sábado, 8 de marzo de 2025

Cuaresma 2025: Convertirnos al Reino

 

CUARESMA  2025 :  ES  UN  TIEMPO  PROPICIO 

PARA  CONVERTIRNOS  AL  REINO

“ Caminemos  juntos  en  la  esperanza  por  el proyecto  de  Jesús ”

CEBs Guayaquil, Pedro Pierre, 2025.

 


CONTENIDO

Introducción: Papa Francisco

1.     Miércoles de Ceniza: “Me convierto a Jesucristo para…”.

2.     Conversión de la pareja

3.     Conversión de la familia: Padres con hijos

4.     Conversión de la familia: Hijos con padres

5.     Conversión entre vecinos

6.     Conversión con la naturaleza

7.     Conversión colectiva

Conclusión: Volver a resucitar siempre

Anexos: 1. Mensaje de Cuaresma del papa Francisco

2. Cuaresma 2025: Convertirnos al Reino, Pedro Pierre.

INTRODUCCIÓN: “Caminemos juntos en la esperanza”, papa Francisco

“En esta cuaresma, enriquecida por la gracia del Año jubilar, deseo ofrecerles algunas reflexiones sobre lo que significa caminar juntos en la esperanza y descubrir las llamadas a la conversión que la misericordia de Dios nos dirige a todos, de manera personal y comunitaria.

1.     Antes que nada, caminar.

El lema del Jubileo, “Peregrinos de esperanza”, evoca el largo viaje del pueblo de Israel hacia la tierra prometida, narrado en el libro del Éxodo; el difícil camino desde la esclavitud a la libertad.

2.     En segundo lugar, hagamos este viaje juntos.

La vocación de la Iglesia es caminar juntos, ser sinodales. Los cristianos están llamados a hacer camino juntos, nunca como viajeros solitarios.

3.     En tercer lugar, recorramos este camino juntos en la esperanza de una promesa.

“La esperanza que no defrauda” (cf. Rm 5,5), mensaje central del Jubileo, sea para nosotros el horizonte del camino cuaresmal hacia la victoria pascual.

Preguntémonos ante el Señor si somos capaces de trabajar juntos al servicio del Reino de Dios. ¿Vivo concretamente la esperanza que me ayuda a leer los acontecimientos de la historia y me impulsa al compromiso por la justicia, la fraternidad y el cuidado de la casa común, actuando de manera que nadie quede atrás?”

1.   MIÉRCOLES DE CENIZA: “ME CONVIERTO A JESUCRISTO PARA…”.

Mensaje para todos. El papa Francisco nos dice:

-        “Jesucristo, muerto y resucitado es, en efecto, el centro de nuestra fe y el garante de nuestra esperanza.

-        En esta cuaresma, enriquecida por la gracia del Año jubilar, deseo ofrecerles algunas reflexiones sobre lo que significa caminar juntos en la esperanza y descubrir las llamadas a la conversión que la misericordia de Dios nos dirige a todos, de manera personal y comunitaria.”

Conversemos

1.     Para ser mejores, ¿en qué aspectos tenemos que convertirnos?

Palabra de Dios: Marcos 1,14-18: “El tiempo se ha cumplido: El Reino de Dios está cerca”.

2.     ¿Qué comenzó haciendo y diciendo Jesús al principio de su misión?

3.     ¿Cuál es la conversión a la que nos llama Jesús?

4.     ¿Qué compromiso tomamos en esta Cuaresma

Oración comunitaria

-        ¿Qué sentido sacamos del agua?

-        Signo de la cruz con agua sobre la cabeza de los unos con los otros diciendo: “Me convierto a Jesucristo para construir su Reino”.

-        Oraciones entre todos.

Oración final:

Señor Jesús, en esta Cuaresmo nos invitas a construir tu Reino con más empeño.

Que el agua de nuestro bautismo nos transforme en discípulos tuyos para que tengamos una vida nueva hecha de compasión y solidaridad.

Te lo pedimos, Jesús, tú que vives con nosotros por los siglos de los siglos. Amén.

Comentario 1: Vamos hacia una vida nueva

La Cuaresma es un tiempo propicio para preparar la celebración de la Pascua de Jesús y la nuestra: la resurrección vence la muerte, ayer, hoy y siempre.

-        El papa Francisco nos propone como temática para este año: “Caminar juntos en la esperanza” del Reino.

-        Es una invitación a la conversión, es decir, a una nueva manera de vivir individual y colectivamente más conforme al mensaje del Reino, resumido en las Bienaventuranzas.

-        Como signos de entrada en este camino de vida nueva, hagamos entre nosotros 2 gestos simbólicos:

1.     Bendecirnos con agua y

2.     Pronunciar la frase: “Me convierto a Jesucristo para construir su Reino”.

-        La lectura de Marcos nos hacer ver cuál fue la misión de Jesús: ‘Hacer acontecer el Reino de Dios’, mediante un cambio personal y colectivo, y un compromiso a vivir en Comunidades fraternas y solidarias.

Es ese el camino de la salvación.

2.   CONVERSIÓN DE LA PAREJA

Mensaje para las parejas. El papa Francisco dice:

-        “La vocación de la Iglesia es caminar juntos, ser sinodales.

-        Los cristianos están llamados a hacer camino juntos, nunca como viajeros solitarios.

-        El Espíritu Santo nos impulsa a salir de nosotros mismos para ir hacia Dios y hacia los hermanos, y nunca a encerrarnos en nosotros mismos.”

Conversemos

1.     ¿Cómo nos ayudamos como pareja a ‘caminar juntos’ los dos?

2.     ¿Dónde fallamos con nuestra pareja?

Palabra de Dios. Lucas 2,41-52: La peregrinación a Jerusalén.

3.     En esta peregrinación, ¿cuántas cosas hicieron juntos María y José?

4.     ¿Qué nos enseñan María y José para ‘caminar mejor juntos’ como pareja?

Oración comunitaria

-        Oración de perdón como pareja

Señor Jesús, nos diste a tus padres como modelo de pareja que camina juntos.

Te pedimos perdón por ser individualistas, indiferentes, pasivos como pareja.

Danos un corazón nuevo para que seamos atentos y serviciales el uno con el otro.

Te lo pedimos, Jesús, tú que vives con nosotros por los siglos de los siglos. Amén.

Comentario 2: La clave de toda pareja es caminar juntos

Vamos a tomar el ejemplo de los padres de Jesús, María y José, en su peregrinación con él a Jerusalén, como luz para las parejas. Veamos, en un primer tiempo, lo que hacen juntos María y José:

1.     Juntos van a Jerusalén.

2.     Juntos participan de las celebraciones.

3.     Juntos se preocupan por Jesús que no está con ellos, camino a Nazaret.

4.     Juntos regresan a Jerusalén.

5.     Juntos buscan a Jesús hasta encontrarlo.

6.     Juntos conversan con él.

7.     Juntos no entienden lo que Jesús quiso decirles.

8.     Juntos regresan a Nazaret.

¡Más claro no canta el gallo!” … La tarea de la pareja es actuar juntos. Es un compromiso a renovar cada día.

3.   CONVERSIÓN DE LA FAMILIA: PADRES CON HIJOS

Mensaje para los padres. El papa Francisco dice:

-        “Preguntémonos ante el Señor si tenemos una actitud de acogida, con gestos concretos, hacia las personas que se acercan a nosotros y a cuantos están lejos.

-        Vela con cuidado, que todo se pasa con brevedad.”

Conversemos

1.     ¿Sabemos tener paciencia y firmeza con nuestros hijos?

Palabra de Dios. Lucas 2,41-52: Actitudes de María y José con Jesús.

2.     ¿Cómo actúan María y José con Jesús que se quedó en Jerusalén? ¿Qué hacen y dicen?

3.     ¿Qué nos enseñan María y José para con nuestros hijos?

Oraciones comunitarias

Oración final:

Señor Jesús, con María y José nos dejas un ejemplo de como tratar a nuestros hijos.

Con ellos, danos paciencia, comprensión y firmeza para que se sientan comprendidos y apoyados,

Tú, Jesús, que vives con nosotros por los siglos de los siglos. Amén.

Comentario 3

¿Cómo actuar, los hijos, en momentos de conflicto con sus padres?

… porque la lectura de hoy nos habla de un conflicto de Jesús con sus padres.

-        Jesús, que tiene 12 años, se quedó en Jerusalén sin avisar a sus padres.

-        No estuvo “perdido”: Se quedó para conocer más de su religión, porque, con los maestros de la ley, “sentado en medio de ellos, los escucha y les preguntaba”.

-        A la pregunta de su madre que le reclama: “Hijo, ¿por qué te has portado así?”, Jesús responde con otra pregunta: “¿Y por qué me buscaban?” y da, con otra pregunta, el motivo de su permanencia en Jerusalén: “¿No saben que debo estar en las cosas de mi padre?”

-        Aquí hay varias conclusiones que sacar para los hijos con sus padres:

1.     Los hijos tienen derecho a tomar buenas iniciativas sin avisar siempre a sus padres.

2.     Los hijos tienen que informar a sus padres de los motivos de sus actuaciones.

3.     Los hijos tienen el deber de invitar a sus padres a respetar sus buenas iniciativas.

4.     Los hijos tienen el deber de conocer qué espera Dios de ellos.

5.     Los hijos tienen que seguir al amparo de sus padres.

Estas son lecciones a meditar tanto los padres como los hijos.

4.   CONVERSIÓN DE LA FAMILIA: HIJOS CON PADRES

Mensaje para los hijos. El papa Francisco dice:

-        “Todos somos peregrinos en la vida…

-        ¿Estoy realmente en camino o un poco paralizado, estático, con miedo y falta de esperanza; o satisfecho en mi zona de confort?”

Conversemos

1.     Como padre, ¿sabemos conversar las buenas iniciativas de nuestros hijos

Palabra de Dios. Lucas 2,41-52: Actitudes de Jesús con sus padres.

2.     ¿Qué iniciativas tomó Jesús al quedarse en Jerusalén? ¿Qué hace y qué dice?

3.     ¿Cómo entendemos las actitudes y las palabras de Jesús con sus padres?

4.     ¿Qué enseñanzas sacamos de nuestras reflexiones como padres en nuestras relaciones con los hijos?

Oraciones comunitarias

Oración final:

Señor Jesús, con tu estadía en Jerusalén nos enseñas como deben ser las actitudes

tanto de los hijos con los padres como de los padres con los hijos.

Como hijos enséñanos a tomar iniciativas valiosas y conversarlas con nuestros padres.

Como padres enséñanos a ser respetuosos, amistosos y compañeros con nuestros hijos.

Te lo pedimos, Jesús, tú que vives con nosotros por los siglos de los siglos. Amén.

Comentario 4

¿Cómo actuar, los padres, en momentos de conflictos son sus hijos?

Sí, los padres tienen mucho que aprender de las actitudes de María y José con Jesús encontrado en Jerusalén.

-        En este acontecimiento, quienes estuvieron “perdidos” fueron María y José, porque, en el momento, ¡“no entendieron lo que Jesús les decía”!

-        Al encontrar a Jesús es la madre María y no el padre, que entabla la conversación con Jesús, porque a veces los varones son violentos con los hijos.

-        María comienza con una pregunta: los padres tienen derecho a saber qué hacen sus hijos y por qué motivos. Una pregunta facilita el diálogo entre padres e hijos.

-        Los dos padres, María y José aceptan no entender en seguida la respuesta de Jesús.

-        La autoridad de los padres no puede contradecir la autoridad de Dios: Con sus hijos, los padres tienen que discernir qué espera Dios de ellos y conocer cómo lo entienden ellos.

-        La conversación termina con el regreso de los tres a Nazaret.

-        Gracias a la valentía de Jesús y al respeto mutuo entre Jesús y sus padres, Jesús puede seguir creciendo como “hombre hecho y derechos en gracia de Dios y sabiduría humana”.

¡Muchas lecciones! ¿no es cierto? tanto para los padres como para los hijos.

5.   CONVERSIÓN ENTRE VECINOS

Mensaje con relación a nuestros vecinos. El papa Francisco dice:

-        “¿Tenemos una actitud de acogida, con gestos concretos, hacia las personas que se acercan a nosotros y a cuantos están lejos?

-        ¿Hacemos que la gente se sienta parte de la comunidad o la marginamos, escuchándonos los unos a los otros con amor y paciencia?”

Conversemos

1.     ¿Qué es lo que nos hace falta vivir como vecinos?

Palabra de Dios. Lucas 21,1-4: La ofrenda de la viuda.

2.      ¿En quién se fijó Jesús y por qué motivos?

3.     ¿Sabemos descubrir las buenas actitudes de nuestros vecinos?

4.     ¿Qué lecciones sacamos de nuestras reflexiones?

Oraciones comunitarias

Oración final:

Señor Jesús, sabes ver las pequeñas acciones de cada uno de nosotros que tienen gran valor.

Ayúdanos a descubrir todo lo bueno que hacen nuestros vecinos

Para que nos conozcamos y vivamos mejor.

Te lo pedimos a ti, Jesús, que vives con nosotros por los siglos de los siglos. Amén.

Comentario 5: Entre vecinos, la prueba que no engaña…

1.     La familia es la primera escuela del Bien Vivir.

-        En la casa, somos nosotros que ponemos las reglas, el buen trato y la ayuda mutua. Nadie nos manda sino nosotros mismos, padres e hijos.

-        … ¡Ahora nos está ganando la partida el celular! Es él ‘el mandamás’. Somos nosotros que le entregamos nuestra libertad, nuestra conciencia y nuestras decisiones.

2.     La verificación del ser humano es su comportamiento como vecino.

-        Miremos cómo estamos organizados o desorganizados entre vecinos. Esa realidad, la proyectamos al nivel nacional.

-        No cambiarán nuestras autoridades si no cambiamos entre vecinos: la realidad nacional es el reflejo de la realidad barrial.

3.     “¡Primero lo primero!” No tenemos derecho a reclamar a nuestras autoridades lo que no somos capaces de cumplir nosotros.

-        ¡No hay nación valerosa sin hombres nuevos y mujeres dignas!

-        No echemos a otros la culpa de nuestras propias desgracias si somos individualista, indiferentes y pasivos, porque “nos acomodamos desacomodando a los demás”.

-        Tenemos las autoridades y el país que nos merecemos…

¡A cambiar, se ha dicho, individual y barrialmente!

6.   CONVERSIÓN CON LA NATURALEZA

Mensaje relacionado con la naturaleza. Dice el papa Francisco:

-        “¿Vivo concretamente la esperanza que me ayuda a leer los acontecimientos de la historia

-        y me impulsa al compromiso por la justicia, la fraternidad y el cuidado de la casa común,

-        actuando de manera que nadie quede atrás?”

Conversemos

1.     ¿De qué manera participamos del cuidado de la naturaleza?

Palabra de Dios. Génesis 2,1-15: “… para que cultivara y cuidara el jardín del Edén”.

2.     ¿Qué tarea encargó Dios a ser humana con relación a la naturaleza? ¿Qué nos parece?

3.     En nuestro alrededor, ¿dónde hay mucho descuido y atropello a la naturaleza?

4.     ¿A qué nos sentimos llamados con relación a la naturaleza?

Oraciones comunitarias

Oración final:

Señor Jesús, tú estaba en comunión constante con la naturaleza y admirabas su belleza.

Ayúdanos a valorarla, cuidarla y promoverla mu amigablemente,

Tú, Jesús, que vives con nosotros por los siglos de los siglos. Amén.

Comentario 6: ¡Cultivar y cuidar la naturaleza!

Esta es el gran mensaje de la segunda página de la Biblia: “Dios puso al hombre en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara” (Génesis 2,15). Parece que nos hemos quedada sólo a la primera página donde dice: “Dominen la tierra y sométanla” … al punto de destruirla inmisericordiamente… porque la destrucción de la naturaleza alcanza dimensiones insostenibles… de tal manera que creamos el desorden climático: sequías cada vez más largas, inundaciones incontrolables, incendios mortales para vegetales, animales y humanos… El agua se hace más escasa y el aire más contaminado. ¡Estamos cavando nuestra propia tumba!

Volvamos a una vida renovada:

-        más sencilla para tener tiempo disponible para los demás, la naturaleza y Dios,

-        más austera porque el consumismo hace que se pierdan muchos alimentos cuando otros no tienen para comer,

-        más compartida, porque las cosas compartidas ‘saben mejor’,

-        más natural porque los alimentos son nuestra medicina y la plantas nuestra farmacia,

-        más contemplativa porque la sabiduría y la espiritualidad están escondida en el mismo cosmos

-        más fraterna porque nos necesitamos entre todos para ser más felices,

-        más bella porque cultivamos sus vegetales y cuidamos sus flores.

Todo y todos somos interconectados, dependientes los unos de los otros: ¡Es a la vez un gran regalo y un gran desafío!

7.   CONVERSIÓN COLECTIVA

Mensaje para todas y todos los ecuatorianos. El papa Francisco dice:

-        “Sería un buen ejercicio cuaresmal confrontarse con la realidad concreta, dejando que nos interpele,

-        para descubrir lo que Dios nos pide.

-        ¿Busco caminos de liberación de las situaciones de pecado y falta de dignidad?

-        ¿Vivo concretamente la esperanza que me ayuda a leer los acontecimientos de la historia

-        y me impulsa al compromiso por la justicia, la fraternidad?”

Conversemos

1.     En nuestro alrededor y en nuestro país, ¿dónde existen ‘falta de dignidad y situaciones de pecado’”

Palabra de Dios. Efesios 6,10-18: “Nos estamos enfrentando a los poderes y autoridades que dirigen este mundo”.

2.     Según san Pablo, ¿a qué ‘fuerzas oscuras’ nos estamos enfrentando?

3.     Como cristianos, ¿qué ‘armas’ tenemos a nuestra disposición?

4.     ¿Cómo nos unimos a quiénes luchan por un convivir armonioso en nuestra ciudad y nuestro país?

Oraciones comunitarias

Oración final:

-        Señor Jesús, denunciaste la maldad y los malvados y organizaste comunidades de fraternidad, justicia y compartir.

-        Haz de nosotros artesanos de un convivir mejor en nuestro alrededor y en nuestro país.

-        Te lo pedimos, Jesús, tu que vives con nosotros por los siglos de los siglos. Amén.

Comentario 7: Colaborar a la convivencia nacional armoniosa

El papa Francisco está muy claro en cuanto a nuestra responsabilidad a nivel nacional:

1.     “Caminar juntos significa ser artesanos de unidad, partiendo de la dignidad común.

2.     Significa caminar codo a codo, sin pisotear o dominar al otro, sin albergar envidia o hipocresía, sin dejar que nadie se quede atrás o se sienta excluido.

3.     Los cristianos están llamados a hacer camino juntos, nunca como viajeros solitarios y nunca a encerrarnos en nosotros mismos.”

Como ecuatorianos, somos una misma nación, palabra que viene del verbo nacer: ‘Todos hemos nacido bajo el mimo techo’; todos somos una Comunidad, o sea, una ‘común unidad’; todos debemos colaborar para ser mejor una gran familia.

      En estos tiempos difíciles, ¿cómo aportar nuestro granito de arena comenzando en la familia y la vecindad? Nuestro necesita del esfuerzo y de los aportes de cada uno y cada uno de nosotros. ¡Nadie se salva sólo! ¡O nos salvamos todos o nos perdemos juntos! No hay más alternativa.

            Terminemos con una última frase del mensaje del papa Francisco: “El Espíritu Santo nos impulsa a salir de nosotros mismos para ir hacia Dios y hacia los hermanos”. Ayudémonos a lograrlo un poco más.

Conclusión

VOLVER A RESUCITAR SIEMPRE, INDIVIDUAL Y COLECTIVAMENTE

Dice el papa Francisco:

-        “En esta cuaresma, Dios nos pide que comprobemos si en nuestra vida, en nuestras familias, en los lugares donde trabajamos, en las comunidades parroquiales o religiosas, somos capaces de caminar con los demás, de escuchar, de vencer la tentación de encerrarnos en nuestro individualismo, ocupándonos solamente de nuestras necesidades.

-        Preguntémonos ante el Señor si somos capaces de trabajar juntos al servicio del Reino de Dios.

-        ¿O me comporto como si pudiera salvarme solo? ¿Vivo concretamente la esperanza que me ayuda a leer los acontecimientos de la historia y me impulsa al compromiso por la justicia, la fraternidad y el cuidado de la casa común, actuando de manera que nadie quede atrás? 

-        “La esperanza que no defrauda” (cf. Rm 5,5), mensaje central del Jubileo, sea para nosotros el horizonte del camino cuaresmal hacia la victoria pascual” de la resurrección sobre la muerte.

Anexo 1: MENSAJE DE PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA DE 2025

Caminemos juntos en la esperanza

Queridos hermanos y hermanas:

Con el signo penitencial de las cenizas en la cabeza, iniciamos la peregrinación anual de la santa cuaresma, en la fe y en la esperanza. La Iglesia, madre y maestra, nos invita a preparar nuestros corazones y a abrirnos a la gracia de Dios para poder celebrar con gran alegría el triunfo pascual de Cristo, el Señor, sobre el pecado y la muerte, como exclamaba san Pablo: «La muerte ha sido vencida. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está tu aguijón?» (1 Cor 15,54-55). Jesucristo, muerto y resucitado es, en efecto, el centro de nuestra fe y el garante de nuestra esperanza en la gran promesa del Padre: la vida eterna, que ya realizó en Él, su Hijo amado (cf. Jn 10,28; 17,3).

En esta cuaresma, enriquecida por la gracia del Año jubilar, deseo ofrecerles algunas reflexiones sobre lo que significa caminar juntos en la esperanza y descubrir las llamadas a la conversión que la misericordia de Dios nos dirige a todos, de manera personal y comunitaria.

1.     Antes que nada, caminar.

El lema del Jubileo, “Peregrinos de esperanza”, evoca el largo viaje del pueblo de Israel hacia la tierra prometida, narrado en el libro del Éxodo; el difícil camino desde la esclavitud a la libertad, querido y guiado por el Señor, que ama a su pueblo y siempre le permanece fiel. No podemos recordar el éxodo bíblico sin pensar en tantos hermanos y hermanas que hoy huyen de situaciones de miseria y de violencia, buscando una vida mejor para ellos y sus seres queridos. Surge aquí una primera llamada a la conversión, porque todos somos peregrinos en la vida. Cada uno puede preguntarse: ¿cómo me dejo interpelar por esta condición? ¿Estoy realmente en camino o un poco paralizado, estático, con miedo y falta de esperanza; o satisfecho en mi zona de confort? ¿Busco caminos de liberación de las situaciones de pecado y falta de dignidad? Sería un buen ejercicio cuaresmal confrontarse con la realidad concreta de algún inmigrante o peregrino, dejando que nos interpele, para descubrir lo que Dios nos pide, para ser mejores caminantes hacia la casa del Padre. Este es un buen “examen” para el viandante.

2.     En segundo lugar, hagamos este viaje juntos.

La vocación de la Iglesia es caminar juntos, ser sinodales. Los cristianos están llamados a hacer camino juntos, nunca como viajeros solitarios. El Espíritu Santo nos impulsa a salir de nosotros mismos para ir hacia Dios y hacia los hermanos, y nunca a encerrarnos en nosotros mismos. Caminar juntos significa ser artesanos de unidad, partiendo de la dignidad común de hijos de Dios (cf. Ga 3,26-28); significa caminar codo a codo, sin pisotear o dominar al otro, sin albergar envidia o hipocresía, sin dejar que nadie se quede atrás o se sienta excluido. Vamos en la misma dirección, hacia la misma meta, escuchándonos los unos a los otros con amor y paciencia.

En esta cuaresma, Dios nos pide que comprobemos si en nuestra vida, en nuestras familias, en los lugares donde trabajamos, en las comunidades parroquiales o religiosas, somos capaces de caminar con los demás, de escuchar, de vencer la tentación de encerrarnos en nuestra autorreferencialidad (o individualismo), ocupándonos solamente de nuestras necesidades. Preguntémonos ante el Señor si somos capaces de trabajar juntos como obispos, presbíteros, consagrados y laicos, al servicio del Reino de Dios; si tenemos una actitud de acogida, con gestos concretos, hacia las personas que se acercan a nosotros y a cuantos están lejos; si hacemos que la gente se sienta parte de la comunidad o si la marginamos. Esta es una segunda llamada: la conversión a la sinodalidad.

3.     En tercer lugar, recorramos este camino juntos en la esperanza de una promesa.

La esperanza que no defrauda (cf. Rm 5,5), mensaje central del Jubileo, sea para nosotros el horizonte del camino cuaresmal hacia la victoria pascual. Como nos enseñó el Papa Benedicto XVI en la Encíclica Spe salvi, «el ser humano necesita un amor incondicionado. Necesita esa certeza que le hace decir: “Ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Rm 8,38-39)». Jesús, nuestro amor y nuestra esperanza, ha resucitado, y vive y reina, glorioso. La muerte ha sido transformada en victoria y en esto radica la fe y la esperanza de los cristianos, en la resurrección de Cristo.

Esta es, por tanto, la tercera llamada a la conversión: la de la esperanza, la de la confianza en Dios y en su gran promesa, la vida eterna. Debemos preguntarnos: ¿poseo la convicción de que Dios perdona mis pecados, o me comporto como si pudiera salvarme solo? ¿Anhelo la salvación e invoco la ayuda de Dios para recibirla? ¿Vivo concretamente la esperanza que me ayuda a leer los acontecimientos de la historia y me impulsa al compromiso por la justicia, la fraternidad y el cuidado de la casa común, actuando de manera que nadie quede atrás?  

Hermanas y hermanos, gracias al amor de Dios en Jesucristo estamos protegidos por la esperanza que no defrauda (cf. Rm 5,5). La esperanza es “el ancla del alma”, segura y firme. En ella la Iglesia suplica para que «todos se salven» (1 Tm 2,4) y espera estar un día en la gloria del cielo unida a Cristo, su esposo. Así se expresaba santa Teresa de Jesús: «Espera, espera, que no sabes cuándo vendrá el día ni la hora. Vela con cuidado, que todo se pasa con brevedad, aunque tu deseo hace lo cierto dudoso, y el tiempo breve largo» (Exclamaciones del alma a Dios, 15, 3).

Que la Virgen María, Madre de la Esperanza, interceda por nosotros y nos acompañe en el camino cuaresmal.

Roma, San Juan de Letrán, 6 de febrero de 2025,

memoria de los santos Pablo Miki y compañeros, mártires.

Francisco

Anexo 2: CUARESMA PARA TODOS Y TODAS, Pedro Pierre

               El papa Francisco, en su corto ‘Mensaje de Cuaresma’, plantea muy acertadamente el desafío del momento para toda persona que busca un sentido a su vida: “Todos somos peregrino en la vida… (en) el difícil camino desde la esclavitud a la libertad… Cada uno puede preguntarse: ¿Estoy realmente en camino o un poco paralizado, estático, con miedo y falta de esperanza; o satisfecho en mi zona de confort? ¿Busco caminos de liberación de las situaciones de pecado y falta de dignidad?” El papa nos plantea la pregunta que todos, cristianos y no cristiano, nos hemos hecho algún día: ¿Por dónde voy a caminar? ¿Qué voy a hacer con mi vida? Si no respondemos claramente, otros van a responder por nosotros afín de llevarnos hacia donde les beneficia a ellos.

               ‘¡Somos polvo… de estrellas!’ Con el tiempo de la Cuaresma, los cristianos nos damos cada año unos 40 días para responder la pregunta sobre el sentido de la vida a la luz de Jesucristo. Los musulmanes, segunda religión del mundo con 1,900 millones de fieles, ellos se toman un mes. Como cristianos centramos nuestra fe en la Pascua de Jesús, es decir en su experiencia de muerte y resurrección, porque ‘muerte y resurrección’ son los 2 polos de toda vida, tanto para los humanos como para la naturaleza y el cosmos. Somos una creación permanente, una constante renovación de nuestra persona y de nuestra existencia: mueren células para dar paso a nuevas. Es un constante proceso de ‘muerte y resurrección’. Eso para la continuidad de la vida en el planeta y el universo, su ‘pascua’.

               En los humanos, este proceso ‘pascual’ se aplica a nuestra manera de vivir: Como fortalecer las fuerzas de vida y resurrección sobre las fuerzas de muerte y destrucción. Nuestro desafío es cómo ser ‘polvo de estrellas’. Por una parte, somos ‘polvo’, es decir, débiles, limitados, malos, mortales… Por otra, somos polvo ‘de estrellas’, es decir, parte del proceso creativo del universo en marcha constante para parir vida y mejorarla. A esto estamos llamados. Es nuestra vocación o interpelación: Vivir consciente y colectivamente el proceso vital de creación permanente hacia mejor vida. Eso es ‘muerte y resurrección’, para nuestra felicidad o desgracia si dejamos que ‘la muerte’ vaya apagando ‘la resurrección’.

               “Somos peregrinos, dice el papa Francisco, en el difícil camino de la esclavitud hacia la libertad”: La ‘esclavitud’ es cuando nos dejamos vencer por las fuerzas del mal y de la muerte; la ‘libertad’ es cuando colaboramos con las fuerzas de vida y de resurrección que nos habitan y habitan el universo. Este progreso de creación constante está contradicho y combatido por las fuerzas de la maldad en cada uno de nosotros y en la sociedad. ¿A qué y a quiénes les damos la prioridad? ¿O nos dejamos ‘llevar por la corriente’ o elegimos el proceso de vida y felicidad? La realidad es que hay muchas malas corrientes: los proyectos de muerte están muy bien implantados en nosotros, entre nosotros, en la sociedad y en el mundo en su conjunto. Se trata de “estructuras de pecado” y “pecado social”.

               O optamos consciente y colectivamente por un proyecto de vida o nos dejamos llevar y nos perdemos en proyectos de muertes que tienen en nosotros sus complicidades. Un proyecto de vida supone la defensa de nuestra dignidad de ser humano, el fortalecimiento de relaciones de fraternidad y de justicia. Eso es el conjunto de la llamada ‘de las estrellas’ para que nazca y progrese la vida… Llamadas que esperan nuestra respuesta, nuestra decisión de entrar en esta dinámica de vida, fraternidad y justicia. La vida es una lucha continua para conservarla y mejorarla. Quien no lucha por eso, ya ha perdido la batalla porque lo llevan las fuerzas y los proyectos de muerte.

Por eso la vida de muchos es “¡una vida sin vida!”, porque se ha optado mal u otros han optado por aquellos que se mantienen en situaciones de destrucción y muerte. El cristianismo nace de una lucha por la libertad, cuando Moisés y su masa de esclavos decidieron salir de la esclavitud de Egipto y lucharon para formar un pueblo libre y equitativo. En esta dinámica hicieron la experiencia de un Dios cercano, amigo y compañero de su liberación. Jesús de Nazaret asumió esta historia y la confirmó en su proyecto del Reino. Esa fue su misión: construir un mundo fraterno y equitativo en nombre del Dios encontrado por sus antepasados y seguido por sus paisanos. En este proceso Jesús tuvo que enfrentar las fuerzas de muerte tanto religiosas como militares… que le ganaron la batalla al crucificarlo, pero “perdieron la guerra” porque resucitó en las primeras comunidades cristianas que continuaron su proyecto del Reino… hasta nuestros días.

‘Muerte y resurrección’, tal es el desafío actual: desafío individual que hay que asumir contra las fuerzas del mal que anidan en nosotros y desafío colectivo porque las fuerzas de muerte están organizadas colectivamente en estructuras y sistemas de dominación. Está claro el mensaje del papa Francisco: “Cada uno puede preguntarse: ¿Estoy realmente en camino o un poco paralizado, estático, con miedo y falta de esperanza; o satisfecho en mi zona de confort? ¿Busco caminos de liberación de las situaciones de pecado y falta de dignidad?”

La fe cristiana es a la vez espiritual y temporal, o sea para los tiempos que vivimos. Es también individual y colectiva: es personal y social con dimensión e incidencia política, porque la política es el cuidado y el fortalecimiento del bien común de una nación. Optemos por las fuerzas de vida, de fraternidad y de equidad… así nos encontraremos con Dios que nos ayudará a hacer de nuestras vida un camino de resurrección permanente.