
La Cuaresma
es un tiempo propicio para preparar la celebración de la Pascua de Jesús y la
nuestra: la resurrección vence la muerte, ayer, hoy y siempre.
-
El
papa Francisco nos propone como temática para este año:
“Caminar juntos en la esperanza” del Reino.
-
Es
una invitación a la conversión, es decir, a una nueva
manera de vivir individual y colectivamente más conforme al mensaje del Reino,
resumido en las Bienaventuranzas.
-
Como
signos de entrada en este camino de vida nueva,
hagamos entre nosotros 2 gestos simbólicos:
1. Bendecirnos con agua y
2. Pronunciar la frase: “Me convierto a
Jesucristo para construir su Reino”.
-
La
lectura de Marcos nos hacer ver cuál fue la misión de Jesús:
‘Hacer acontecer el Reino de Dios’, mediante un cambio personal y colectivo, y
un compromiso a vivir en Comunidades fraternas y solidarias.
Es ese el camino de
la salvación.
2. CONVERSIÓN DE LA
PAREJA
Mensaje para
las parejas. El papa
Francisco dice:
-
“La
vocación de la Iglesia es caminar juntos, ser sinodales.
-
Los
cristianos están llamados a hacer camino juntos, nunca como viajeros
solitarios.
-
El
Espíritu Santo nos impulsa a salir de nosotros mismos para ir hacia Dios y
hacia los hermanos, y nunca a encerrarnos en nosotros mismos.”
Conversemos
1.
¿Cómo
nos ayudamos como pareja a ‘caminar juntos’ los dos?
2.
¿Dónde
fallamos con nuestra pareja?
Palabra de
Dios. Lucas 2,41-52: La
peregrinación a Jerusalén.
3.
En
esta peregrinación, ¿cuántas cosas hicieron juntos María y José?
4.
¿Qué
nos enseñan María y José para ‘caminar mejor juntos’ como pareja?
Oración
comunitaria
-
Oración
de perdón como pareja
Señor Jesús, nos diste a tus padres como modelo de
pareja que camina juntos.
Te pedimos perdón por ser individualistas,
indiferentes, pasivos como pareja.
Danos un corazón nuevo para que seamos atentos y
serviciales el uno con el otro.
Te lo pedimos, Jesús, tú que vives con nosotros por
los siglos de los siglos. Amén.
Comentario 2: La
clave de toda pareja es caminar juntos
Vamos a tomar el ejemplo de los padres de Jesús, María
y José, en su
peregrinación con él a Jerusalén, como luz para las parejas. Veamos, en un
primer tiempo, lo que hacen juntos María y José:
1.
Juntos
van a Jerusalén.
2.
Juntos
participan de las
celebraciones.
3.
Juntos
se preocupan por Jesús que
no está con ellos, camino a Nazaret.
4.
Juntos
regresan a Jerusalén.
5.
Juntos
buscan a Jesús hasta
encontrarlo.
6.
Juntos
conversan con él.
7.
Juntos
no entienden lo que Jesús
quiso decirles.
8.
Juntos regresan a Nazaret.
¡Más claro no canta el gallo!” … La tarea de la pareja
es actuar juntos. Es un compromiso a renovar cada día.
3. CONVERSIÓN DE LA
FAMILIA: PADRES CON HIJOS
Mensaje para
los padres. El papa Francisco dice:
-
“Preguntémonos
ante el Señor si tenemos una actitud de acogida, con gestos concretos, hacia
las personas que se acercan a nosotros y a cuantos están lejos.
-
Vela
con cuidado, que todo se pasa con brevedad.”
Conversemos
1.
¿Sabemos
tener paciencia y firmeza con nuestros hijos?
Palabra de
Dios. Lucas 2,41-52: Actitudes de María y José con Jesús.
2.
¿Cómo
actúan María y José con Jesús que se quedó en Jerusalén? ¿Qué hacen y dicen?
3.
¿Qué
nos enseñan María y José para con nuestros hijos?
Oraciones
comunitarias
Oración final:
Señor Jesús, con María y José nos dejas un ejemplo de
como tratar a nuestros hijos.
Con ellos, danos paciencia, comprensión y firmeza para
que se sientan comprendidos y apoyados,
Tú, Jesús, que vives con nosotros por los siglos de
los siglos. Amén.
Comentario 3
¿Cómo actuar, los hijos,
en momentos de conflicto con sus padres?
… porque la lectura de hoy nos habla de un conflicto
de Jesús con sus padres.
-
Jesús,
que tiene 12 años, se quedó en Jerusalén sin avisar a sus padres.
-
No
estuvo “perdido”: Se quedó para conocer más de su religión, porque, con los
maestros de la ley, “sentado en medio de ellos, los escucha y les preguntaba”.
-
A la
pregunta de su madre que le reclama: “Hijo, ¿por qué te has portado así?”,
Jesús responde con otra pregunta: “¿Y por qué me buscaban?” y da, con otra
pregunta, el motivo de su permanencia en Jerusalén: “¿No saben que debo estar
en las cosas de mi padre?”
-
Aquí
hay varias conclusiones que sacar para los hijos con sus padres:
1.
Los
hijos tienen derecho a tomar buenas iniciativas sin avisar siempre a sus
padres.
2.
Los
hijos tienen que informar a sus padres de los motivos de sus actuaciones.
3.
Los
hijos tienen el deber de invitar a sus padres a respetar sus buenas
iniciativas.
4.
Los
hijos tienen el deber de conocer qué espera Dios de ellos.
5.
Los
hijos tienen que seguir al amparo de sus padres.
Estas son lecciones a meditar tanto los padres como
los hijos.
4. CONVERSIÓN DE LA
FAMILIA: HIJOS CON PADRES
Mensaje para
los hijos. El papa
Francisco dice:
-
“Todos
somos peregrinos en la vida…
-
¿Estoy
realmente en camino o un poco paralizado, estático, con miedo y falta de
esperanza; o satisfecho en mi zona de confort?”
Conversemos
1.
Como
padre, ¿sabemos conversar las buenas iniciativas de nuestros hijos
Palabra de
Dios. Lucas 2,41-52:
Actitudes de Jesús con sus padres.
2.
¿Qué
iniciativas tomó Jesús al quedarse en Jerusalén? ¿Qué hace y qué dice?
3.
¿Cómo
entendemos las actitudes y las palabras de Jesús con sus padres?
4.
¿Qué
enseñanzas sacamos de nuestras reflexiones como padres en nuestras relaciones
con los hijos?
Oraciones
comunitarias
Oración final:
Señor Jesús, con tu estadía en Jerusalén nos enseñas
como deben ser las actitudes
tanto de los hijos con los padres como de los padres
con los hijos.
Como hijos enséñanos a tomar iniciativas valiosas y
conversarlas con nuestros padres.
Como padres enséñanos a ser respetuosos, amistosos y
compañeros con nuestros hijos.
Te lo pedimos, Jesús, tú que vives con nosotros por
los siglos de los siglos. Amén.
Comentario 4
¿Cómo actuar, los
padres, en momentos de conflictos son sus hijos?
Sí, los padres tienen mucho que aprender de las
actitudes de María y José con Jesús encontrado en Jerusalén.
-
En
este acontecimiento, quienes estuvieron “perdidos” fueron María y José, porque,
en el momento, ¡“no entendieron lo que Jesús les decía”!
-
Al
encontrar a Jesús es la madre María y no el padre, que entabla la conversación
con Jesús, porque a veces los varones son violentos con los hijos.
-
María
comienza con una pregunta: los padres tienen derecho a saber qué hacen sus
hijos y por qué motivos. Una pregunta facilita el diálogo entre padres e hijos.
-
Los
dos padres, María y José aceptan no entender en seguida la respuesta de Jesús.
-
La
autoridad de los padres no puede contradecir la autoridad de Dios: Con sus
hijos, los padres tienen que discernir qué espera Dios de ellos y conocer cómo
lo entienden ellos.
-
La
conversación termina con el regreso de los tres a Nazaret.
-
Gracias
a la valentía de Jesús y al respeto mutuo entre Jesús y sus padres, Jesús puede
seguir creciendo como “hombre hecho y derechos en gracia de Dios y sabiduría
humana”.
¡Muchas lecciones! ¿no es cierto? tanto para los
padres como para los hijos.
5. CONVERSIÓN ENTRE
VECINOS
Mensaje con
relación a nuestros vecinos.
El papa Francisco dice:
-
“¿Tenemos
una actitud de acogida, con gestos concretos, hacia las personas que se acercan
a nosotros y a cuantos están lejos?
-
¿Hacemos
que la gente se sienta parte de la comunidad o la marginamos, escuchándonos los
unos a los otros con amor y paciencia?”
Conversemos
1.
¿Qué
es lo que nos hace falta vivir como vecinos?
Palabra de
Dios. Lucas 21,1-4: La
ofrenda de la viuda.
2.
¿En quién se fijó Jesús y por qué motivos?
3.
¿Sabemos
descubrir las buenas actitudes de nuestros vecinos?
4.
¿Qué
lecciones sacamos de nuestras reflexiones?
Oraciones
comunitarias
Oración final:
Señor Jesús, sabes ver las pequeñas acciones de cada
uno de nosotros que tienen gran valor.
Ayúdanos a descubrir todo lo bueno que hacen nuestros
vecinos
Para que nos conozcamos y vivamos mejor.
Te lo pedimos a ti, Jesús, que vives con nosotros por
los siglos de los siglos. Amén.
Comentario 5:
Entre vecinos, la prueba que no engaña…
1.
La
familia es la primera escuela del Bien Vivir.
-
En la
casa, somos nosotros que ponemos las reglas, el buen trato y la ayuda mutua.
Nadie nos manda sino nosotros mismos, padres e hijos.
-
…
¡Ahora nos está ganando la partida el celular! Es él ‘el mandamás’. Somos
nosotros que le entregamos nuestra libertad, nuestra conciencia y nuestras
decisiones.
2.
La
verificación del ser humano es su comportamiento como vecino.
-
Miremos
cómo estamos organizados o desorganizados entre vecinos. Esa realidad, la
proyectamos al nivel nacional.
-
No
cambiarán nuestras autoridades si no cambiamos entre vecinos: la realidad
nacional es el reflejo de la realidad barrial.
3.
“¡Primero
lo primero!” No tenemos derecho a reclamar a nuestras autoridades lo que no
somos capaces de cumplir nosotros.
-
¡No
hay nación valerosa sin hombres nuevos y mujeres dignas!
-
No
echemos a otros la culpa de nuestras propias desgracias si somos
individualista, indiferentes y pasivos, porque “nos acomodamos desacomodando a
los demás”.
-
Tenemos
las autoridades y el país que nos merecemos…
¡A cambiar, se ha dicho, individual y barrialmente!
6. CONVERSIÓN CON LA
NATURALEZA
Mensaje
relacionado con la naturaleza. Dice el papa Francisco:
-
“¿Vivo
concretamente la esperanza que me ayuda a leer los acontecimientos de la
historia
-
y me
impulsa al compromiso por la justicia, la fraternidad y el cuidado de la casa
común,
-
actuando
de manera que nadie quede atrás?”
Conversemos
1.
¿De
qué manera participamos del cuidado de la naturaleza?
Palabra de
Dios. Génesis 2,1-15: “…
para que cultivara y cuidara el jardín del Edén”.
2.
¿Qué
tarea encargó Dios a ser humana con relación a la naturaleza? ¿Qué nos parece?
3.
En
nuestro alrededor, ¿dónde hay mucho descuido y atropello a la naturaleza?
4.
¿A qué
nos sentimos llamados con relación a la naturaleza?
Oraciones
comunitarias
Oración final:
Señor Jesús, tú estaba en comunión constante con la
naturaleza y admirabas su belleza.
Ayúdanos a valorarla, cuidarla y promoverla mu
amigablemente,
Tú, Jesús, que vives con nosotros por los siglos de
los siglos. Amén.
Comentario
6: ¡Cultivar y cuidar la naturaleza!
Esta es el gran mensaje de la segunda página de la
Biblia: “Dios puso al hombre en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo
cuidara” (Génesis 2,15). Parece que nos hemos quedada sólo a la primera página
donde dice: “Dominen la tierra y sométanla” … al punto de destruirla inmisericordiamente…
porque la destrucción de la naturaleza alcanza dimensiones insostenibles… de
tal manera que creamos el desorden climático: sequías cada vez más largas,
inundaciones incontrolables, incendios mortales para vegetales, animales y
humanos… El agua se hace más escasa y el aire más contaminado. ¡Estamos cavando
nuestra propia tumba!
Volvamos a una vida renovada:
-
más
sencilla para tener tiempo disponible para los demás, la naturaleza y Dios,
-
más
austera porque el consumismo hace que se pierdan muchos alimentos cuando otros
no tienen para comer,
-
más
compartida, porque las cosas compartidas ‘saben mejor’,
-
más
natural porque los alimentos son nuestra medicina y la plantas nuestra
farmacia,
-
más
contemplativa porque la sabiduría y la espiritualidad están escondida en el
mismo cosmos
-
más
fraterna porque nos necesitamos entre todos para ser más felices,
-
más
bella porque cultivamos sus vegetales y cuidamos sus flores.
Todo y todos somos interconectados, dependientes los
unos de los otros: ¡Es a la vez un gran regalo y un gran desafío!
7. CONVERSIÓN COLECTIVA
Mensaje para
todas y todos los ecuatorianos. El papa Francisco dice:
-
“Sería
un buen ejercicio cuaresmal confrontarse con la realidad concreta, dejando que
nos interpele,
-
para
descubrir lo que Dios nos pide.
-
¿Busco
caminos de liberación de las situaciones de pecado y falta de dignidad?
-
¿Vivo
concretamente la esperanza que me ayuda a leer los acontecimientos de la
historia
-
y me
impulsa al compromiso por la justicia, la fraternidad?”
Conversemos
1.
En
nuestro alrededor y en nuestro país, ¿dónde existen ‘falta de dignidad y
situaciones de pecado’”
Palabra de
Dios. Efesios 6,10-18:
“Nos estamos enfrentando a los poderes y autoridades que dirigen este mundo”.
2.
Según
san Pablo, ¿a qué ‘fuerzas oscuras’ nos estamos enfrentando?
3.
Como
cristianos, ¿qué ‘armas’ tenemos a nuestra disposición?
4.
¿Cómo
nos unimos a quiénes luchan por un convivir armonioso en nuestra ciudad y
nuestro país?
Oraciones
comunitarias
Oración final:
-
Señor
Jesús, denunciaste la maldad y los malvados y organizaste comunidades de
fraternidad, justicia y compartir.
-
Haz de
nosotros artesanos de un convivir mejor en nuestro alrededor y en nuestro país.
-
Te lo
pedimos, Jesús, tu que vives con nosotros por los siglos de los siglos. Amén.
Comentario 7:
Colaborar a la convivencia nacional armoniosa
El papa Francisco está muy claro en cuanto a nuestra
responsabilidad a nivel nacional:
1.
“Caminar
juntos significa ser artesanos de unidad, partiendo de la dignidad común.
2.
Significa
caminar codo a codo, sin pisotear o dominar al otro, sin albergar envidia o
hipocresía, sin dejar que nadie se quede atrás o se sienta excluido.
3.
Los
cristianos están llamados a hacer camino juntos, nunca como viajeros solitarios
y nunca a encerrarnos en nosotros mismos.”
Como ecuatorianos, somos una misma nación, palabra que
viene del verbo nacer: ‘Todos hemos nacido bajo el mimo techo’; todos somos una
Comunidad, o sea, una ‘común unidad’; todos debemos colaborar para ser mejor
una gran familia.
En estos
tiempos difíciles, ¿cómo aportar nuestro granito de arena comenzando en la
familia y la vecindad? Nuestro necesita del esfuerzo y de los aportes de cada
uno y cada uno de nosotros. ¡Nadie se salva sólo! ¡O nos salvamos todos o nos
perdemos juntos! No hay más alternativa.
Terminemos con una última frase del
mensaje del papa Francisco: “El Espíritu Santo nos impulsa a salir de
nosotros mismos para ir hacia Dios y hacia los hermanos”. Ayudémonos a
lograrlo un poco más.
Conclusión
VOLVER A RESUCITAR
SIEMPRE, INDIVIDUAL Y COLECTIVAMENTE
-
“En
esta cuaresma, Dios nos pide que comprobemos si en nuestra vida, en nuestras
familias, en los lugares donde trabajamos, en las comunidades parroquiales o
religiosas, somos capaces de caminar con los demás, de escuchar, de vencer la
tentación de encerrarnos en nuestro individualismo, ocupándonos solamente de
nuestras necesidades.
-
Preguntémonos
ante el Señor si
somos capaces de trabajar juntos al servicio del Reino de Dios.
-
¿O me
comporto como si pudiera salvarme solo? ¿Vivo concretamente la esperanza que me
ayuda a leer los acontecimientos de la historia y me impulsa al compromiso por
la justicia, la fraternidad y el cuidado de la casa común, actuando de manera
que nadie quede atrás?
-
“La esperanza
que no defrauda” (cf. Rm 5,5),
mensaje central del Jubileo, sea para nosotros el horizonte del camino
cuaresmal hacia la victoria pascual” de la resurrección sobre la muerte.
Anexo 1: MENSAJE DE PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA DE 2025
Caminemos juntos
en la esperanza
Queridos
hermanos y hermanas:
Con el signo penitencial de las cenizas en la cabeza,
iniciamos la peregrinación anual de la santa cuaresma, en la fe y en la
esperanza. La Iglesia, madre y maestra, nos invita a preparar nuestros
corazones y a abrirnos a la gracia de Dios para poder celebrar con gran alegría
el triunfo pascual de Cristo, el Señor, sobre el pecado y la muerte, como
exclamaba san Pablo: «La muerte ha sido vencida. ¿Dónde está, muerte, tu
victoria? ¿Dónde está tu aguijón?» (1 Cor 15,54-55). Jesucristo,
muerto y resucitado es, en efecto, el centro de nuestra fe y el garante de
nuestra esperanza en la gran promesa del Padre: la vida
eterna, que ya realizó en Él, su Hijo amado (cf. Jn 10,28;
17,3).
En esta cuaresma, enriquecida por la gracia del Año
jubilar, deseo ofrecerles algunas reflexiones sobre lo que significa caminar
juntos en la esperanza y descubrir las llamadas a la conversión que la
misericordia de Dios nos dirige a todos, de manera personal y comunitaria.
1.
Antes
que nada, caminar.
El
lema del Jubileo, “Peregrinos de esperanza”, evoca el largo viaje
del pueblo de Israel hacia la tierra prometida, narrado en el libro del Éxodo; el difícil camino desde la esclavitud a la libertad, querido y guiado por el Señor, que ama a
su pueblo y siempre le permanece fiel. No podemos recordar el éxodo bíblico sin
pensar en tantos hermanos y hermanas que hoy huyen de situaciones de miseria y
de violencia, buscando una vida mejor para ellos y sus seres queridos. Surge
aquí una primera llamada a la conversión, porque todos somos peregrinos en
la vida. Cada uno puede preguntarse: ¿cómo me dejo interpelar por esta
condición? ¿Estoy realmente en camino o un poco paralizado, estático, con miedo
y falta de esperanza; o satisfecho en mi zona de confort? ¿Busco caminos de
liberación de las situaciones de pecado y falta de dignidad? Sería un buen ejercicio cuaresmal
confrontarse con la realidad concreta de algún inmigrante o peregrino, dejando
que nos interpele, para descubrir lo que Dios nos pide, para ser mejores
caminantes hacia la casa del Padre. Este es un buen “examen” para el viandante.
2.
En
segundo lugar, hagamos este viaje juntos.
La vocación de la Iglesia es caminar
juntos, ser sinodales.
Los cristianos están llamados a hacer camino juntos, nunca como viajeros
solitarios. El Espíritu Santo nos impulsa a salir de
nosotros mismos para ir hacia Dios y hacia los hermanos, y nunca a encerrarnos
en nosotros mismos.
Caminar juntos significa ser artesanos de unidad, partiendo de la
dignidad común de hijos de Dios (cf. Ga 3,26-28);
significa caminar codo a codo, sin pisotear o dominar al otro, sin albergar
envidia o hipocresía, sin dejar que nadie se quede atrás o se sienta excluido.
Vamos en la misma dirección, hacia la misma meta, escuchándonos
los unos a los otros con amor y paciencia.
En esta cuaresma, Dios nos pide que
comprobemos si en nuestra vida, en nuestras familias, en los lugares donde
trabajamos, en las comunidades parroquiales o religiosas, somos capaces de
caminar con los demás, de escuchar, de vencer la tentación de encerrarnos en
nuestra autorreferencialidad (o individualismo), ocupándonos solamente de
nuestras necesidades. Preguntémonos ante el Señor si somos capaces de trabajar
juntos como obispos, presbíteros, consagrados y laicos, al servicio del
Reino de Dios; si tenemos una actitud de
acogida, con gestos concretos, hacia las personas que se acercan a nosotros y a
cuantos están lejos; si hacemos que la gente se
sienta parte de la comunidad o si la marginamos. Esta es una segunda
llamada: la conversión a la sinodalidad.
3.
En
tercer lugar, recorramos este camino juntos en la esperanza de
una promesa.
La esperanza
que no defrauda (cf. Rm 5,5), mensaje central del
Jubileo, sea para nosotros el horizonte del camino cuaresmal hacia la victoria
pascual. Como nos
enseñó el Papa Benedicto XVI en la Encíclica Spe salvi, «el ser
humano necesita un amor incondicionado. Necesita esa certeza que le hace decir:
“Ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni
potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del
amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Rm 8,38-39)».
Jesús, nuestro amor y nuestra esperanza, ha resucitado, y vive y reina,
glorioso. La muerte ha sido transformada en victoria y en esto radica la fe y
la esperanza de los cristianos, en la resurrección de Cristo.
Esta es, por tanto, la tercera llamada a la
conversión: la de la esperanza, la de la confianza en Dios y en su gran
promesa, la vida eterna. Debemos preguntarnos: ¿poseo la convicción de que Dios
perdona mis pecados, o me comporto como si pudiera salvarme solo? ¿Anhelo la
salvación e invoco la ayuda de Dios para recibirla? ¿Vivo
concretamente la esperanza que me ayuda a leer los acontecimientos de la
historia y me impulsa al compromiso por la justicia, la fraternidad y el
cuidado de la casa común, actuando de manera que nadie quede atrás?
Hermanas y hermanos, gracias al amor de Dios en
Jesucristo estamos protegidos por la esperanza que no defrauda (cf. Rm 5,5).
La esperanza es “el ancla del alma”, segura y firme. En ella la Iglesia
suplica para que «todos se salven» (1 Tm 2,4) y espera
estar un día en la gloria del cielo unida a Cristo, su esposo. Así se expresaba
santa Teresa de Jesús: «Espera, espera, que no sabes cuándo vendrá el día ni la
hora. Vela con cuidado, que todo se pasa con brevedad,
aunque tu deseo hace lo cierto dudoso, y el tiempo breve largo» (Exclamaciones
del alma a Dios, 15, 3).
Que la Virgen María, Madre de la Esperanza, interceda
por nosotros y nos acompañe en el camino cuaresmal.
Roma, San Juan de Letrán, 6 de febrero de 2025,
memoria de los santos Pablo Miki y compañeros,
mártires.
Francisco
Anexo 2: CUARESMA PARA
TODOS Y TODAS, Pedro Pierre
El
papa Francisco, en su corto ‘Mensaje de Cuaresma’, plantea muy acertadamente el
desafío del momento para toda persona que busca un sentido a su vida: “Todos
somos peregrino en la vida… (en) el difícil camino desde la esclavitud a la
libertad… Cada uno puede preguntarse: ¿Estoy realmente en camino o un poco
paralizado, estático, con miedo y falta de esperanza; o satisfecho en mi zona
de confort? ¿Busco caminos de liberación de las situaciones de pecado y falta
de dignidad?” El papa nos plantea la pregunta que todos, cristianos y no
cristiano, nos hemos hecho algún día: ¿Por dónde voy a caminar? ¿Qué voy a
hacer con mi vida? Si no respondemos claramente, otros van a responder por
nosotros afín de llevarnos hacia donde les beneficia a ellos.
‘¡Somos
polvo… de estrellas!’ Con el tiempo de la Cuaresma, los cristianos nos damos
cada año unos 40 días para responder la pregunta sobre el sentido de la vida a
la luz de Jesucristo. Los musulmanes, segunda religión del mundo con 1,900
millones de fieles, ellos se toman un mes. Como cristianos centramos nuestra fe
en la Pascua de Jesús, es decir en su experiencia de muerte y resurrección,
porque ‘muerte y resurrección’ son los 2 polos de toda vida, tanto para los
humanos como para la naturaleza y el cosmos. Somos una creación permanente, una
constante renovación de nuestra persona y de nuestra existencia: mueren células
para dar paso a nuevas. Es un constante proceso de ‘muerte y resurrección’. Eso
para la continuidad de la vida en el planeta y el universo, su ‘pascua’.
En
los humanos, este proceso ‘pascual’ se aplica a nuestra manera de vivir: Como
fortalecer las fuerzas de vida y resurrección sobre las fuerzas de muerte y
destrucción. Nuestro desafío es cómo ser ‘polvo de estrellas’. Por una parte,
somos ‘polvo’, es decir, débiles, limitados, malos, mortales… Por otra, somos
polvo ‘de estrellas’, es decir, parte del proceso creativo del universo en
marcha constante para parir vida y mejorarla. A esto estamos llamados. Es
nuestra vocación o interpelación: Vivir consciente y colectivamente el proceso
vital de creación permanente hacia mejor vida. Eso es ‘muerte y resurrección’,
para nuestra felicidad o desgracia si dejamos que ‘la muerte’ vaya apagando ‘la
resurrección’.
“Somos
peregrinos, dice el papa Francisco, en el difícil camino de la esclavitud hacia
la libertad”: La ‘esclavitud’ es cuando nos dejamos vencer por las fuerzas del
mal y de la muerte; la ‘libertad’ es cuando colaboramos con las fuerzas de vida
y de resurrección que nos habitan y habitan el universo. Este progreso de
creación constante está contradicho y combatido por las fuerzas de la maldad en
cada uno de nosotros y en la sociedad. ¿A qué y a quiénes les damos la
prioridad? ¿O nos dejamos ‘llevar por la corriente’ o elegimos el proceso de
vida y felicidad? La realidad es que hay muchas malas corrientes: los proyectos
de muerte están muy bien implantados en nosotros, entre nosotros, en la
sociedad y en el mundo en su conjunto. Se trata de “estructuras de pecado” y
“pecado social”.
O
optamos consciente y colectivamente por un proyecto de vida o nos dejamos
llevar y nos perdemos en proyectos de muertes que tienen en nosotros sus
complicidades. Un proyecto de vida supone la defensa de nuestra dignidad de ser
humano, el fortalecimiento de relaciones de fraternidad y de justicia. Eso es
el conjunto de la llamada ‘de las estrellas’ para que nazca y progrese la vida…
Llamadas que esperan nuestra respuesta, nuestra decisión de entrar en esta
dinámica de vida, fraternidad y justicia. La vida es una lucha continua para
conservarla y mejorarla. Quien no lucha por eso, ya ha perdido la batalla
porque lo llevan las fuerzas y los proyectos de muerte.
Por eso la
vida de muchos es “¡una vida sin vida!”, porque se ha optado mal u otros han
optado por aquellos que se mantienen en situaciones de destrucción y muerte. El
cristianismo nace de una lucha por la libertad, cuando Moisés y su masa de
esclavos decidieron salir de la esclavitud de Egipto y lucharon para formar un
pueblo libre y equitativo. En esta dinámica hicieron la experiencia de un Dios
cercano, amigo y compañero de su liberación. Jesús de Nazaret asumió esta
historia y la confirmó en su proyecto del Reino. Esa fue su misión: construir
un mundo fraterno y equitativo en nombre del Dios encontrado por sus
antepasados y seguido por sus paisanos. En este proceso Jesús tuvo que
enfrentar las fuerzas de muerte tanto religiosas como militares… que le ganaron
la batalla al crucificarlo, pero “perdieron la guerra” porque resucitó en las
primeras comunidades cristianas que continuaron su proyecto del Reino… hasta
nuestros días.
‘Muerte y
resurrección’, tal es el desafío actual: desafío individual que hay que asumir
contra las fuerzas del mal que anidan en nosotros y desafío colectivo porque
las fuerzas de muerte están organizadas colectivamente en estructuras y
sistemas de dominación. Está claro el mensaje del papa Francisco: “Cada uno
puede preguntarse: ¿Estoy realmente en camino o un poco paralizado, estático,
con miedo y falta de esperanza; o satisfecho en mi zona de confort? ¿Busco
caminos de liberación de las situaciones de pecado y falta de dignidad?”
La fe
cristiana es a la vez espiritual y temporal, o sea para los tiempos que
vivimos. Es también individual y colectiva: es personal y social con dimensión
e incidencia política, porque la política es el cuidado y el fortalecimiento
del bien común de una nación. Optemos por las fuerzas de vida, de fraternidad y
de equidad… así nos encontraremos con Dios que nos ayudará a hacer de nuestras
vida un camino de resurrección permanente.